Pautas para sobrevivir al COVID-19 con un TDAH en casa

publicado en: blog | 0
Si ya tener un niño con TDAH en casa un fin de semana cualquiera es un reto enorme, con la cuarentena por el Coronavirus, se puede convertir en el mayor de los retos que afrontar para la familia.

Si eres padre y tienes un hijo diagnosticado con TDAH, y estás leyendo este artículo, es que seguramente te has sentido muy identificado con el título del mismo y con la foto de esa madre desquiciada intentando que su hijo esté quieto y haga sus tareas escolares.

Tener un hijo con este trastorno es un reto educativo para cualquier familia. Un fin de semana cualquiera, nos aseguran las familias con las que trabajamos, se convierten en interminables, ya que al no haber colegio, el niño pasa dos días íntegros en casa sin unas obligaciones definidas y sin unas tareas que realizar.

Qué duda cabe que estos días, con la cuarentena por el dichoso Coronavirus o COVID-19, que ya forma parte de todas las familias de este país, y por desgracia, de casi todo el planeta, está suponiendo un reto más extremo de lo que cualquier familia está acostumbrada a soportar, ya que encima, no podemos ocupar parte del tiempo de todo el día saliendo a pasear, o saliendo a un parque o a un centro comercial, artimañas que los padres suelen utilizar un fin de semana cualquiera para sobrellevar mejor a estos niños.

Ahora, no tenemos nada de eso, tenemos a nuestro hijo con TDAH enterito para nosotros en casa, todas las horas del día, sin colegio, sin deberes, sin poder salir a la calle, y para colmo, y como ingrediente estrella, con los padres debilitados por la lógica preocupación por todo lo que está sucediendo. Vamos el caldo de cultivo perfecto (frase hoy con más sentido que nunca) para se le vaya la cabeza a la familia. Muchas familias que tienen esta situación en casa, temen mucho más al TDAH de sus hijos que al susodicho virus.

Alguno estará pensando que estoy exagerando un poco, y que los niños no están de vacaciones, sino que están en cuarentena para protegerse del virus, y que deben seguir tareas escolares, que seguro tienen deberes de su profesor,….

Qué envidia me da tanta ingenuidad.

Si ya un día normal de un curso normal, que hay clase de forma normal, y que al día siguiente tendrá a su tutor pidiéndoles los deberes del día anterior, también de forma normal, y a nuestros niños con TDAH les cuesta horrores ponerse a estudiar o realizar tareas, o no entienden por qué tienen que hacer ese ejercicio que tanto les cuesta, o que no entienden por qué tienen que estudiar una asignatura cuyo profesor les cae mal,…. ¿cómo esperamos que entiendan que en una situación como esta, y que tiene pinta de alargarse, se tienen que poner todos los días a estudiar y a repasar lecciones, cuando no lo hacen normalmente?

No seamos insensatos.

Vayamos viendo paso a paso qué recomendaciones podemos seguir entre toda la familia para sobrevivir a esta situación.

1.- Es un asunto de toda la familia

Es muy probable que como padre o madre que estás leyendo este artículo, estés intentando averiguar cómo puedes enfrentarte tú solo a esta situación. ERRORRRR

Tener un niño con TDAH en casa durante mínimo quince días es un factor de riesgo que incumbe a toda la familia, no sólo a ti. Afectará tanto a padre o madre, afectará a los demás hermanos, afectará también a otros miembros que puedan convivir en casa, y por dios, no nos olvidemos de la mascota que tengáis en casa, que a buen seguro no se olvidará nunca de esta cuarentena. Bien es conocido el histórico desencuentro entre un niño con TDAH y su querida mascota, da igual si es un animal peludo que si es acuático o se mueve por el aire, que tu hijo experimentará durante estos quince días con ella de todas las maneras posibles.

Por tanto, no intentes llevar a cabo este asunto de forma individual, sino que debes aliarte con todos los miembros de la familia, mascota incluida, para sobrevivir juntos a la cuarentena. 

