Cómo no perder tu salud mental con la factura de la luz

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Las nuevas tarifas de la luz van a chocar directamente con nuestro habitual estilo de vida.
El cambio en los horarios puede perjudicar a nuestros hábitos saludables y tener efectos nocivos para nuestra salud mental.

El pasado 1 de junio se implantó la nueva tarifa de la luz que el Gobierno ha aprobado, incluyendo una unificación de las diversas tarifas que había hasta ahora en una única tarifa con una importante discriminación horaria para establecer tres niveles que van desde horas punta, horas llanas y hasta horas valle.

Sin entrar en demasiados detalles, lo que el Gobierno pretende con esta nueva tarificación es unificar criterios y que todos los ciudadanos tengan una mayor consciencia de las horas en las que hay una mayor demanda energética, y por tanto, es más cara la luz, y en cambio, aquellos horarios en los que hay menos demanda, y por tanto, es más barata. Con ello se pretende por un lado reducir la alta demanda en las horas punta y evitar así una sobrecarga del sistema energético nacional, y por otro lado, fomentar hábitos de consumo responsables que además faciliten la transición energética hacia la llegada del coche eléctrico, que ahora mismo es algo muy minoritario, pero que en los próximos años se va a ir implantando progresivamente hasta alcanzar una mayoría del parque móvil español.

Esto implica que en unos años la mayoría de coches que hoy circulan por nuestras calles y que se alimentan de combustible fósil (gasoil o gasolina), terminarán alimentándose de la red eléctrica y es por ello, que era necesario cambiar hábitos de consumo en los ciudadanos.

Las nuevas horas punta, llana y valle

Según la nueva tarificación, se ha establecido un horario amplio que va desde las 0:00 de la noche hasta las 8:00 de la mañana que se consideran de bajo coste, y se llaman «horas valle», que tienen el menor coste y que el Gobierno espera que sea la franja horaria en la que mucha actividad energética se desplace, tanto el recargar el coche eléctrico, como actividades de algo consumo energético, como el uso de electrodomésticos como la plancha, la lavadora o el lavavajillas.

Entre las 8:00 y las 10:00, entre las 14:00 y las 18:00 y entre las 22:00 a 0:00 se consideran «horas llanas» con un coste medio, más alto que en las horas valle, pero no tan elevado como las horas punta, que es una franja en la que hay un aumento importante de energía, aunque no excesivo.

Finalmente, las horas punta se establece entre las 10:00 y las 14:00 y entre las 18:00 y las 22:00 de la noche, que son las horas de más alta demanda energética y donde será mucho más caro el coste de la luz, y es en esta franja donde se pretende disuadir a muchos consumidores de tener actividades energéticas no necesarias.

¿Por qué las horas punta son las horas punta?

El ser humano es un ser de costumbres, y repetimos, incluso sin darnos cuenta, muchos patrones, algunos de ellos incluso heredados de nuestros progenitores y nuestro entorno social. Es precisamente por este motivo por el que la mayoría de nosotros hacemos más o menos las mismas cosas en las mismas horas del día y por eso, si la mayoría de ciudadanos nos ponemos de acuerdo en hacer lo mismo a las mismas horas, hay horas en las que hay más demanda energética en la red eléctrica nacional.

Todos comemos a mediodía más o menos a las mismas horas, por lo que es habitual que la mayoría de vitrocerámicas y hornos de nuestro país estén encendidos a esas horas. Lo mismo ocurre a la caída de la tarde, cuando todos salimos de nuestros trabajos o estudios y llegamos a casa deseosos de cenar y descansar después de un largo día. Es en esas horas donde la mayoría de electrodomésticos tanto de cocina, como planchas para la ropa, lavadoras o lavavajillas se ponen en marcha para prepararnos para el día siguiente.

También cuando nuestros hijos salen del colegio, están deseosos de llegar a casa y encender sus videoconsolas y sus tabletas tanto para divertirse, como para estudiar sus temas escolares.

Si el coche eléctrico se termina implantando como el modelo de coche más habitual en nuestra población, ocurrirá algo similar, todos llegaremos igualmente a casa pretendiendo enchufar nuestro coche a la red. Y es este uno de los puntos por los que se están introduciendo estos cambios de tarifas, ya que si todos enchufamos el coche eléctrico a la vez, nuestra red eléctrica no soportaría tal demanda energética.

En definitiva, las horas punta son horas punta porque la mayoría de nosotros hacemos lo mismo a las mismas horas.

 

Un fuerte impacto sobre nuestra salud mental y la promoción de la salud pública

Desde hace años está más que demostrado que nuestros hábitos saludables tienen una importante incidencia sobre nuestra salud, tanto física como psíquica. Hábitos como el dormir bien, el levantarse temprano, el hacer deporte, o el socializar, son fundamentales para tener una salud generalizada.

