CETPAG colabora con la formación de jóvenes estudiantes

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Una de sus alumnas analiza el por qué del consumo de drogas entre la población más joven
Virginia Luna. Estudiante de prácticas en CETPAG

La formación de las nuevas generaciones es un tema de gran importancia en el cual el centro de psicología CETPAG aporta su granito de arena. La clínica cuenta con estudiantes de prácticas en las áreas de Psicología Clínica y Social, y más concretamente en la formación en tratamiento de la adicción o conductas adictivas, teniendo convenios de colaboración con la Facultad de Psicología de la UGR, con la UCAM (Universidad Católica de Murcia), con la URJC (Universidad Rey Juan Carlos I de Madrid), con la Universidad de Sevilla, con la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) o con la Universidad Internacional de Valencia (VIU). Una de sus alumnas, Virginia Luna Piñar (estudiante de Experto Universitario en Intervención en Adicciones) hace una reflexión sobre los motivos por los cuales los jóvenes adolescentes tienen fácil acceso a las drogas y las dificultades para rechazar su consumo.

Luna describe el consumo de sustancias toxicológicas en la actualidad como una actividad normalizada entre los jóvenes: «Actualmente la edad de inicio de consumo de drogas se sitúa entre 12-14 años de edad, afectando por tanto, principalmente, a adolescentes que aún no tienen un criterio para denunciar y rechazar esta actividad. No es casualidad que estos menores sean especialmente vulnerables, pues deben enfrentarse a grandes decisiones tempranas sobre el consumo o no de una sustancia que le facilita en ocasiones la pertenencia a un grupo y por tanto, facilita supuestamente su proceso de socialización (amigos, tiempo libre, actividades de ocio,..) a lo que hay que sumar la gran disponibilidad de estas drogas por su facilidad de acceso».

 

Los menores son especialmente vulnerables, pues deben enfrentarse a decisiones tempranas sobre el consumo de sustancias

«La decisión que adopten dentro de su grupo de iguales (no consumir, probarla o continuar con el consumo durante un tiempo creyendo que lo van a poder controlar), en ocasiones puede determinar el resto de sus vidas. Esta problemática ha tomado en los últimos años una mayor dimensión, ya que en la mayoría de los casos el consumo de marihuana o porros se convierte en algo regular, corriendo uno de cada diez menores el riesgo de generar adicción a esta sustancia (datos del Centro Nacional del Estudio de Adicciones y Abuso de Sustancias de la Universidad de Columbia). El motivo de su potencial de adicción se debe a que las sustancias que comúnmente consumen los jóvenes (hachís o marihuana) son más adictivas que nunca, debido a que con el paso del tiempo la concentración del ingrediente activo tetrahidrocannabinol (THC), se ha incrementado drásticamente generando mayor posibilidad de adicción, entre otros problemas. La integridad en los grupos sociales adolescentes está ligada a reivindicaciones de una identidad que la persona que no se alcanza por sí sola, ya que se busca sentirse integrado en un tipo de grupo estereotipado con el que pueda sentirse identificado».

La estudiante añade que «el ambiente familiar adopta un rol muy  importante, ya que es el lugar donde la persona toma como referencia a sus respectivos tutores, adquiriendo comportamientos, maneras de pensar, valores…. que van construyendo su personalidad y posibilitan que el carácter del niño se vaya formando, por lo que un buen ambiente familiar y una buena educación es muy importante. A esta problemática, se le suman otros problemas familiares, los cuales se han incrementado en los últimos años (divorcios, familias desestructuradas), siendo consecuencia directa la aparición de trastornos en los hijos y una de las causas del comienzo precoz del consumo de drogas».

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