2. No hagas nada que no hubieras hecho sin la cuarentena

Un error muy habitual de los padres es permitir a los niños en estos días hacer cosas que en condiciones normales no harían, simplemente por la excepcionalidad de la situación, o por agotamiento o cansancio metal. Hablamos de malos hábitos como por ejemplo:

– Dormir con un móvil / tablet en la cama

– Levantarse tarde

– Acostarse tarde

– Comer en la cama o en un sillón

– Comer viendo la tele / jugando a la consola

– Comer comida basura

– No cepillarse los dientes

La lista seguramente se pueda alargar mucho más. Tu hijo tratará de aprovecharse de la excepcionalidad de estos días para convencerte de que le dejes hacer cualquiera de estos u otros más, malos hábitos, que en condiciones normales no se los permitiríamos. Puede que estéis los padres cansados por todo lo que está ocurriendo y penséis que no pasa nada si hacen algo que sabéis que no deben, pero lo que estaréis es provocando que el niño rompa unos buenos hábitos y empiece a desarrollar rápidamente unos malos hábitos que luego nos costará eliminar mucho más.

Hay que transmitir al niño que esta situación no es tan excepcional como para que las normal que se han seguido en casa, dejen de seguirse, sino todo lo contrario, siguen vigentes, y ahora, con más imposición si cabe.

3.- Seguir una rutina estricta similar a un día escolar normal

Como se ha dicho antes, aunque se trata de una situación excepcional, de cara a nuestro hijo, no es tan excepcional que justifique que no se tengan que respetar las normas que hasta ahora se seguían en casa. No hay motivo para que nuestro hijo se acueste más tarde de lo que un día normal de colegio se le permitiría, como tampoco hay motivo para que se despierte más tarde o más temprano de lo que lo haría un día de colegio normal.

Tan arriesgado es que un niño se despierte tarde como temprano. En ambos casos es un desequilibrio en su sistema nervioso autónomo que generará más desestabilización, y por tanto, más inquietud e hiperactividad. Si se queda durmiendo más tiempo del habitual, el niño se levantará perezoso e irritable y no tardará en empezar a emitir conductas de inquietud. Si se despierta antes de la hora, seguramente aprovechará que está solo para hacer cosas que no debe, como ver la tele, jugar a la consola o comer cosas que no son recomendables, por lo que igualmente aumentará las conductas de riesgo. Sorprendentemente, mientras en días de colegio es habitual que haya que tener una discusión con nuestro hijo para que se levante, estos días muy probablemente se despierte solo antes de la hora. ¿La explicación? Muy sencilla, que antes se tenía que despertar para ir al colegio, y ahora se despierta para hacer lo que le da la gana. No le demos el gusto, todo sigue igual.

Se recomienda en estos casos que el niño se acueste a su hora normal de los días de colegio y que se levante igualmente a la misma hora.

Durante el día hay que organizar una rutina hora a hora para que el niño no se desespere y empiece a emitir conductas de agitación o hiperactividad. Es conveniente que el propio niño participe en la elaboración de esa rutina, llevándose a cabo una negociación familiar entre los hijos y los padres. Recordemos que esto es un tema de toda la familia.

En esa rutina debe haber tiempo para cosas muy variadas, como aseo personal, estudiar, deberes, ejercicio, tareas de casa, lectura, televisión, juego libre, videoconsola,….

No hay tareas mejores que otras, todas son necesarias, cada una cumple una función. Piensa que no es más importante que el niño estudie que por ejemplo, que esté un rato jugando con sus hermanos a un juego.

Lo recomendable es que no haya más de una hora seguida de cada actividad, ya que si está el niño mucho rato haciendo una sola cosa, aunque sea una de sus favoritas, le generará inquietud, aburrimiento e hiperactividad.

4.- Ejercicios de estimulación

Recuerda que tu hijo cuando va a la escuela no sólo lo hace para ir a aprender matemáticas, idiomas o ciencias, sino para estimular una serie de funciones que necesita desarrollar para su madurez cognitiva. Si estos días tu hijo no va a la escuela lo peor no va a ser si progresa en esas materias, sino que va a dejar de estimular esas otras funciones cognitivas que sin mucho más importantes. Es por ello muy recomendable fomentar actividades en familia que favorezcan esas funciones mentales, tales como la atención, la planificación, el control de impulsos, la memoria o la psicomotricidad. Hay literalmente cientos de actividades que se pueden hacer en casa con el resto de la familia que además de estimular en tu hijo esas funciones, serán actividades agradables y gratificantes para todos, además de que harán que tu hijo esté más tranquilo.

Aquí es una cuestión de imaginación al poder, podemos recurrir a los típicos juegos clásicos, o a inventarnos alguno nuevo. Lo que es fundamental es que esas actividades tengan algo de acción y que tengan un componente físico, que el niño pueda andar, pueda saltar, pueda moverse, ya que de esta manera calmará la necesidad de su hiperactividad y estará más tranquilo a lo largo del día.

