Implicaciones del consumo de drogas en el doble infanticio de Godella

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Hace apenas tres días España entera se conmocionaba con la cruel noticia de un doble infanticidio de dos menores, uno de cuatro años y un bebé de sólo cuatro meses, a manos de su propia madre en la localidad valenciana de Godella. Los dos cuerpos de los menores se encontraron enterrados y con golpes en la cabeza, y cuando la policía intervino, encontró a la madre de los menores escondida desnuda y con arañazos por todo el cuerpo en un bidón en medio de un campo. 

Para más inri, sólo tres días antes, la abuela de los menores denunciaba las autoridades locales que los niños no estaban bien,  y que temía que podía estar pasando algo con ellos. Según parece, esta abuela ya había intentado en alguna ocasión quedarse con la custodia de los menores. 

Por desgracia para esos niños, ya hemos llegado tarde para ellos.

Enseguida, saltaron en los medios vecinos, autoridades locales, y expertos de todo tipo hablando sobre el tema, unos defendiendo a esa madre y ese padre como “gente normal o que en condiciones normales jamás habrían hecho eso”; otros acusándolos de un infanticidio tremendamente cruel; otros señalando a las administraciones locales, regionales y nacionales por no actuar en casos como este.

Se habló de que tenían un estilo de vida “hippie”, que si eran activistas del 15-M, que si la madre estaba en tratamiento por enfermedad mental, que consumían drogas,…..

No es interés de este artículo analizar qué ha pasado, que podía haberse hecho antes, o que podrá pasar a partir de ahora con esos padres, ya que no disponemos de información completa del caso, y por tanto, nos abstenemos de todo ello. Sin embargo, sí tenemos interés, aprovechando este desagradable incidente, hacer una reflexión sobre la relevancia que tiene el consumo de drogas en casos como este, de manera que se pueda hacer una contribución que pueda ser útil para ayudar a otros niños que pudieran estar en una situación de desprotección similar a la de los hermanos de Godella.

Enfermedad mental y consumo de sustancias

De la madre de estos niños se ha dicho que estaba en tratamiento farmacológico por algún trastorno mental, no está claro si por esquizofrenia, algún otro trastorno psicótico o por depresión; y también se ha mencionado que era, junto con el padre de los niños, consumidores habituales de diversas drogas. 

Sin entrar a valorar lo concreto de este caso, hay que tener en cuenta que cuando una persona consume algún tipo de droga, desde alcohol, hasta marihuana o cocaína o cualquier otra, el diagnóstico de cualquier patología mental se complica enormemente, ya que todos los trastornos mentales, en sus criterios diagnósticos, incluyen un criterio excluyente que implica que cuando hay algún consumo de sustancias que pudiera explicar la sintomatología descrita, no se debe hacer ese diagnóstico, o se debe ser muy cauto.

Hacer un diagnóstico de esquizofrenia, proponer el pertinente tratamiento farmacológico para ese trastorno, y no controlar el consumo de sustancias, no solamente complica el diagnóstico, sino que la combinación de psicofármacos con sustancias estupefacientes puede ser aún más peligrosa.

En cualquier caso, cuando hay un trastorno mental, el consumo de sustancias siempre debería evitarse, porque agravaría los síntomas del propio trastorno. Y si hay tratamiento farmacológico, con más motivo debería evitarse para que no haya un efecto secundario adverso.

Inimputabilidad penal no es lo mismo que inocencia

Cuando se juzga a una persona por un delito en el que ha habido de por medio algún trastorno mental o consumo de sustancias, se puede eliminar la responsabilidad penal mediante la condición de inimputable, que es que debido a su trastorno, se considera que la capacidad volitiva e intelectiva están alteradas, y por tanto, no era consciente de lo que estaba haciendo.

Esta inimputabilidad penal no significa que el autor del delito sea inocente, de hecho, es culpable del delito cometido, pero en vez de imponerle una sanción penal, ésta se sustituye por un tratamiento para evitar que vuelva a ocurrir otro delito similar.

Una vez alguien ha sido diagnosticado de una patología mental, y se le propone un tratamiento psiquiátrico, farmacológico o psicológico, el responsable de seguir ese tratamiento es el paciente. Si tiene que tomar una medicación por su enfermedad, es su obligación, y si él, voluntariamente, decide abandonar ese tratamiento, es responsable de las consecuencias que puedan derivarse de su conducta.

 

El consumo de drogas no es un eximente, puede ser un agravante

Históricamente se ha considerado que el consumo de sustancias era un eximente de responsabilidad penal, pues se consideraba que cuando la persona estaba bajo los efectos de una sustancia, no podía ser consciente de su comportamiento. Sin embargo, la jurisprudencia está cambiando cada vez en la dirección contraria, y cada vez se considera más frecuentemente que cuando una persona comete un delito bajo los efectos de la droga, no se puede considerar una eximente de su responsabilidad, ni como atenuante, e incluso, en algunos casos, se puede considerar un agravante de la responsabilidad penal.

Sólo se considera una eximente o atenuante, cuando la persona comete el delito bajo los efectos de una sustancia de la que no tiene conocimiento de sus efectos, o en casos concretos de una interacción de una droga con otra sustancia, que hiciera de la situación algo difícil de prever y anticipar, y por tanto, evitar.

Sin embargo, cuando la persona es consumidora habitual de una droga, y sabe los efectos que produce esa droga, y no anticipa los riesgos que puede tener cuando la consume, no sólo es responsable de las conductas que pudiera cometer, sino que debería ser un agravante. Un padre o una madre que tiene unos hijos a su cargo, y que consume drogas, no dejando a sus hijos a buen recaudo, y luego comete algún acto que pudiera poner en peligro la integridad física y psíquica de los menores, no puede eximir su responsabilidad, sino es más grave porque sabiendo que iba a consumir una sustancia que le haría perder el control, no anticipó el riesgo que podrían sus hijos.

Algo similar ocurre con la conducción bajo los efectos de sustancias. Ya no es una eximente conducir y tener un accidente bajo los efectos del alcohol, sino un delito más grave, por coger el coche sabiendo que se iba a beber después.

Un llamamiento a los padres consumidores de sustancias

El caso de Godella es muy extremo, pero en nuestra consulta vemos regularmente situaciones que atentan contra la integridad de menores y de otras personas. Cuando un adulto consume algún tipo de sustancia, pierde el control sobre su conducta, y cuando hay una persona dependiente a su cargo, como un menor, está poniendo en peligro la integridad de ese menor.

No se puede ser permisivo con el consumo de alcohol excesivo o más recientemente de cannabis, cada vez más extendido y naturalizado, cuando se está a cargo de unos menores, que tarde o temprano serán víctimas inocentes de ese consumo. No hace falta llegar a un infanticidio, son muchos los menores que viven miedo en su familia por las discusiones entre sus padres, enfrentamientos, golpes, voces y hasta amenazas, casi siempre derivadas del consumo de alguna sustancia. Podemos hablar de conducción temeraria con un menor en un coche bajo los efectos de una droga. Y estos casos son muy cotidianos.

Si usted, como padre que seguramente querrá enormemente a sus hijos, considera que tiene un problema de consumo de sustancias, alcohol y cannabis incluidos, le animamos a ponerle solución, antes de que las consecuencias sean más graves y desagradables.

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