¿Por qué los jóvenes no le tienen respeto a la marihuana?

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Todas las estadísticas sobre el consumo de drogas apuntan a que cada vez más jóvenes consumen drogas, pero especialmente preocupante es el aumento del consumo de cannabis entre la población de los más jóvenes, y esto se debe principalmente a que hay una muy baja percepción de riesgo entre los jóvenes en referencia al consumo de esta droga. Estos mismos jóvenes tienen incluso la percepción de que fumar marihuana es menos peligroso que consumir alcohol o que fumar tabaco, y que desde luego es mucho menos grave que consumir otras drogas como la cocaína, el MDMA o la heroína. Veamos a continuación por qué los jóvenes le han perdido el respeto a la marihuana.

Se la considera una droga “natural”. A diferencia del alcohol, que los jóvenes lo perciben como una sustancia fabricada por la industria, o del propio tabaco, que igualmente lo perciben como un producto fabricado y cargado con una gran cantidad de productos químicos, nuestros jóvenes ven en el consumo de marihuana algo muy natural, algo casero, sin necesidad de pasar por la industria, algo que pueden cultivar ellos, algo que no tiene apenas manipulación, es simplemente una hoja de una planta que usan para fumar. Este sentido de que “lo natural es sano” prevalece mucho en estos jóvenes, que no perciben ningún riesgo en el consumo de esta droga.

Es una droga muy accesible y asequible. Cada vez está más extendido el consumo de cannabis, lo que hace que para un joven sea muy fácil conseguir esta sustancia simplemente a través de sus amigos, compañeros de instituto, de algún vecino, o incluso cultivándola él mismo. Incluso es muy barata. Esto hace que para el joven sea una droga más ventajosa que las demás, ya que no tienen que hacer un gasto económico grande ni buscarla en un suburbio peligroso ni mediante un camello de la droga. Todo lo contrario, la droga la consiguen de mano de gente de su confianza, por lo que su percepción del riesgo es mucho menor.

 

Una forma de sacarse un dinero mediante cultivos de interior. Para muchos jóvenes el cultivo de marihuana doméstico no sólo es una forma de conseguir su propia droga, sino que es una forma muy fácil de conseguir un dinero suministrando a sus amigos y compañeros de instituto. Son muchos los jóvenes que recurren a esta práctica, a menudo engañando a sus padres que no saben que se trata de una práctica delictiva.

Se piensan que no tiene poder adictivo. Es quizás el mito sobre el cannabis más extendido, que quienes lo consumen defienden que no es adictivo, basándose en que pueden dejar de consumirlo durante varios días sin problema. Esto es cierto, pero no significa que el cannabis no sea adictivo, sino que se debe a que esta droga, a diferencia de la mayoría de las demás drogas, tarda bastante días en ser sintetizada por el organismo, lo que significa que mientras permanezca la droga en el organismo, no aparecen síntomas de abstinencia, por lo que para los jóvenes, esto significa que no es adictivo, que pueden dejarlo cuando quieran. Esto es del todo falso, cuando superan los días en los que se sintetiza el cannabis del organismo, aparecen los síntomas de la abstinencia como en cualquier otra droga.

Creen que es una droga inocua. Otra de las creencias errónea que hace que los jóvenes no tengan percepción de peligro en el consumo de cannabis es que esta droga no puede provocar ningún problema mental, cuando en realidad, es todo lo contrario, el cannabis es una de las sustancias que más fácilmente provoca otros trastornos psicológicos en quienes lo consumen. De hecho, el riesgo de desarrollar una patología dual (combinación de adicción y otra enfermedad mental) es muy alto entre los consumidores de cannabis. Los casos de psicosis y esquizofrenia en esta población son muy frecuentes.

 

Por todos estos factores, nuestros jóvenes le están perdiendo el respeto a esta droga, lo que es muy peligroso, ya que está provocando que se eleve el consumo de esta droga cada año, y aumenta el riesgo de desarrollo de adicción y de una patología dual.

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