Testimonio real de una madre de un niño con TDAH en CETPAG

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Testimonio real de una madre de un niño con TDAH en CETPAG

Hace ya unos dos años cuando Luis (*nombre ficticio por privacidad), de 7 años llegó a la consulta de CETPAG de la mano de su madre Silvia (*nombre también ficticio). Por aquella época, Luis había pasado de primero de primaria a segundo, pero según su profesor con los conceptos cogidos por los pelos y con recomendación del profesorado de que sería recomendable que repitiera ese curso por problemas de madurez y así cogería mejor el ritmo del siguiente curso. Esta decisión se estuvo a punto de tomar por los padres, pero desde CETPAG se les recomendó apostar por pasar de curso y trabajar en equipo sobre las posibilidades del niño, y hoy, Luis está en cuarto curso de primaria, con sus compañeros de edad, y bastante normalizado en su ámbito escolar. Pero este camino no está exento de problemas ni de curvas y por eso hemos decidido dedicar este artículo a dar voz a una madre que lleva mucho esfuerzo a sus espaldas para ayudar a su hijo. El testimonio de Silvia esperamos que sirva a muchos padres a saber cómo ayudar a sus hijos.

CETPAG: “Si te parece, Silvia, podemos empezar hablando de cuando te decidiste a buscar ayuda profesional para atender a tu hijo?

SILVIA: “No es una respuesta fácil, porque con Luis hemos estado buscando ayuda desde edades muy tempranas, aunque al principio no sabíamos ni de lejos lo que realmente pasaba a nuestro hijo. Ya desde muy pequeño era un niño diferente en muchas cosas a lo que antes había vivido como madre en mi hijo mayor. Luis había cosas que hacía mucho mejor y antes que su hermano, y en cambio, otras iba muy lento. Ya el pediatra recibió varias consultas sobre éstas cosas que nosotros como padres no nos preocupaban, pero sí empezábamos a ver diferencias notables. Con 5 años, y aún en la escuela infantil, la maestra nos daba el parte de la conducta diaria de Luis, y a veces a mí me daba reparo encontrarme a la maestra en la puerta para evitar escuchar en qué lío se había metido ese día. Algunos días incluso recogía a Luis casi a escondidas. Pero todo se puso peor en la etapa escolar, fue un año horroroso. El comportamiento fue de mal en peor, el tutor nos hablaba en las tutorías como su fuésemos malos padres, como si no supiéramos educar a nuestro hijo. Yo soy licenciada en derecho y mi marido arquitecto, y teníamos la sensación de ser unos padres ineptos ante los problemas de nuestro hijo. Hicimos de todo. Castigábamos a Luis a diario, le retiramos todos sus juguetes, le retiramos cualquier privilegio, y aún así, todo seguía igual y a veces incluso peor. A Luis lo vieron en el equipo psicopedagógico del colegio y nos dijeron que no había ningún problema intelectual, pero que era un problema de conducta grave. Fue al final del curso cuando nos recomendaron asistir a CETPAG y ahí fue cuando empezamos a entender qué le pasaba a nuestro hijo”.

C: “Silvia, para ti, ¿cuál ha sido el peor momento?”

S: “Lo peor con mucha diferencia, aunque suene egoísta, es que en algunos momentos me he sentido una mala madre. Me he sentido muy mal ante comentarios de profesores y otras madres o padres. Me han llegado a decir abiertamente que tengo que educar mejor a mi hijo. Yo he estado horas buscando en internet, he comprado libros de educación infantil, he visto muchos episodios de programas de televisión como Supernanny o Hermano Mayor, he probado de todo. Nunca he dejado de atender a mi hijo, he intentado hacer todo lo posible para su bienestar. He pedido ayuda en el colegio a sus profesores, he consultado al orientador del colegio y he tenido que buscar ayuda a profesionales especializados. Cuando me acusan de mala madre o de madre cómoda, me ponen de los nervios”.

C: “¿Qué futuro crees que espera a tu hijo?”

S: “Pues si esta pregunta me la hacen hace sólo unos meses, habría pensado que iba a ser un desgraciado, un fracasado en los estudios y un niño conflictivo en la adolescencia. Hoy, al ver la reacción de mi hijo desde que está en tratamiento, tengo esperanzas en recuperar a mi hijo en todo su potencial. De momento sus notas están mejorando y nos está sorprendiendo a todos con unas capacidades que no había percibido nunca en él. Sé que esto no va a ser un camino de rosas, pero sé que estamos ahora en la senda adecuada”.

C: “¿Podrías explicar de forma breve en qué está consistiendo el tratamiento de Luis?”

S: “No teníamos ni idea de en qué consistía el tratamiento. Nos dijeron que esto había una pastilla y poco más. Ahora hemos entendido que el tratamiento sobre todo lo tenemos que hacer los padres en casa y transmitirlo a la escuela. Hemos tenido que hacer un esfuerzo para entender por qué se comporta nuestro hijo como lo hace y no señalarlo continuamente como un niño conflictivo y problemático. Ha sido un giro de 180º en la comprensión de nuestro hijo. Hoy lo vemos como un niño más normalizado y lo que hacemos es un esfuerzo por evitar que se equivoque en vez de esperar a que se equivoque y enfadarnos con él. Ya no discutimos en casa, ya no castigamos al niño ni le presionamos continuamente. El ambiente familiar ha mejorado muchísimo y para él todo están siendo ventajas.

C: “¿Qué recomendarías a aquellos padres que están batallando a diario con sus hijos y se sienten impotentes?”

S: “Que no cometan mis propios errores y dejar pasar tiempo sin atender a su hijo, si sospechan que puede tener algún trastorno, que lo aborden cuanto antes. Cada día que pasa el niño sin ser atendido adecuadamente el problema se agrava cada vez más. Es un sufrimiento innecesario para el niño y una pesadilla para los padres”.

C: “Por último, ¿cuál es tu opinión sobre la experiencia con el equipo de CETPAG?”

S: “Sólo puedo mostrar agradecimiento por el trato recibido, por la atención tan inmediata y por la profesionalidad demostrada. Ha sido una de las mejores decisiones que he tomado y ha cambiado drásticamente nuestra vida a mejor”.

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