¿Qué está pasando con nuestros deportistas?

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Simone Biles, Naomi Osaka, Garbiñe Muguruza, Michael Phelps y hoy ha sido Miguel Ángel López quien ha añadido su nombre a la lista de deportistas de élite que demuestran tener dificultades psicológicas.

Es uno de los temas de debate de la actualidad deportiva, la salud mental de nuestros deportistas de élite, y si es posible que no se estén preparando adecuadamente desde un punto de vista psicológico para enfrentarse a las adversidades o al fracaso. Ya en esta web hems hablado anteriormente del caso muy mediático de la atleta Simone Biles y su necesidad de parar en mitad de una cita tan relevante como los juegos olímpicos de Tokio, o lo que le pasó a la tenista Naomi Osaka, que se derrumbó ante la presión de los medios de comunicación. Podemos extendernos mucho hablando de cada uno de los muchos deportistas que han demostrado públicamente sus dificultades psicológicas para enfrentarse a las adversidades que se les presentan.

Hoy la noticia ha estado en la Vuelta Ciclista a España, en su penúltima etapa, con un recorrido durísimo con hasta cinco puertos, que se esperaba una de las etapas más emocionantes y a la vez, más determinantes sobre la clasificación final de la carrera. Y de hecho no ha defraudado, ha sido una gran etapa, muy emocionante hasta el último momento, y se ha prácticamente sentenciado la carrera a pesar de que aun queda una etapa más.

Pero la noticia del día ha estado en lo ocurrido con el ciclista colombiano Miguel Ángel López, conocido comúnmente como «Superman López». El ciclista partía antes de esta etapa como tercer clasificado, y si bien tenía muy difícil poder asaltar el liderato, se esperaba de él que luchara por mantener al menos su podio. Todo iba bien hasta que se quedó descolgado del grupo principal de los favoritos, y poco a poco veía cómo perdía tiempo y cómo perdía sus opciones de podio, y se le veía en diversas conexiones muy nervioso, hablando con su director deportivo con su pinganillo, según parece, porque ningún compañero de equipo podía ayudarle a recuperar el tiempo perdido. 

La noticia fue cuando a falta de 20 km para el final, el colombiano se baja de la bicicleta, sin motivo aparente, sin una caída, sin una lesión o avería mecánica. Su director deportivo y un compañero de equipo trataron de hablar con él para que retomara la carrera y no abandonara, y lo que se ha podido ver es a un ciclista ignorando las consignas de su director de equipo, negándose a seguir una carrera sin una causa justificada y un arrebato que nadie entendía, lo que ha generado un gran debate mediático en torno a si esa conducta es caprichosa, si ha dañado la imagen del equipo y de sus patrocinadores.

Lo que realmente ha ocurrido es que se trata de un ser humano como cualquiera de nosotros, con 27 años, relativamente joven, que lleva ya varios años en el ciclismo de élite, y que no ha podido con la presión ante una situación de frustración al ver que no podía mantener su posición en el podio.

Vaya por delante que el ciclista ya ha pedido públicamente perdón por este episodio.

Da la casualidad que este mismo ciclista ya ha tenido otros episodios a lo largo de su carrera similares a este, con arranques que luego le han generado problemas con sus compañeros de equipo, o con otros ciclistas rivales.

¿Qué podemos aprender de lo que le ha pasado a Miguel Ángel López?

 

Todos estamos expuestos a sufrir este tipo de episodios

Vivimos en una sociedad muy ansiógena y muy competitiva, tanto a nivel laboral, como académico, como social. Tenemos mucha presión, y da igual si somos adultos, si somos jóvenes, o si somos menores en etapa escolar, sufrimos mucha presión. ¿Qué podemos hacer?

– Aprender que en el crecimiento también hay sufrimiento, y hay errores, y que los errores no son malos, sino que nos ayudan a mejorar.

– Tienes que aceptar que el fracaso, el dolor, el sufrimiento o la frustración no son nuestros enemigos, sino que nos enseñan cosas de nosotros mismos que tenemos que mejorar.

– Si sufres, analiza qué te está pasando y valora qué tienes que hacer para dejar de sufrir.

– Si fracasas en un proyecto, sé humilde, haz autocrítica, detecta qué no estás haciendo bien o en qué te has equivocado y corrígelo.

– Ponte expectativas realistas, pues unas expectativas elevadas te garantizarán el fracaso.

– No confundas ser ambicioso con ser un kamikaze y proponerte metas inalcanzables, que sólo te traerán frustración, malestar y sufrimiento.

– Controla la presión de tu entorno. La familia, la pareja, los amigos o nuestro entorno en general puede exigirnos mucho más de lo que podemos dar, o llevar ese nivel de exigencia al límite, lo que sólo hará que tengamos mucha más presión y terminemos fracasando.

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