Por qué la pornografía puede ser tan adictiva como la cocaína

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La pornografía es una de las adicciones más extendidas, sobre todo entre la población masculina
Durante la pandemia el flujo de visitas a páginas pornográficas ha crecido con una intensidad sin precedentes

La adicción a la pornografía está actualmente en varios medios, sobre todo, tras la publicación del libro «PornoXplotación» de la escritora Mabel Lozano, que ha supuesto un hito en el tratamiento de esta temática en los principales medios de comunicación, ya que tradicionalmente este tema no ha sido tratado como se merece debido a los múltiples sesgos, miedos, desconocimientos y tabúes que hay a su alrededor. Esta obra denuncia cómo se está normalizando y generalizando cada día más el consumo de servicios profesionales de sexo, como puede ser tanto la prostitución, como los contenidos pornográficos de esta industria, hasta el consumo de una nueva pornografía que está muy cerca de la prostitución, que es la pornografía casera a través de webcam, y que no deja de ser un consumo de prostitución a través de internet, en el que el usuario paga dinero para que los «actores» hagan lo que él le pide. Esto ya está cada día más normalizado y extendido no sólo entre personas adultas, sino también entre los más jóvenes, que están desarrollando su sexualidad bajo este tipo de estímulos y oferta sexual.

Pero, ¿por qué la pornografía puede ser una adicción? Es muy sencillo, es muy estimulante, y como estimulante que es, activa determinados núcleos cerebrales que están dedicados al placer a través de la segregación de la dopamina, exactamente como el resto de adicciones al juego, a las compras, o a otras drogas tóxicas como el alcohol o la cocaína. Hoy este fenómeno no es ningún misterio para la ciencia, todo lo contrario, es algo que se conoce desde hace años, la afectación del circuito de recompensa cerebral a través de las vías dopaminérgicas.

Aun así, alguien pensará que aunque pueda hacer un efecto similar al de otras adicciones, incluso las tóxicas, pero que no será igual de grave o peligrosa. Lo más duro de entender es que la pornografía tiene unas ventajas con respecto a otras adicciones que la hacen muy poderosa, veamos cuáles son éstas para entender por qué puede ser tan adictiva:

1) Normalmente es gratuita. La oferta de contenidos pornográficos de libre acceso es prácticamente infinita, la variedad y la cantidad de portales dedicados en exclusiva a este tipo de contenidos es enorme, por lo que un adicto a la pornografía puede incluso no gastar nada de dinero en su consumo, algo que no ocurre en otras adicciones como el juego, las compras, la cocaína o el mismo alcohol.

 

2) Accesible las 24 horas. El adicto a la pornografía puede consumir estos contenidos a cualquier hora del día, no depende de que haya negocios abiertos, ni hay horarios de cierre, ni turnos del personal,… el contenido pornográfico está disponible las 24 horas del día, incluso en aquellas webs que se dedican a shows en directo, como trabajan en muchos países del mundo, pueden ser accesibles a cualquier hora, ya que siempre habrá modelos disponibles.

 

3) Es muy discreta. Es una adicción que es muy fácilmente camuflable, ya que se puede consumir en casa, en el trabajo, en casa de unos familiares, incluso mientras nos desplazamos en transporte público. Sólo necesitamos un móvil, una tableta o un portátil con conexión a internet para acceder a este tipo de contenidos.

 

4) Es difícilmente detectable, ya que no sale nada en analíticas tanto de orina como de sangre, no produce un deterioro físico como otras adicciones a sustancias tóxicas que son muy evidentes, por lo que es casi imposible detectar si alguien ha consumido pornografía. 

5) Puede incluso generar factores reforzadores. Es común entre los adictos a la pornografía que sus familiares valoren en ellos que son poco gastosos, que salen poco, que no se emborrachan, que no llegan a casa a deshoras, que no tienen comportamientos violentos o agresivos, a diferencia de otros jóvenes que suelen provocar más episodios desagradables entre sus familias por el consumo de alcohol y/o drogas. Para muchas familias se considera un valor añadido el hecho de que su familiar permanezca en casa, en su cuarto, supuestamente estudiando o entreteniéndose «sanamente», cuando en realidad hay un problema muy serio detrás.

 

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