Judy Garland, la soledad y las drogas detrás de una estrella de Hollywood

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Todos tenemos el recuerdo de la joven Dorothy en la genial película de «El Mago de OZ» (Metro-Goldwyn-Mayer, 1939), era una película mágica, una banda sonora memorable, y muchas generaciones de niños que se ilusionaron con los mensajes de positivismo e ilusión que transmitía la película.

Pero la vida real es muy diferente. Detrás de esa niña inocente, ingenua e ilusionada que vimos en la película había mucho sufrimiento. Cuando se rodó la película, Judy tenía ya 16 años de edad, sin embargo, su papel como Dorothy le exigía aparentar tener sólo 12 años, para lo que tuvo que vestirse con apretados corsés para reducir su figura y empezó a desarrollar un trastorno de alimentación, que luego se convirtió en una anorexia.

Pero antes incluso de rodar la memorable película, Garland venía actuando en teatros y show por numerosos estados de los EEUU desde que era una niña pequeña, primero con sus hermanas y luego, ya bajo el contrato con la MGM, sometida a mucha presión y horas de trabajo, para lo que tuvo que empezar a consumir anfetaminas y barbitúricos, que eran drogas que estaban muy extendidas por entonces entre los actores.

Durante el rodaje de la película del Mago de OZ la actriz declaró sufrir agresiones sexuales que marcaron de por vida su personalidad, muy insegura en sí misma y desconfiada en las relaciones personales.

Su vida de adulta no fue para mejor, a pesar de contar con grandes éxitos en el cine, tuvo muchos problemas con los contratos que firmaba con las productoras, a menudo no cobraba lo que se esperaba que iba a cobrar; y su vida sentimental fue de mal en peor, se casó con sólo 19 años por primera vez con David Rose, que sólo duró 3 años; luego se volvió a casar con Vincent Minnelli, con quien estuvo seis años, y de la relación que nació su hija Liza Minnelli, que actualmente es una gran actriz de cine; su relación más estable fue con Sidney Luft, con quien estuvo casada 13 años y con el que tuvo dos hijos. Volvió a casarse con Mark Herron durante cuatro años, y de nuevo, se casó con Mickey Deans, con quien sólo estuvo apenas cuatro meses, ya que en junio de 1969 se suicidó por sobredosis de barbitúricos.

Los últimos años de Garland estuvieron marcados por las adicciones al alcohol, a los barbitúricos y a las anfetaminas, además de con una anorexia muy grave y una tendencia al suicidio que le perseguía durante muchos años.

Judy Garland ha pasado a la historia no sólo por sus éxitos como actriz, ni por sus éxitos como cantante, sino por ser uno de los «juguetes rotos» más célebres de la historia del cine y de la industria de Hollywood. En unas declaraciones, la propia Judy dijo «Si soy una leyenda tan importante, ¿por qué me siento tan sola?», unas palabras que retratan la vida real de una estrella del cine cuando las cámaras no enfocan.

Son demasiados los casos de personajes célebres del cine, de la televisión, de la música o del deporte que terminan sus vidas tristemente entre adicciones y solos. La presión de muchas horas de trabajo, el acceso fácil a las drogas y pastillas, una vida donde el dinero te abre todas las puertas, malas relaciones sentimentales y malas amistades,…. son las señales de identidad de la vida de muchos famosos, que terminan fatalmente.

Aprendamos de ellos para no repetir los mismos errores.

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