¿Por qué nadie habla del problema de las drogas en los casos de violencia?

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Enero de 2009, España se estremecía por el asesinato de Marta del Castillo, una menor de 17 años. Todos pasamos días pegados a los noticiarios esperando a saber qué había pasado con ella, dónde habían dejado los asesinos confesos el cuerpo, vimos cómo se buscaba por el Guadalquivir,… a día de hoy el cuerpo de Marta sigue sin aparecer, y sus padres aún no han podido descansar. Los asesinos imputados, Miguel Carcaño y «El Cuco» reconocieron que aquel día habían consumido drogas, incluso su defensa aportó este hecho en el juicio para buscar una atenuante.

Julio de 2015, la población de Pontevedra se queda horrorizada al conocer que dos niñas, una de 4 años y otra de 9 años, habían sido cruelmente degolladas por su propio padre, David Oubel, después de drogarlas con pscofármacos. David tuvo el dudoso honor de ser el primer condenado bajo la prisión permanente revisable. Se habló de los detalles del doble homicidio, de su relación de venganza de su ex pareja y madre de las niñas, pero nada se habló de que era un consumidor habitual de estupefacientes y que consumía varias veces en una misma noche.

Enero de 2016, los ciudadanos de Tenerife se despiertan con el terrible asesinato de un anciano de 67 años gravemente impedido por un ictus cerebral. Había sido la pareja sentimental de la nieta del abuelo quien lo asesinara con hasta 37 puñaladas y numerosos golpes con un objeto contundente. El asesino, Sergio Díaz, de 21 años, que ya se le conocerá para siempre como ‘el carnicero de Icod‘. No se sabe si Sergio consumía drogas, pero en el juicio, su novia, la nieta del abuelo asesinado, lo describía como una persona que dedicaba muchas horas del día a los juegos online, y que se fue convirtiendo en una persona desequilibrada, obsesiva y muy maniática. Fue el segundo condenado por la prisión permanente revisable.

También en enero de 2016, pero en Sevilla, Daniel Montaño, de 30 años, aparentemente un chico normal, músico de profesión, pero que de vez en cuando tenía episodios alterados por el consumo de alcohol y marihuana terminaba tirando y matando a una bebé de 17 meses por una ventana, y tratando de asesinar a la madre de la misma. De nuevo, se habló de la violencia machista, pero apenas se mencionó su consumo de drogas, además de que tenía una sexualidad perturbada, con consumo compulsivo de pornografía, voyeurismo, prostitución,… Su anterior pareja lo había abandonado al descubrir en su ordenador contenidos sexuales perturbadores. Daniel es el tercer condenado por la prisión permanente revisable.

Patrick Nogueira es el último condenado con la prisión permanente revisable, después de matar cruelmente a su primo, a su pareja sentinental y a los hijos de éstos de 1 y de 4 años. Se le conoce como el asesino de Pioz. En el juicio se aportaron pruebas de que era un consumidor habitual de drogas y alcohol y el efecto que éstas había tenido sobre su cerebro, pero apenas se habló de este asunto.
Otros casos conocidos, como el de Diana Quer, asesinada por José Enrique Abuín, conocido como «el Chicle», era un consumidor habitual de drogas y un traficante conocido en aquella región. De nuevo se habló de su personalidad machista, pero poca importancia se dio a su consumo de drogas.

El caso más reciente, es el de Laura Luelmo, en Huelva, asesinada por Bernardo Montoya, un delincuente que se ha pasado 20 años en prisión por varios delitos de gravedad, pero además, su estilo de vida estaba asociado al tráfico de drogas y era un consumidor habitual de todo tipo de sustancias. Poco se ha hablado de esto, y mucho se ha hablado de muchas otras cosas.
Puedo seguir poniendo más casos, pero no sólo hace falta citar casos tan graves como éstos. Si nos referimos a accidentes de tráfico, se calcula que entre el 23% y el 40% de los accidentes mortales de tráfico están provocados por quienes conducen bajo los efectos del alcohol y otras drogas. En 2017 murieron casi 1200 personas en accidentes de tráfico.

