Cómo detectar si tu hijo tiene una adicción al juego

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Muchos padres desconocen qué hacen sus hijos con un móvil o con un portátil, pero los peligros del juego online son más que reales.

El juego online es una epidemia entre los más jóvenes, no sólo adolescentes, sino incluso menores de edad de edades de hasta 12 años que están expuestos a un peligro que cada día es más grande y avanza más en nuestra población. 

Para muchos padres, sobre todo, aquellos de la generación que hoy tiene entre 40 y 50 años, muchos de los usos que pueden tener tanto un móvil como un portátil, les son desconocidos, son padres que no han nacido en la era tecnológica, y salvo aquellos que tienen conocimientos avanzados de informática, son auténticos analfabetos digitales, y sus hijos, nativos digitales, se aprovechan de eso.

A diferencia de las adicciones a drogas habituales, como el alcohol, la cocaína o la marihuana, las adicciones conductuales como la adicción al juego no presentan síntomas visibles, no hay un deterioro físico, no se puede aplicar una analítica de orina, no hay que ir a «pillar» la droga a ningún camello o traficante,… Y además, muchos de los actuales padres de esos adolescentes en su día tontearon con esas drogas, y las conocen, saben sus efectos, saben sus síntomas. Pero cuando hablamos del juego, esos padres están totalmente perdidos, no saben qué hacen sus hijos delante de un ordenador, porque ellos no tuvieron esa experiencia anteriormente.

De todos esto, los menores de hoy en día se aprovechan, y desarrollan una poderosa adicción al juego incluso delante de sus propios padres, y lo que es peor aún, muy a menudo, financiados por la propia economía familiar.

En este artículo, te damos algunas pautas, para que, como padre, sepas cómo controlar a tu hijo si sospechas que puede estar desarrollando un problema con el juego.

1.- EL PELIGRO ESTÁ POR TODOS LADOS, EMPEZANDO POR TU PROPIA CASA

Tradicionalmente, cualquier padre pensaba que si sus hijos estaban bajo el techo familiar estaba seguro, ya que el peligro estaba en el exterior, y en casa, su prole estaba segura. La tecnología ha cambiado hasta este bien filogenéticamente seguro. Nunca en la historia del hombre como especie ha ocurrido lo que ocurre hoy. Nunca unos padres han vivido una situación en la que el mayor peligro para sus hijos esté en su propia casa, aquella que con tanto esfuerzo han construido. Pero es así, gracias a internet y las nuevas tecnologías, hoy nuestro hijo está en su propia habitación a juego compulsivo, a pornografia, a pederastas, a grupos radicales, y a numerosos peligros de todo tipo.

Si observas comportamientos tales como que tu hijo se encierre en su habitación cuando usa cualquier dispositivo tecnológico, debes sospechar. Si prohibe el paso a su habitación a los demás miembros de la familia o se enfada cuando alguien entra en esta mientras él no está, también son síntomas de alerta.

Recuerda que es tu casa, y que son los padres los que deben tener el control de todo cuanto acontece en la vivienda familiar. El menor jamás puede tomar el control sobre sus padres sobre dónde deben o no deben entrar. Bajo ningún concepto se puede permitir que un menor prohiba el acceso a sus padres a ningún sitio del domicilio familiar.

 

2.- CUALQUIER DISPOSITIVO TECNOLÓGICO ES DE RIESGO

No solo hay que tener en cuenta el portátil, sino que hoy cualquier móvil tipo smartphone tiene el mismo acceso a este tipo de contenidos online. Si tu hijo tiene un dispositivo de este tipo, puede estar jugando online en cualquier sitio, en cualquier hora y con cualquiera. No seas iluso y pienses que porque no lo haga delante tuya, no lo está haciendo. Sospecha en este caso de si tu hijo pasa muchas horas fuera de casa de forma injustificada.

Otro síntoma a tener en cuenta es cuando tu hijo tenga una insistencia inusitada en que los padres le contraten una tarifa para el móvil con gran cantidad de datos para poder conectarse a internet. No seas tampoco ingenuo en esto. Para una navegación online normal, como es el uso del correo electrónico, el WhatsApp, Facebook, visitar las principales webs de contenidos online,… se necesitan pocos datos. Si tu hijo te insiste en que necesita más datos es porque seguramente está continuamente conectado a internet, y consume rápidamente los datos contratados. También sospecha de si cada poco tiempo te pide que le compres un modelo de móvil nuevo, con mejores prestaciones. El truco más habitualmente usado por los menores es romper voluntariamente el móvil para forzar su renovación, o fingir que alguien se lo ha robado. Sospecha si esto pasa con relativa frecuencia.

