Tu hijo con TDAH no debería hacer más de una hora de tareas y nunca más tarde de las 20:00

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¿Eres padre o madre de un niño con TDAH? Si es así, fíjate en la foto que encabeza este artículo. Fíjate en la cara de ese padre que lleva horas detrás de su hijo para poder terminar unos deberes que en condiciones normales se terminan en unos pocos minutos. Seguramente ese padre en toda la tarde no ha hecho más que estar pendiente de que su hijo se concentre en sus tareas, sin lograrlo más de unos pocos minutos seguidos.

¿Te suena la foto? Estoy convencido de que sí.

Pasarte toda la tarde haciendo deberes es una barbaridad para tu hijo, y para ti

Es uno de los errores más comunes que me encuentro entre los padres que acuden a mi consulta por un hijo con TDAH, y seguro que tú que me estás leyendo te habrás visto muchas veces en esta situación, y te habrás tirado toda la tarde en una lucha sin fin con tu hijo para terminar unos deberes o preparar un examen. Esto no tiene sentido, porque tu hijo estará agotado después de toda la mañana en el colegio y someterlo toda la tarde a un esfuerzo de concentración solo termina agotando los pocos recursos atencionales que le quedan. Pero sobre todo, es una barbaridad para ti como padre, porque te agotarás, te frustrarás y dejarás de hacer otras cosas en tu vida que te acabarán perjudicando. Y lo peor de todo, es que no conseguirás tu objetivo, que es aprobar el examen o acabar los deberes bien hechos. A tu hijo debes ponerle un tiempo tope para hacer sus tareas, y él es el que debe aprender a gestionar el tiempo para terminarlas dentro del tiempo acordado. Si tu hijo percibe que no tiene tiempo límite para acabar las tareas, dilatará el proceso hasta la extenuación de todos los que están a su lado.

Una hora es el tiempo máximo que tu hijo debe estar haciendo tareas en casa

Una función ejecutiva fundamental que debe trabajarse en los niños con TDAH es la temporarización, o lo que es lo mismo, la gestión del tiempo. Estos niños son muy malos gestores del tiempo, lo mismo dedican horas a una tarea innecesaria, simple o absurda; que dedican apenas unos minutos a una tarea compleja, que terminarán realizando erróneamente o con muy mala calidad. Por eso, es fundamental estimular esta función de gestión del tiempo. En niños con TDAH de más de 6 o 7 años, el tiempo máximo de funcionamiento óptimo cognitivo es de entre 40 minutos y una hora. Pasado ese tiempo, si capacidad atención decae sensiblemente, y su rendimiento es prácticamente nulo. Por eso, extender el tiempo de tareas escolares a más de ese tiempo no tendrá ningún beneficio y sólo logrará frustrar más a tu hijo y a ti. Debes acostumbrar a tu hijo a que tiene un tiempo máximo para llevar a cabo sus tareas. Si un día necesitara más tiempo de una hora, y siempre de forma excepcional, lo que podrías hacer es parar cuando se haya agotado una hora, proponerle otro tipo de actividad física, como algo de deporte, bailar, cantar, y luego retomar las tareas durante unos minutos hasta acabarlas.

 

Nunca más tarde de las 20:00

Otro de los errores más comunes de los padres de niños con TDAH es llegar hasta horas tardías de la tarde haciendo tareas escolares. Error muy grave. Un niño en época escolar se levanta más o menos a las 7:30 o las 8:00, y no debería acostarse más tarde de las 22:00 de la noche. Cuando se sobrepasa la hora de las 20:00 la capacidad de atención de tu hijo es prácticamente nula, y proponerle hacer tareas escolares a esas horas solo garantizará tu frustración y la sensación de fracaso de tu hijo; y además, tratándose de unas horas tan tardías, perjudicarás la hora de la cena familiar, que se convertirá en una disputa familiar con las tareas escolares como protagonistas, y tu hijo llegará a la hora de acostarse en estado de exaltación, por lo que le costará conciliar el sueño y dormirá poco por la noche, levantándose al día siguiente cansado y malhumorado.

 

Como padres de un niño con TDAH tenéis que pensar en estéreo, por un lado, lo que es bueno para tu hijo, y por otro lado, lo que es bueno para vosotros como padres. No tiene sentido sacrificar tu estado de salud por conseguir que tu hijo lleve los deberes terminados mañana a clase.

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