No pretendas que tu hijo esté todo el día quieto y sentado y sin hacer ruido, pues fracasarás en el intento, en vez de eso, propón actividades, implícate con tus hijos y verás como, además de pasar un buen rato, tu hijo estará más tranquilo durante el resto del día.

En la foto aparece un juego que nos encanta, el de la jenga, que viene muy bien para controlar impulsividad, pero también puede ser útil jugar al parchís, a la oca, al monopoly, al escondite, al pilla-pilla, a imitar a personas, y un largo etcétera que seguramente tú conoces.

5.- Implica a tu hijo en tus propias tareas

Es el momento perfecto para que tu hijo aprenda cosas contigo. ¿Qué mejor manera de ocupar una tarde que haciendo una tarta con tu hijo? Pero no lo tengas como un mero espectador, involúcralo en la tarea, que haga parte del proceso de elaboración, que se sienta parte del resultado. Por supuesto, siempre con precauciones, pero le encantará a tu hijo mojarse, mancharse y participar en una receta de cocina. Luego, por supuesto, se sentirá muy orgulloso de compartir esa linda tarta con el resto de la familia. Por supuesto, independientemente de cómo salga la tarta, tu reacción debe ser como si jamás hubieras probado una tarta tan rica como esa.

¿Tienes tareas de limpieza o de bricolaje pendientes en casa? Es el momento de hacerlas con tu hijo. Enséñale a coger alguna herramienta, dale alguna tarea que él pueda llevar a cabo, y sin duda se involucrará y pasará un buen rato contigo.

Tu hijo no debe ver estas tareas como un castigo, sino como una colaboración contigo, como un momento de compartir algo juntos.

6.- Sé inteligente en la programación de tareas

Como padres, debéis ser inteligentes cuando se haga la programación de las tareas, y jugar a emparejar una tarea que no sea agradable justo delante de una que sí lo sea; empareja una actividad pasiva con una activa; una tediosa con una alegre,….

Esto es lo que se conoce como principio de Premack, según el cual es mucho más probable que un niño haga una tarea que le sea aburrida o desagradable si se relaciona con otra que le es mucho más divertida y agradable.

La fórmula debe ser algo como «ponemos una hora de videoconsola, pero justo antes tenemos que terminar una hora de deberes», de manera que el niño, que obviamente no quiere hacer los deberes, pero sí jugar a la consola, accederá más fácilmente a realizarlos, si sabe que después tendrá su ratito de videojuegos.

Un error habitual en los padres de niños con TDAH es que cuando el niño se distrae o tarda mucho en hacer una tarea escolar, lo dejan sin jugar o hacer algo que les gusta. El resultado de esta técnica, lejos de motivar al niño a hacer sus tareas, es que se pasa toda la tarde desmotivado delante de los deberes, sin conseguir terminarlos, y desquiciando a sus padres que ven que no consiguen nada.

Otro error es que se aplique el principio de Premack inverso, es decir, algo como «vale, te dejo jugar un ratito a la consola, pero luego te pones a hacer los deberes». Grave error, si el niño coge la consola primero, no verá nunca el momento de dejar de jugar, y verá el realizar los deberes como algo mucho más tedioso, por lo que difícilmente cumpla con lo prometido, y todo acabe en un gran enfrentamiento entre la familia.

Recuerda que no hay tareas buenas y tareas malas, todas son necesarias y útiles para tu hijo. El estudio y los deberes son útiles para tu hijo porque aprende contenidos escolares y trabaja la atención y concentración, pero el juego también es útil porque segrega endorfinas, que le ayudan a estar más tranquilo y además, trabaja la psicomotricidad y control de impulsos.

En la rutina de tu hijo debe haber tiempo para todo tipo de actividades.

7.- Sé humilde, no siempre se puede

Muy a menudo lo que más agota a los padres de niños con TDAH es cuando se encuentran que su hijo llega a un punto en el que es imposible hacer más. Los que tengáis un niño con TDAH en casa sabéis perfectamente a qué me refiero. Ese momento en el que vuestro hijo ya no puede más, que se bloquea de una manera tremenda, que se pone muy inquieto e incluso agresivo, o que incluso emite comportamientos que pueden llegar a ser molestos y hasta ofensivos.

Es el momento de parar, y dejar la actividad que estábamos haciendo para seguir con otra actividad más simple y agradable para el niño y no forzar más la máquina.

Por eso lo de «sé humilde», porque muchos padres pecan de prepotencia y creen que su hijo puede y debe dar más, cuando a veces, es mejor entender que ha llegado el momento de la retirada, y que en ese momento, es mejor y más inteligente parar, descansar un rato y si vemos que después está mejor, seguimos.