Hay que tener esto presente no sólo con portátiles, móviles con tecnología smartphone, sino también con tablets, relojes inteligentes, videoconsolas, y hasta con las nuevas televisiones con tecnología SmartTV.

3.- SOSPECHA DE LOS CAMBIOS BRUSCOS DE HUMOR DE TU HIJO

Si ves que tu hijo tiene cambios repentinos de humor, como que se vuelve de repente agresivo, o se pone triste, se aísla del resto de la familia, no duerme bien, tiene pérdida de apetito, o come de forma compulsiva, a deshoras y con tendencia a la comida basura,…. son síntomas de alerta. Antes hablábamos de que una persona con una adicción conductual no presenta los síntomas físicos típicos de una adicción a las drogas químicas, pero sí hay síntomas, menos visibles, que son muy similares, sobre todo, aquellos que tienen que ver con la ansiedad, la tristeza, el insomnio, los desajustes alimentarios,….

Si notas que tu hijo esta cada vez más desajustado, protagoniza situaciones de enfrentamiento con otros hermanos o con sus padres, seguramente sean síntomas que se correspondan con una adicción conductual como la adicción al juego patológico. No minimices estos síntomas, no los justifiques con otros problemas, y busca soluciones, cuanto antes intervengas, mejores resultados obtendrás. Es fácil caer en falsos diagnósticos de depresión, de problemas escolares, problemas sentimentales, justificar todo esto porque los padres estén pasando una mala racha,… nada de esto justifica este tipo de comportamientos tan atípicos.

 

4.- NOTAS QUE TE FALTA DINERO, CARGOS RAROS EN LA TARJETA, SE PIERDEN OBJETOS,…

En este aspecto, la adicción al juego es prácticamente idéntica al resto de adicciones. Tu hijo empezará a manejar dinero de forma sospechosa para jugar online, y gastará sus propios ahorros, el dinero que le den sus padres o abuelos, y cuando se le acabe, recurrirá a coger dinero de donde sea. Es frecuente que de repente empiece a faltar dinero del monedero, dinero que antes se dejaba tranquilamente en la casa para los gastos cotidianos, de repente empieza a faltar y desaparecer inexplicablemente. No te esfuerces, no tienes un problema de memoria, es que tu hijo seguramente lo está cogiendo para costear sus juegos online.

También es cada vez más frecuente que los padres descubran cargos a la cuenta pequeños, de 10, 20 euros, o poco más, y que inicialmente se ignoran pensando que será de haber repostado gasolina o de haber hecho alguna compra online. Pero los cargos se irán repitiendo cada vez más. No pienses que tu hijo no tiene acceso a tu tarjeta. Basta con que un día tomara nota del número de tarjeta, su fecha de caducidad y el número CVV de la parte de atrás, con eso es suficiente para hacer cargos online, no necesita ni siquiera contraseña, y ni es necesario tener la tarjeta físicamente, solamente necesita los datos. Para evitar esto, habla con tu banco y activa algún servicio de notificación a tu móvil de cualquier cargo con tu tarjeta, o que para hacer algún cargo sea necesario introducir alguna clave personal. También debes revisar cada cargo de tu tarjeta que no estés seguro de haber hecho tú mismo.

Por último, otra forma habitual que tienen estos menores de conseguir dinero, es vender objetos de la familia para conseguir dinero rápido y fácil. Aplicaciones de móvil y web de compra-venta como Milanuncios, Wallapop, Vinted,… son usados habitualmente por adolescentes para vender sus pertenencias y sacar un dinero rápido. Pueden vender desde móviles, electrodomésticos, muebles, colecciones, ropa,… prácticamente cualquier cosa. Muchos de estos jóvenes piden a sus padres objetos, como un móvil nuevo, o una prenda nueva, para acto seguido, poner a la venta en estas aplicaciones, y vender a un precio inferior a su valor real, y quedarse con el dinero. Sospecha si ves que tu hijo «misteriosamente» pierde prendas de vestir, móviles, o desaparecen objetos de la casa sin explicación alguna. En estos casos es necesario que tu aprenda que las cosas no llueven, y que cuesta mucho esfuerzo conseguirlas. Si tu hijo pierde una prenda de ropa valiosa, debes hacerle ver que era su responsabilidad cuidar de ella, y que si la ha perdido, él será quien deba sufrir la pérdida, y como mucho, se le comprará una prenda económica que supla la necesidad real. La próxima vez que se le vaya a perder algo, se lo pensará mejor.

 

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