Menores adictos a internet, al porno y al juego online. ¿qué responsabilidad tienen sus padres?

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Los datos de menores de edad que tienen problemas con las nuevas tecnologías están alcanzando niveles de epidemia. Lo que hace unos años era un fenómeno del que se tenía conocimiento de casos puntuales, a menudo nos llegaban noticias extremas de Japón o China de niños que tenían serios problemas de salud por su adicción al juego, hoy se está convirtiendo en uno de los motivos más frecuentes de consulta de los gabinetes de psicología y de centros especializados en adicciones. El mayor problema que nos encontramos en este ámbito es la normalización que se está teniendo sobre este asunto. Es frecuente que nos lleguen casos de padres preocupados por las discusiones que tienen en casa con sus hijos por el uso de dispositivos tecnológicos, o preocupados por episodios violentos cuando le retiran el móvil a su hijo, o por el descenso en las calificaciones escolares a consecuencia de un abuso del móvil. Pero cuando se les propone un plan de intervención, son los padres los primeros que normalizan el uso de estos dispositivos y le restan gravedad al asunto, por lo que a menudo terminan cronificando el problema de sus hijos.

 

Móviles, tablets, consolas, SmartTV, videoconsolas,… son la misma cosa

Muy frecuentemente  los padres ven la necesidad de controlar el uso del móvil a sus hijos, o del tiempo que dedican a la videoconsola, pero no entienden que otros dispositivos tecnológicos como las tabletas, relojes inteligentes, pulseras o las modernas SmartTV o televisiones inteligentes, son en realidad el mismo estímulo visual y sensorial, y por tanto, deben ser controlados igualmente. No importa el contenido que el niño visualiza en estos dispositivos, sino la estimulación que su cerebro recibe al utilizarlos.

Son muchos los padres que racionalizan el uso de las nuevas tecnologías con razonamientos como «si sólo ve vídeos de Youtube de risa», «si sólo ve series en Netflix», o frases similares. Deben entender que lo que es dañino es la fuerte estimulación que su cerebro recibe cuando usan esta tecnología, no el contenido que visualizan.

La pornografía y las apuestas online van de la mano

También muchos padres creen que sus hijos no consumen y no consumirán contenidos pornográficos ni apostarán online, porque consideran que sus hijos no harán esas cosas. Los datos estadísticos no dan lugar a la duda, en España hay casi un millón de usuarios de pornografía diarios, y otros muchos que la consumen de forma más eventual. Los padres no pueden ser ingenuos y pensar que sus hijos no van a ser «de esos» que consumen pornografía, ya que muy probablemente lo harán o ya lo están haciendo. Con las apuestas online ocurre algo similar, desde que se ha regulado el juego online y es legal, es un  bombardeo continuo de anuncios de estos contenidos en todos los eventos deportivos, y los menores ven como algo normal apostar con dinero real en un partido de fútbol. Cada vez son más los usuarios reales de estas casas de apuestas online, y se sabe que muchos son menores, a pesar de estar prohibido que éstos apuesten online.

¿Qué responsabilidad tienen los padres?

Pues toda la responsabilidad. Hay que tener en cuenta que los menores no tienen independencia económica, por lo que todo lo que tienen es porque sus padres se lo han comprado o lo costean. El móvil que tienen se lo han comprado los padres, la tarifa de datos es de los padres, la conexión WI-FI de casa es de los padres, la videoconsola y los juegos los compran los padres,… por lo que son los padres los que deben en última instancia decidir qué uso se debe hacer sobre estos dispositivos.

Cuando los padres omiten su responsabilidad de controlar el buen uso de las nuevas tecnologías están depositando una responsabilidad de control en sus hijos menores de edad que no les corresponde. Seguramente ningún padre responsable permitiría a su hijo menor de edad conducir un coche, porque lo consideraría una irresponsabilidad, sin embargo, no tienen reparos en dejarles a libre disposición un móvil con el que pueden llegar a realizar actos tremendamente tóxicos, peligrosos, y hasta ilegales.

Sin pretenderlo, la mayoría de los padres de esta generación se están convirtiendo en los ‘camellos digitales’ de sus hijos. No somos conscientes de que las nuevas tecnologías están siendo en esta última generación una epidemia que supera a cualquier otra epidemia conocida de heroína, cocaína o cannabis, y que muchos de nuestros jóvenes están desarrollando una adicción a través del abuso de las nuevas tecnologías, y son sus propios padres quienes están financiando la adicción de sus hijos.

Son los padres, por último, los que deben dar ejemplo a sus hijos haciendo un buen uso de estas tecnologías delante de sus hijos. Los padres son los primeros que deberían tener normal de uso de estas tecnologías en casa, como un horario de utilización, unos momentos familiares libres de móviles, fomentar la comunicación familiar por encima del uso de dispositivos tecnológicos,…. Para muchos padres, en cambio, es mas fácil dar el móvil a sus hijos para que se entretengan en vez de fomentar una conversación.

 

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