¿Por qué las mujeres con adicción siguen sin pedir ayuda?

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Los casos de mujeres con adicciones a drogas típicamente masculinas están aumentando cada año.

Muchas mujeres sufren el sufrimiento de una adicción, ¿por qué no piden ayuda?

El consumo de sustancias ha sido un problema que tradicionalmente ha sido asociado al varón, puesto que socialmente se había considerado la capacidad de tolerar un consumo tóxico desmesurado como un síntoma de la masculinidad. Esto provocaba que las mujeres tuvieran un gran estigma social en referencia al consumo, y su consumo de sustancias tóxicas se limitaba al consumo de alcohol de forma doméstica, rara vez era pública la adicción al alcohol de una mujer; o el consumo de fármacos estupefacientes, recetados por su médico y para solucionar los problemas de una vida repleta de obligaciones y responsabilidades en el hogar.

Generaciones posteriores han cambiado radicalmente el perfil de la mujer consumidora, y hoy las chicas jóvenes consumen drogas de uso social como el alcohol o el tabaco de forma muy cercana a como la hacen los jóvenes varones en la actualidad. Y en el caso de drogas de un perfil más ilegal como la cocaína o el cannabis, si bien siguen siendo mucho más consumidas por varones, cada año aumentan las estadísticas de mujeres que consumen esas sustancias.

 

Pero, ¿qué pasa con el tratamiento de adicciones?

Si las estadísticas de consumo evidencian que hoy las mujeres consumen de forma similar al varón en drogas legales y que en las drogas ilegales cada año aumentan las mujeres que acceden a ese consumo tóxico, cabría esperar que las mujeres solicitaran tratamiento de adicciones de forma proporcional a como las estadísticas nos dicen que cada vez hay menos diferencia con el varón en cuanto al consumo. Pero esto es así, y se observa que la proporción de mujeres que solicitan información o ayuda profesional para abordar su problema de consumo de sustancias sigue siendo muy baja con respecto al varón. Hay numerosos estudios que cifran las estadísticas de mujeres que se ponen en tratamiento entre un 7 varones de cada 10 usuarios y algunos llegan a tasar en 9 varones de cada 10 usuarios de tratamientos de adicciones. La desigualdad es demasiado grande como para ser algo anecdótica, y lo que procede es hacer una valoración de aquellos factores que pueden explicar por qué muchas mujeres que sufren una adicción no dan el paso a pedir ayuda profesional.

 

¿Por qué no piden ayuda las mujeres?

A continuación se exponen algunos de los factores que podrían explicar este fenómeno de por qué las mujeres no piden ayuda para afrontar su adicción:

El estigma social de que la mujer debe ser responsable y “buena madre”. Históricamente se ha aceptado la creencia de que la mujer debe ser una persona responsable, honrada, buena gestora del dinero que trae el hombre a casa, una buena madre cuidando de sus hijos,… y esas creencias son incompatibles con que una mujer consuma algún tipo de sustancia tóxica. En cambio, en el varón se ha aceptado socialmente que es una muestra de masculinidad el consumir grandes cantidades de alcohol o drogas.

La mujer se droga no por vicio, sino por necesidad. Consecuencia del anterior punto, las mujeres han desarrollado un tipo de consumo de sustancias que está más asociado a problemas, preocupaciones, enfermedades, o malestar. Mientras que el hombre típicamente sale a la calle a consumir socialmente como una forma de esparcimiento, de disfrute o de evasión de sus preocupaciones consumiendo drogas como el alcohol, el cannabis o la cocaína; la mujer ha tendido a asumir el consumo de psicofármacos como ansiolíticos, hipnóticos, relevantes musculares, sedantes u opioides, que son sustancias recetadas por un médico, que se compran en farmacias y que tienen una connotación positiva, ya que quienes las consumen lo hacen normalmente por necesidad, no por diversión.

La mujer consume mayormente en casa y de forma solitaria. Las mujeres que sí consumen drogas como el alcohol o la cocaína, lo hacen normalmente en casa, de forma solitaria y sin que nadie sea consciente de lo que está pasando, con el fin de que no la juzguen y preservar su imagen de madre o mujer responsable. Esto hace que el problema esté muy oculto incluso en el ambiente intrafamiliar.

Hay muchas mujeres que no tienen consciencia de que tienen una adicción. Consecuencia de todo lo anterior, el propio patrón de consumo de las mujeres da lugar a que sean muchas las que no son conscientes de que tienen una adicción, ya que normalizan mucho su consumo al racionalizarlo pensando que no están consumiendo drogas, sino fármacos, o que no hacen daño a nadie, que nadie sufre las consecuencias de su consumo.

Muchas mujeres temen no tener el apoyo de la familia. Es un hecho que cuando un varón solicita ayuda profesional, casi siempre viene acompañado por sus padres, pareja u otros familiares, todos se vuelvan en su recuperación. Sin embargo, cuando es una mujer a menudo acude al centro sola, o acompañada con alguien de mucha confianza y ocultando el problema a su familia. Detrás lo que hay es un miedo a no tener el apoyo de su familia por el hecho de ser una mala mujer o una mala madre.

 

No lo dude, pida ayuda

Si usted es mujer y tiene algún problema de consumo de sustancias, no lo dude, pida ayuda, solucione su problema lo antes posible, tiene derecho a recibir el mismo tratamiento que un varón con el mismo problema. Recuerde que cada día que siga sin solucionar su problema de consumo, va a seguir sufriendo, y aunque no lo crea, está privando a sus familiares y amigos de su compañía, de un estado de humor adecuado y de su bienestar.

En CETPAG tenemos un grupo de pacientes tratando su problema de adicciones en el que también hay un grupo importante de mujeres que se esfuerzan por salir de esta enfermedad. Animamos a más mujeres a dar ese paso definitivo a la curación.

 

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Antonio José Gijón López

antoniogijonlopez@gmail.com

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