La implantación de las nuevas tarifas de la luz va a tener una incidencia en los hábitos saludables de muchas personas, que tendrán que adaptar sus horarios y tareas a las franjas horarias en las que la luz es más barata, o al menos, evitar aquellas franjas de horas punta, donde el coste es muy alto.

Desde los medios de comunicación, y hasta desde la propia Administración pública nos mandan mensajes de que tenemos que adaptar nuestro estilo de vida a las nuevas condiciones de la factura de la luz y que actividades como planchar, poner lavadoras o cocinar las hagamos en aquellas horas valle o llanas, para evitar un sobrecoste del consumo energético, consejos que chocan directamente contra lo que se entiende como hábitos saludables y que durante años hemos venido desarrollando para mejorar nuestra salud.

Todos somos vulnerables en nuestra salud mental en una cierta medida, y hay ciudadanos que son más frágiles que otros. Cualquier especialista en salud mental sabe que hay patrones de personalidad que se dan entre nuestros pacientes que son muy vulnerables a este tipo de informaciones, como las personas con tendencia a la obsesión, el miedo o la ansiedad, que tienden a psicotizarse casi con cualquier problema que se les presenta, y que con este asunto de la factura de la luz incrementando su coste, ven en este asunto un claro motivo para obsesionarse, sufrir ansiedad y hasta desarrollar patrones psicóticos de riesgo.

Un paciente con tendencia a la obsesión empezará a controlar todo lo que hace en el día a día, intentará desplazar muchas de sus actividades cotidianas a las franjas horarias donde la luz sea más barata, y sufrirá en la franja horaria de la tarifa punta, donde tratará de no consumir ninguna electricidad.

Otro caso significativo será el de los pacientes con riesgo a padecer psicosis, que con este asunto verán confirmadas sus teorías conspiranoicas sobre las multinacionales, los gobiernos, las puertas giratorias y todo tipo de teorías que no harán sino generar más ansiedad y malestar y pensamientos invasivos que le atormentarán durante todo el día.

Y el grueso de la población, donde estamos la mayoría de ciudadanos, sufriremos ansiedad por el hecho de llevar a cabo actividades cotidianas como el simple caso de poner una lavadora cuando lo necesitamos, aunque no sea una hora valle o llana, pues pensaremos que nos va a venir una factura de la luz elevada.

Los medios de comunicación y la sobreinformación

Vivimos en la era de la información, es un hecho. Tenemos a nuestro alcance una cantidad de información actualizada de cualquier temática que jamás antes en la historia de la humanidad habíamos tenido. Hace ya muchos años que se acabó eso de que íbamos a comprar el periódico a primera hora de la mañana para enterarnos de lo que había ocurrido el día anterior. Hoy una noticia de hace una hora está desfasada, ya que gracias a internet la información vuela a través de las redes sociales y todos nos enteramos de todo en todo momento.

Sin embargo, mucha o gran parte de la información que recibimos ni es necesaria, ni es útil, y lo que es peor, muchas veces nos es perjudicial, ya que no sabemos muy bien qué hacer con esa información, y lo que hace es desestabilizarnos, preocuparnos, o generarnos ansiedad de forma innecesaria.

Ponemos la tele y vamos a cualquier noticiario que nos ofrece en tiempo real una cantidad enorme de datos sobre el precio de la luz, si sube, si baja, si va a subir en los próximos meses, lo que dice el portavoz del Gobierno, lo que opinan cada uno de los responsables de los partidos de la oposición, y cómo no, no faltan los múltiples «expertos» en ahorro energético que nos ofrecen una multitud de explicaciones técnicas y de consejos que para nada sirven y que no hacen más que generarnos más ansiedad.

En estos días en los que la luz ha estado batiendo su récord histórico día tras día, hemos visto en algunos de los informativos nacionales todo tipo de informaciones como por ejemplo:

– Saber el precio de la luz expresada en megavatios por hora (MW/h), una cantidad de electricidad muy grande, que nada tiene que ver con el consumo doméstico de una casa que se mide en kilovatios por hora (kW/h). Es como si de repente empiezan a darnos el precio del gasoil expresado en kilolitros (1000 litros), en vez de en litros. Obviamente nos estresaremos a ver esos precios tan elevados.

– Saber el precio de la luz en cada hora del día. Una información que no es útil y que sólo genera ansiedad. ¿Qué hago si tengo que comer y es la hora más cara? ¿no como? ¿no cocino y como bocadillos?

– Hemos visto multitud de consejos que van desde hacer una enorme inversión en placas solares para reducir la dependencia de las eléctricas, algo que no es posible en la mayoría de los hogares españoles; o cambiar los electrodomésticos por otros de bajo consumo y mucho más costosos; usar determinado tipo de utensilios de cocina para ahorrar luz; cerrar las ventanas, abrirlas,… un sinfín de recomendaciones que sólo consiguen agobiarnos y tener la sensación de que somos tontos y además, no conseguir reducir el coste de la factura.

