Trastorno por déficit de atención con o sin hiperactividad

¿EN QUÉ CONSISTE EL TDAH?

Se trata de uno de los trastornos más frecuentes en la etapa escolar y que persiste hasta la edad adulta. En la última revisión del DSM-V (Manual Estadístico de Trastornos Mentales versión V), se ha establecido que para el correcto diagnóstico de este trastorno, se deben cumplir tanto criterios diagnósticos descriptivos como excluyentes. Los criterios diagnósticos descriptivos, son aquellos que definen las características propias del trastorno y que son los más conocidos, girando en torno a tres grandes síntomas principales: el déficit de atención, la impulsividad y la hiperactividad, y que son, de forma resumida, los siguientes:

Criterios de déficit de atención (se deben cumplir al menos seis):

– Con frecuencia tiene dificultades para prestar la debida atención a detalles o por descuidos se cometen errores en tareas escolares o laborales.
– Con frecuencia se encuentran dificultades para mantener la atención en tareas o en actividades, como por ejemplo, en clases, conversaciones o lectura sostenida durante un tiempo.
– Con frecuencia parece no escuchar cuando se le habla, estando concentrado en otras tareas e incluso en ausencia de cualquier otra distracción.
– Con frecuencia no sigue instrucciones, no termina las tareas escolares, inicia las tareas y las abandona con facilidad y necesita supervisión continua para realizarlas.
– Con frecuencia tiene dificultad para organizar tareas y actividades, presentándose en forma de desorden de materiales, gestión del tiempo, poca o nula eficacia en las tareas,…
– Tiende a evitar e incluso oponerse a realizar tareas que requieren un esfuerzo sostenido, especialmente aquellas tareas de contenidos más monótonos o poco atractivos.
– Habitualmente pierde objetos, materiales, dinero, ropa,….
– Tiende a distraer con gran facilidad por estímulos externos, incluso por pensamientos no relacionados con la tarea a realizar.
– Cotidianamente olvida realizar tareas simples como devolver llamadas, pagar facturas en tiempo y forma, citas previamente acordadas, tendencia a llegar tarde,…

Criterios de Hiperactividad e Impulsividad (se deben cumplir al menos seis):

– Presenta conductas como juguetear con las manos o los pies en situaciones de falta de estimulación.
– Se levanta en situaciones en las que se espera que esté sentado, como en la clase, en el trabajo o en otras situaciones similares.
– Tiende a corretear o trepar o simplemente estar excesivamente inquieto en aquellas situaciones en las que no resulta apropiado.
– Es incapaz de jugar de forma responsable en actividades recreativas.
– A menudo parece estar movido como por un motor, realizando conductas aparentemente sin sentido y sin tener control sobre ellas.
– Con frecuencia habla excesivamente.
– Tiende a responder de forma inesperada o antes de que se acabe la pregunta, como terminando las frases de otros o no respetando los turnos.
– Le cuesta mucho respetar los turnos o mantener la paciencia en situaciones que lo requiere.
– Con frecuencia interrumpe a los demás o se inmiscuye en conversaciones o juegos en los que no está participando, provocando malestar en los demás.
– Todos estos son los criterios diagnósticos descriptivos, que son los que caracterizan a las personas que desarrollan este trastorno. Sin embargo, son tan importantes como éstos los criterios excluyentes, que deben asegurarse de cumplirse igualmente y que no ayudarán a evitar diagnósticos erróneos.

Los principales criterios diagnósticos excluyentes son:

– Varios de los síntomas anteriormente descritos y que se encuentran presentes, deben haber aparecido con anterioridad a los 12 años.
– Los síntomas descriptivos anteriormente expuestos deben tener una permanencia de al menos seis meses de duración.
– Los síntomas descriptivos presentes deben encontrarse en al menos dos ámbitos de la vida del individuo, como en el entorno familiar y en el entorno académico o laboral.
– Estos síntomas, además de estar presentes, deben producir un deterioro en el desarrollo social, académico o social o al menos producir una reducción en la calidad de los mismos.
– Todos estos síntomas no se pueden explicar mejor por la presencia de otros trastornos como la esquizofrenia, trastornos psicóticos, trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad, trastorno disociativo, trastornos de personalidad, intoxicación o consumo de sustancias).

¿QUÉ IMPLICACIONES TIENE?