Si hablamos de casos de violencia de género, un porcentaje muy elevado están relacionados con adicciones, tanto cuando es la mujer la adicta y sufre los malos tratos de su pareja; como cuando es la mujer maltratada por los excesos y comportamientos agresivos de su pareja adicta.

En los casos de violencia doméstica, es frecuente que detrás de casos como menores que maltratan a sus padres, o agresiones entre hermanos, o hacia abuelos, hay problemas de consumo de drogas que provocan un comportamiento agresivo y violento.

Por último, hablemos de accidentes laborales mortales. En 2017 se registraron en España 292 homicidios, de los que 44 se corresponden con violencia machista. Sin embargo, pocas veces se mencionan los 618 accidentes mortales en el ámbito laboral, y según estudios, entre el 30% y el 70% de estos accidentes pueden estar ocasionados por conductas inadecuadas o de riesgo consecuencia del consumo de sustancias (alcohol, drogas y psicofármacos).

 

¿Por qué nadie habla de las drogas como principal causa de mortalidad?
Si se hace un balance de todas las muertes fortuitas y evitables, salta a la vista que el consumo de sustancias es la principal causa de estas muertes, muy por encima de otros factores de riesgo como el machismo, el racismo, la pobreza, la inmigración, la educación,…. Sin embargo, cada vez que un suceso grave con víctimas mortales, se mencionan muchos otros factores de riesgo y el consumo de drogas se menciona como una mera anécdota.

En realidad, las drogas es de todos esos factores de riesgo el más evitable y controlable. No hablamos únicamente de drogas ilegales como la cocaína, el cannabis o la heroína, sino que drogas legales como el alcohol o los psicofármacos son las causas más comunes de estos accidentes. Tanto el alcohol como los psicofármacos son administrados con el consentimiento de la Administración, y pueden ser controlados de forma más exhaustiva. En otros países se ha controlado la venta de alcohol de forma similar a como se vende el tabaco, sólo en establecimientos autorizados y en horarios muy estrictos; y los medicamentos incompatibles con la conducción se recetan con muy baja frecuencia y con un férreo control de su venta. En España la industria farmacológica y del alcohol mueven mucho dinero, y eso parece impedir que se gestione mejor su consumo.

No solo eso, sino que en cada vez más países se está empezando a legalizar el consumo de cannabis, argumentando que será una fuente importante de ingresos para la comunidad, sin tener en cuenta los efectos secundarios de esa sustancia no solo por sus síntomas adictivos, sino también por los accidentes que se producen consecuencia de su consumo.

En cambio, los políticos y medios de comunicación se dedican a debatir sobre la violencia machista, sobre la xenofobia, el racismo, la pobreza, la desigualdad social,… factores que son muy complicados de modificar, y que a menudo, no van acompañados de medidas económicas.
En CETPAG somos conscientes de que los consumidores de sustancias, cuando están bajo los efectos del consumo, muestran comportamientos agresivos, violentos, sexistas, machistas, impulsivos, delictivos,… que no son habituales en el comportamiento de la persona cuando no está bajo el consumo de sustancias. Cualquier especialista en adicciones sabe que controlando el consumo de sustancias, se pueden controlar otras muchas conductas inadecuadas que pueden llegar a ser constitutivas de delitos.

Nuestros pacientes, cuando llegan a nuestro centro, presentan conductas muy graves, como comportamientos agresivos, violentos, conducción temeraria, conductas de riesgo en el trabajo,…. Son casos frecuentes entre nuestros pacientes los accidente de tráfico por conducción negligente; las multas de tráfico por conducción inadecuada y no respetar las normas de circulación; los comportamientos agresivos contra su pareja, hijos, amigos o compañeros de trabajo; las estafas, robos y hurtos para conseguir dinero para drogarse; la conducta sexual inadecuada, como la prostitución, las relaciones infieles, el contagio de enfermedades de transmisión sexual,….

Sin embargo, una vez en tratamiento y controlan el consumo de sustancias durante el tiempo suficiente, su comportamiento cambia radicalmente, y esas conductas dejan de aparecer, y se convierten en personas respetuosas, responsables, educadas, sensatas,… Es un ejemplo que debe tenerse en cuenta si realmente se quieren evitar las muertes violentas y fortuitas.

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