Testimonio de una adicta recuperada tras siete años

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Siete años después de que empezara su tratamiento, siete años de superación de dificultades, siete años de disfrutar de una vida que se había marchitado por el alcohol.
Un ejemplo de recuperación, para el equipo de CETPAG, una motivación para seguir trabajando.

 

El pasado día 10 de marzo de 2021: Se cumplen 7 años del comienzo de una nueva etapa en mi vida. Mi situación en esos momentos era caótica, todo eran sombras, callejones sin salida agujeros negros, un sinfín de calamidades.

Con la ayuda de un ser muy querido, tomo la decisión de ingresar en un centro de recuperación, no era consciente de que lo que me estaba pasando era muy grave.

Los tres años anteriores a mi ingreso en CETPAG fueron los peores de mi vida. A consecuencia de mi adicción, empezaron mis problemas en el trabajo, con la familia y con los amigos.

Acabé aislándome, encerrándome en mí misma, sin querer saber de nada ni de nadie.

Me puse en manos de estos grandes profesionales y veía el avance tan positivo que iba adquiriendo por días, empecé a tener ganas de vivir, a darle un sentido a mi vida, a crecer como persona, a promocionar en mi ámbito laboral. Empece a VIVIR, dándole un giro importante a la vida que había llevado antes de empezar el tratamiento.

Han sido unos años muy intensos en cuanto a lo que a aprendizaje y cambios conductuales se refiere. Dos pilares muy importantes en la recuperación de un adicto.

"Aprendí cosas como respetar a las personas, la amistad, recuperar valores, a ser humilde,...a ser FELIZ"

Entre tantas cosas aprendí:

– A respetar a las personas que me reconfortan, que son capaces de sacarme una sonrisa, que me sosiegan, y sobre todo, a aquellas que me mantienen fuerte ante la vida.

– Aprendí, que la amistad no se mendiga ni se cuenta en grandes cantidades, que debe ser sincera y pura.

– Aprendí a alejarme de todo aquello que me produce malestar, y sacar lo peor de mí.

– Aprendí a ser FELIZ con todo mi entorno, disfrutar de cada momento, y de todos y cada uno de los acontecimientos que me ofrece el día a día.

Recuperé valores que daba por perdidos, y ahora son los pilares en los que se fundamenta mi vida.

– Aprendí a ser humilde, bondadosa, agradecida, empática y honesta. He aprendido tanto que lo he aprendido casi todo.

Dicho esto el giro al que me refería al principio de mi testimonio, no hubiese sido posible sin la ayuda esfuerzo y trabajo de este gran equipo terapéutico, que forma CETPAG.

Mi especial agradecimiento a IRENE LUNA RODRIGO, que ha hecho posible el cumplimiento de todos mis objetivos. Su gran esfuerzo trabajo y entrega, han sido esenciales en mi recuperación. 

Gracias IRENE por haberme devuelto a la vida

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