Explicaciones técnicas de por qué está la luz tan cara, como el ya famoso mix energético; el hecho de que el gas es el que pone el precio a todas las demás fuentes de energía eléctrica aunque sean mucho más baratas como hidráulica o solar; que si sopla o no sopla el viento; que si se vacía un pantano para vender la energía hidráulica más cara; que si es culpa de uno u otro partido,…. que son todas ellas innecesarias, no las entendemos y peor aun, no sabemos qué hacer con esa información mas allá de frustrarnos, desarrollar ansiedad o irascibilidad.

 

¿Qué podemos hacer sin afectar a nuestra salud mental?

La primera recomendación es que ponga en primer lugar su salud mental. Recuerde que la ansiedad es el asesino silencioso de nuestra sociedad, la fuente de la mayoría de las patologías mentales y cada vez se sabe que también de muchas otras patologías médicas. Si una preocupación le genera altos niveles de ansiedad, no merece su atención, ya que siempre será más costoso que la factura que tenga que pagar. 

Aun así, ¿podemos hacer algo para reducir el coste de la factura de la luz sin perjudicar nuestra salud mental? Por supuesto, como las siguientes recomendaciones:

1) No cambies tus horarios y rutinas para adaptarlos a las franjas horarias, tu salud es lo primero.

2) Asegúrate de que los electrodomésticos que usas estén en buen estado, ya que si no lo están pueden ser poco eficientes, y solamente si uno de ellos está en mal estado, renuévalo por uno más moderno y eficiente.No los cambies si están en buen estado, salvo excepciones, no compensa hacer un mayor desembolso por un electrodoméstico más eficiente y tardarás años en amortizarlo, tanto que es probable que no lo llegues a conseguir porque se averíe antes.

3) Haz un buen uso de tus electrodomésticos, como mantener la nevera a la temperatura adecuada y abrirla lo menos posible.

4) Pon tus lavadoras cuando hay ropa suficiente para una carga máxima y evitar hacer lavados de media carga, ahorrarás luz y detergentes, además de menor desgaste de la lavadora.

5) Cocina platos preferentemente a la plancha, pues necesitan mucha menos energía y tiempo para cocinarse que la cocción o el horneado. Puedes hacer cocidos y horneados los fines de semana, con más tiempo y con la tarifa valle todo el día.

6) Usa la secadora sólo en invierno o días de lluvia, en tiempo de calor es preferible que la ropa se seque al aire libre..

7) Usa el aire acondicionado poniendo una temperatura adecuada, tendrás el hogar fresco, tu aparato no estará forzado, y no gastarás demasiada electricidad.

8) La plancha es uno de los electrodomésticos que más consumen, por lo que es adecuado usar ropa preferentemente que no requiera planchado, o que sea rápido de planchar.

9) El lavavajillas tiene un funcionamiento similar a la lavadora, úsalo sólo cuando tienes para un lavado completo, elige bien el programa de lavado, que se adapte a tus necesidades reales. Evita poner lavados con media carga y usar programas de alta temperatura y muy largos.

10) Si hay niños en casa, edúcales a ser responsables, evita conflictos y discusiones por este tema.

 

Tu tranquilidad y la de tu familia es lo primero

Seguir la mayoría de consejos para ahorrar en la factura de la luz interfieren claramente en tu vida familiar y provocan problemas de ansiedad, depresión o insomnio, por eso hay que ser ante todo, sensatos, y aplicar únicamente aquellas medidas que son realmente efectivas y que no interfieren en nuestros hábitos cotidianos.

Valga un ejemplo. Poner una lavadora puede costar en horario de tarifa punta unos 50 céntimos, y en la tarifa valle unos 20 céntimos, obviamente según el tipo de lavadora y el tipo de lavado, pero, ¿de verdad te merece la pena cambiar tus hábitos vitales por esa diferencia de precio?

Está claro que no, y que seguramente será más efectivo poner esa lavadora únicamente cuando esté llena para aprovechar el lavado y usar un programa de lavado adecuado, donde podemos ahorrar bastante energía y tiempo.

Otro aspecto que hay que contemplar es que cuando estamos en horario de tarifa valle, bajamos la guardia y pensamos que como es más barata, podemos consumirla casi indiscriminadamente. Error. Que sea más barata no es que sea gratis, y podemos gastar en un mal uso más en la tarifa valle que lo que habíamos ahorrado con esfuerzo en la tarifa punta o llana.

De nuevo, sensatez, no hagas en tarifa valle lo que no harías en tarifa punta.

Si sigues estas recomendaciones, tu factura de la luz no se habrá ido de las manos, y en cambio, tendrás una vida tranquila, saludable y organizada.

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