Orgulloso de ser abstemio

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El consumo de alcohol se ha generalizado tanto, que cuando alguien declara no beber alcohol, los demás o se compadecen de él, o se preocupan por su salud.

Soy abstemio, no bebo alcohol, desde siempre. Tranquilo, no te preocupes, no estoy enfermo, no tengo ninguna intolerancia, no pertenezco a ninguna secta u organización extremista donde el beber esté prohibido, y tampoco te compadezcas de mí pensando que estoy triste, aburrido, aislado o deprimido.

Mi abstemia es una decisión propia fundamentada en algo que seguro te costará entender, NO ME GUSTA EL ALCOHOL, EN NINGUNA DE SUS VARIANTES. Y antes de que pienses que no he probado tal bebida o cual combinación, te diré que hasta he trabajado en hostelería, y he tenido acceso a todo tipo de vinos, de cervezas, de ginebras, de whiskys, de rones, de vodkas, así como de una infinidad de licores de cualquier sabor. He probado muchos de ellos, y no, no me gusta ninguno de ellos.

Y aquí viene el primer argumento por el que soy abstemio, y es que el alcohol no está bueno. Esta conversación la he tenido una infinidad de veces con amigos, clientes o conocidos que, extrañados de mi afirmación tan tajante, empiezan a argüir todo tipo de justificaciones para desmontar mi afirmación. Querido lector, buena está una Coca Cola, una Fanta, un 7Up, una Schweppes de limón, una Casera limón, incluso una Casera blanca, bueno está un helado de chocolate y nata, buena está una horchata, una leche merengada, un zumo de naranja, de melocotón, de piña, entre una larguísima lista de bebidas, que unánimemente están deliciosas; pero usted tendrá que esforzarse en convencerme de que una cerveza esté buena. No me creo que la primera vez que usted probó una cerveza dijera que está buena, más bien pondría cara de asco o de pasar un mal rato. No digo más la primera vez que probó el whisky o la ginebra, cuya primera impresión cuando lo pruebas por primera vez es como si hubieras probado un chupito de Agerul o de Salfuman. Además, me resulta curioso que la mayoría de éstas bebidas alcohólicas no se consumen solas, sino que se tienen que consumir mezcladas con algunas de las bebidas que sí son deliciosas, antes mencionadas, porque si no, no hay quien se las beba.

Particularmente llamativo me resulta el merchandising que la industria se ha inventado entorno a la ginebra, que personalmente, me resulta de las más repugnantes. Se han inventado una parafernalia que llaman Gyn Tonic, que cada vez sofistican más, con especias y botánicos, que no son otra cosa que un intento de hacer tolerable algo que no lo es. Por mucho cardamomo, anís, jengibre o pétalos de jazmín que le pongas a la ginebra, ginebra seguirá siendo, y seguirá estando asquerosa. Y encima te habrán clavado un dineral por algo que te hace pasar un mal rato.

Seamos claros, la gente bebe alcohol no porque esté bueno, sino por «el puntillo» que se coge. No es un ‘puntillo’, sino un ‘puntazo’, porque de otra manera es injustificable pagar el dinero que cobran por estas bebidas para encima acabar con dolor de cabeza, con dificultades para caminar, y peor aún, para aguantar la conversación de otros que llevan ya dos cervezas encima. 

Y aquí viene el segundo gran motivo por el que no bebo alcohol, que no me quiero parecer a la gente que no soporto cuando bebe y que se comportan como pesados y hacen cosas de las que se terminan avergonzando. Tú sabes de qué estamos hablando, todos hemos visto a gente que lleva dos copas encima y se vuelven insoportables. Mi sensación cuando voy a un bar donde la gente que me rodea bebe alcohol, es que cuando los demás van por la segunda ronda, yo estoy fuera de juego, me siento que allí no pinto nada, que lo que para los demás es gracioso, en realidad no lo es. No quiero dar esa desagradable sensación, y la mejor forma es no beber. Si tú crees que eso solo le pasa a los demás, te equivocas. Cuando tú estás bebiendo, haces lo mismo que los demás que están bebiendo, que es decir las mismas tonterías, y reírte de las mismas gracias. Si cuando estás sobrio ves que los que beben hacen el ridículo, deberías pensar que cuando tú bebes te pasa exactamente lo mismo.