Si en ese momento insistimos en que el niño siga esforzándose, sólo conseguiremos que el niño se desespere más, que se inquiete más y que hasta se ponga violento. Y por supuesto, como padres, os sentiréis fatal, frustrados y hasta desesperados ante tan desagradable situación.

Es fundamental que como padres aprendáis a detectar ese momento, ya que si lo conseguís, evitaréis muchos enfrentamientos en casa y sobre, evitaréis a vuestro hijo mucho sufrimiento, ya que él nunca entenderá qué está pasando.

8.- Dirige las emociones de tu hijo, entiende a tu hijo

Tu hijo tiene un trastorno que le impide autorregularse emocionalmente por sí mismo, por eso te necesita a ti, como padre o madre para que le ayudes a conseguirlo. Es normal que tu hijo se bloquee, es normal que tu hijo se ponga nervioso o esté inquieto, es normal que tu hijo esté por momentos hiperactivo y muy impulsivo,…. pero lo que no es normal es que tú también lo estés o peor aún, que le regañes o enfades con él por ello.

Piensa un ejemplo que te ayudará a entenderlo. Si tu hijo fuera ciego, ¿te enfadarías con él cada vez que tropieza con un objeto en la casa? ¿Verdad que no? Si ese fuera el caso, te encargarías de eliminar todos los obstáculos de casa para que tu hijo no vuelva a tropezar, y si lo ves que se pierde y va a tropezar, a buen seguro que lo cogeríamos de la mano y lo guiaríamos con todo nuestro amor y cariño.

Tu hijo con TDAH es muy similar a ese niño ciego de nuestra metáfora, tu hijo se inquieta, pero no sabe por qué ni cómo pararlo, te necesita a ti que eres su padre o su madre para ayudarle. Tu hijo no necesita que en su casa sus propios familiares estén continuamente enfadados con él, o que le estén corrigiendo todo cuanto hace, lo que necesita es que se le entienda y que se le ayude a mejorar.

Como padre o madre, si ves que tu hijo está más nervioso de lo habitual, páralo, ponte a hacer con él una actividad relajada que baje sus revoluciones. Lo último que debes hacer es gritarle, castigarle o enfadarte con él. Aprende a manejar las emociones de tu hijo. Habla con él, dale la mano, abrázalo, dale un mensaje de seguridad de que siempre estarás ahí para ayudarle… a buen seguro le ayudará mucho más que otro reproche.

Entiende que tu hijo no tiene maldad ninguna, y que la mayoría de conductas disruptivas que pueda tener en casa no las emite conscientemente, sino que forman parte de su TDAH.

Si tu hijo te rompe un plato o un vaso de tu cocina porque se le ha caído, y seguramente no es la primera vez, no te enfades con él, no le sigas poniendo un vaso de cristal, ponle uno de plástico, y así la próxima vez que se le caiga no se romperá. Al niño ciego de antes, si se le cae el mismo vaso, no nos enfadamos con él, ¿verdad?, ¿por qué entonces lo haríamos con nuestro hijo con TDAH?

9.- Por encima de todo, quiere mucho a tu hijo

Parece una de esas frases de manual de autoayuda, pero es lo que realmente necesita de ti tu hijo. Seguramente desde que se levanta tu hijo hay que estar detrás de él corrigiendo comportamientos inadecuados y llamando continuamente su atención para que no se distraiga.

Es muy fácil como padres de un niño con TDAH que el cariño se pierda entre tanta regañina y discusión, y es común perder el norte en esa relación materno y paterno filial. Por eso es tan importante tener claro que lo más importante es no dejar de querer a tu hijo. No permitas nunca que ninguna tarea escolar u otro tipo de tarea deteriore la relación que tienes con tu hijo.

Piensa que si tú, ya seas su padre o su madre, no lo entiende, nadie en la calle lo va a entender. Eres tú la principal persona que debe entender qué le pasa a su hijo, por qué se comporta como se comporta, y cómo saber manejarlo y ayudarle. Si eres capaz de conseguirlo, no sólo conseguirás muchas otras metas en la vida de tu hijo, sino que verás lo especial que es.

Lo que no puedes es pretender que si tú, que eres su padre o su madre, no eres capaz de entender a tu hijo, no o aguantas, no sabes cómo manejarlo,….. no puedes esperar que nadie en la calle, ya sea en el colegio, con sus amistades, o más adelante en el entorno laboral, lo hagan por ti.

Dejar una opinión