La presencia de este trastorno tiene muchas repercusiones tanto para la persona que lo desarrolla, ya sea menor de edad como un adulto, como para el entorno que le rodea, que sufre las consecuencias de un patrón de conducta que resulta muy disruptivo e incómodo para la convivencia y el buen funcionamiento académico, familiar, laboral o social. De forma general, la presencia de este trastorno puede conllevar:

– Un problema de rendimiento escolar o laboral para la persona que lo desarrolla, puesto que implica una serie de conductas que afectan a la efectividad, eficacia y eficiencia en las tareas a realizar. Las continuas interrupciones innecesarias en las tareas, la pérdida de tiempo en cosas que no son relevantes, la falta de organización y planificación y la falta de concentración, imposibilitan o al menos dificultan seriamente la adecuada realización de tareas con la calidad necesaria.
– Una elevada presencia de conductas disruptivas que provocan un malestar en la persona que padece el TDAH como en las que le rodean y que son fácilmente confundibles con conductas desafiantes, desprecio, malas intenciones o simplemente ignorar a los demás, sin ser necesariamente ninguna de ellas.
– Por todas las dificultades anteriormente señaladas, es bastante frecuente en la población de TDAH el abandono de estudios de forma temprana ante la sensación de incapacidad y de frustración, y la elección de empleos laborales de bajo perfil y peor remunerados.
– Hay una mayor afinidad de los niños que padecen TDAH a caer en consumo de sustancias y otros trastornos de conducta antisocial si no se corrigen muchos de los síntomas de impulsividad e hiperactividad.

¿EN QUÉ CONSISTE EL TRATAMIENTO?

En CETPAG, ofrecemos un tratamiento integral que incluye todos aquellos aspectos terapéuticos que están demostrados que tienen mayor efectividad, y que son los siguientes, y siguiendo un orden de relevancia:

EVALUACIÓN Y DIAGNÓSTICO: Lo primero que hacemos en CETPAG es establecer un diagnóstico fiable teniendo en cuenta no sólo los criterios descriptivos, sino también aquellos criterios excluyentes y que a menudo, suponen un error bastante extendido que conlleva el diagnóstico erróneo y por tanto, un tratamiento ineficaz y con posibles efectos adversos.
ENTRENAMIENTO DE PADRES Y PROFESORES: Este es el aspecto terapéutico más relevante y el que ha demostrado mayor efectividad, que consiste en entrenar a los padres en el manejo de situaciones de un niño con TDAH así como una lectura de aquellos síntomas que pueden ser mal interpretados o generar frustración y malestar en el entorno familiar o social. En CETPAG ofrecemos este servicio a través de grupos terapéuticos a los que asisten tanto padres como docentes y en los que se aprenden estrategias para el manejo de situaciones con niños diagnosticados con TDAH.
ADAPTACIÓN CURRICULAR EN EL ÁMBITO ESCOLAR: El otro gran ámbito además del familiar de intervención terapéutica es el ámbito escolar, donde aparecen la mayoría de conflictos y dificultades que finalmente afectan a la convivencia familiar, social y personal. En CETPAG colaboramos con los docentes que trabajan con el niño para realizar una adaptación curricular individual para cada niño, atendiendo a las características propias de cada niño y siempre con el objetivo de facilitar la adaptación docente a las necesidades del niño. Esta faceta del tratamiento es fundamental, para evitar las frustraciones del niño por sus dificultades académicas y que finalmente suelen terminar con el abandono de los estudios.
TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO: Aunque por desgracia, es el tratamiento de elección en muchos casos y el más extendido, el tratamiento farmacológico del TDAH mediante estimulantes, sólo está indicado para algunos casos de niños con TDAH que presentan unas características muy concretas y un nivel elevado de aquellos síntomas más disruptivos. En niños con características diferentes o con un nivel de sintomatología más leve, el tratamiento farmacológico puede dejar de ser efectivo e incluso presentar síntomas adversos. En cualquier caso, el tratamiento farmacológico siempre está indicado si va acompañado de las medidas anteriormente expuestas, siendo poco efectivo cuando se aplica de forma única como único tratamiento. En CETPAG, y tras una adecuada evaluación, se recomendará en aquellos casos que sea necesario el aporte farmacológico que se acuda a un psiquiatra para la correspondiente receta farmacéutica, pero sobre todo, se considera fundamental tener un contacto continuado con este especialista para asegurarse de que la dosis y posologías así como el tipo de fármaco, son las adecuadas en cada momento para cada caso.