El tercer gran motivo por el que no bebo alcohol, es porque no lo necesito para disfrutar. Muchos de los que me rodean, cuando les digo que no bebo, piensan que me aburro, que no me divierto, que no voy a ningún sitio, o que no tengo una vida social satisfactoria.

A ver, aburrido en realidad es hacer siempre lo mismo, que es ir a muchos sitios para hacer siempre lo mismo, terminar en una tasca bebiendo cerveza. Yo como abstemio puedo hacer todo lo que hace alguien que bebe alcohol, pero el que bebe alcohol no puede hacer todo lo que hace el abstemio. Yo puedo ir a un bar, beberme una cola, una tapa, repetir si me apetece, y no perder el control nunca, decidir cuando me quiero ir, no tener resaca, no tener restricciones para coger un vehículo, no tener miedo a que te pare la Policía y te hagan control de alcoholemia, no tener que mentir a nadie de dónde he estado o lo que me he tomado, y lo más importante, seguir con mi vida sin ningún problema.

La gente que bebe, se siente mal por beber, tienen resaca, mienten cuando le preguntan cuántas copas llevan porque saben que no es normal, y al día siguiente están mal por los efectos del alcohol. Muy divertido no parece.

Como abstemio, si me apetece me voy a un bar con algún amigo, tengo una conversación agradable, me lo paso igual de bien que el que bebe, al día siguiente recuerdo todo lo que ha pasado y no tengo ninguna resaca. Pero lo más importante, no tengo que ir a un bar a beber, puedo hacer cualquier otra cosa.

Cuando estaba eligiendo la foto de la portada, lo fácil habría sido poner a alguien de resaca del alcohol, o alguna imagen de alguien rechazando una botella de alcohol. Pero ninguna de esas imágenes me definen como persona. He decidido poner la imagen de un ciclista que sale a hacer deporte un domingo por la mañana, sin resaca de haber bebido el sábado, y que disfruta de muchas actividades que no tienen que estar relacionadas con el alcohol.

 

Los que más te quieren, los que más te presionan

Para terminar, quería comentar que normalmente cuando me pido un refresco, no encuentro ninguna presión para beber alguna bebida alcohólica, sin embargo, es con la gente más cercana, más conocida, y con más confianza, con la que me veo en el compromiso de rechazar alguna bebida alcohólica. Y es cuando escucho argumentos de todo tipo, como «la cerveza es buena para hidratarte después de hacer deporte», «un pco de alcohol es bueno para la salud», «que puedo coger un taxi para volver a casa y cuesta poco», «que por esta zona no se ponen los civiles a hacer controles»,…. entre otros muchos que podría enumerar. La sociedad nos ha acostumbrado tanto al alcohol como algo normalizado, que cuando alguien no bebe alcohol, debe haber alguna razón, alguna excusa, algún problema, porque no les entra en la cabeza que alguien voluntariamente no beba alcohol. La única razón por la que quieren que beba es para no sentirse que beben solos.

Conozco parejas que se inventan cualquier excusa para quedar con otras parejas, en su casa, en la casa de ellos, en alguna terraza,… con el único fin de «tomar algo». El motivo último es no beber solos en casa. Está comprobado que el alcohol es un poderoso pegamento social, y beber solo es más deprimente y preocupante, pero si bebemos acompañados, nos sentimos integrados, uno más del grupo.

A mí, que me disculpen algunos de mis amigos, yo no quiero estar en grupos así, y pido disculpas por haber cortado el rollo a más de uno, pero me siento muy feliz y contento de ser abstemio, y mi intención es seguir siendo así.

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