Hacer lo que toca cuando toca

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“Hacer lo que toca, cuando toca”. Suena a frase de autoayuda, a dicho ‘redicho’, a frase hecha que suena muy bien, pero que está vacía de contenido. Nada más lejos de la realidad, y es una frase que resume a la perfección la enfermedad, cuando no se cumple, y la salud, cuando se cumple. Lo explico de otra manera. Cuando alguien tiene un problema psicológico que le genera malestar, sufrimiento o incapacidad para gestionar algo de su vida, en realidad lo que está ocurriendo es que hay algo en su vida que debería estar ocurriendo y no está ocurriendo, o que no debería de ocurrir y en cambio, está ocurriendo. Cuando uno de nuestros pacientes acude a nuestro centro pidiendo ayuda profesional, lo primero que intentamos hacer es analizar qué cosas están fuera de lugar, qué cosas faltan, qué cosas sobran, y el tratamiento que esa persona debe seguir es volver a poner cada aspecto de su vida en su justa medida y en el momento adecuado.

Nada es imprescindible, todo es necesario

En ese planteamiento de hacer lo que toca cuando toca, un aspecto fundamental que se debe de entender es que ningún aspecto de nuestra vida es imprescindible (trabajo, amigos, pareja, familia, economía, salud, deporte, ocio, religión,….) pero todos ellos son necesarios. Es de hecho uno de los errores que más cometen los pacientes que acuden a nuestro centro, y que no es otro que polarizar la vida entorno a un único factor o aspecto de nuestra vida, por ejemplo, centrarse en exclusiva en el ámbito laboral, desplazando todo lo demás; o centrarse únicamente en una relación de pareja; o de forma similar, en relaciones sociales; o obsesionarse con el deporte hasta el punto de dejar de lado otros aspectos relevantes de nuestra vida, por poner algunos ejemplos.

No falla en nuestra consulta la pregunta que hacemos a nuestros pacientes sobre cuándo hacen deporte y nos responden que “no tienen tiempo para hacer deporte”; o cuando preguntamos por cuándo dedican tiempo a su pareja y nos responden que “con los niños no queda tiempo para nada más”; o aquellos que cuando les preguntas cuándo se dedican tiempo para ellos, como para ir al médico, ir al dentista, o simplemente, dar un paseo para relajarse, y la respuesta es “nunca, no me lo puedo permitir”.

Todos estos ejemplos cometen el mismo error, que es centrarse en un único aspecto de la vida, dejando de lado o anulando totalmente los demás. Al final, no se puede vivir bien cuando se tiene una vida tan desajustada, tan centralizada en uno o unos pocos aspectos de la vida, y a la vez tan carente de otros que son también necesarios. Veamos a continuación algunos de los supuestos más comunes que nos encontramos en nuestra consulta y que suponen errores graves de esa ley de “lo que toca, cuando toca”.

La vida en pareja es algo más que la vida en familia

Un error mayúsculo que cometen muchos pacientes es confundir su vida de pareja con su vida de familia. No, una cosa es la familia y otra es la pareja, no es la misma cosa. Cuando alguien tiene una vida de pareja, tiene que buscar y dedicar un tiempo y un esfuerzo a mantener y enriquecer esa relación, y hay que hacerlo al margen de si hay otros miembros de la familia como hijos, padres, tíos, hermanos o abuelos. Una pareja es un vínculo muy especial y muy personal y se debe de diferenciar del resto de vínculos familiares. La relación de pareja requiere de compartir tiempo juntos, de confesarse mutuamente detalles personales e íntimos de cada uno, de compartir emociones y afectos comunes, y de luchar por objetivos comunes en la vida y que ambos deben reforzarse mutuamente. Una relación de pareja es electiva, una relación familiar es impositiva. Es decir, nadie puede elegir qué padres tiene, ni qué hermanos tiene, ni qué hijos tiene, es algo que te toca y poco se puede hacer al respecto. Sin embargo, sí se puede elegir qué pareja queremos tener a nuestro lado, con qué pareja vamos a tener hijos, montar un proyecto de vida juntos y compartir seguramente el resto de nuestras vidas. Es por ello, que esta relación es muy especial y requiere de cuidados especiales y específicos. Pregúntate si compartes tiempo con tu pareja; si tienes detalles con ella; si te esfuerzas cada día por convencerla de que siga a tu lado (recuerda que lo de que es ‘electiva’ también implica que tu pareja te ha elegido a ti, y puede dejar de hacerlo). Si tu respuesta honesta es que no estás haciendo esto, deberías empezar a hacer ajustes para mejorar.

Ser madre es algo más que cuidar a tus hijos

Otro error muy habitual, muy habitual entre nuestros pacientes que tienen el rol de madre, aunque también pasa en los padres, aunque en mucha menor medida, es que la vida de una madre queda totalmente delimitada por el cuidado de sus hijos, dejando a un lado otros muchos aspectos de sus vidas como la pareja, las amistades, el trabajo o el tiempo libre y ocio y disfrute. Nos encontramos a madres que dejaron sus estudios, su desempeño laboral, sus amistades y hasta se apartaron de sus propios familiares para dedicarse en exclusiva al cuidado de sus hijos. Es una apuesta al todo o nada, pues todo va bien si los hijos se convierten en personas de provecho, pero cuando algo se tuerce, se hunden, se sienten responsables, culpables e incapaces de ayudar a su hijo, aquello a lo que habían dedicado su vida. Pero incluso en los mejores casos, este plan tiene un límite en el tiempo, que es cuando los hijos crecen y se independizan. Cuando esto ocurre, aparece el comúnmente conocido como “síndrome del nido vacío” y que no es más que una depresión desencadenada por la salida de los hijos del hogar materno y una vida para esa madre vacía de contenido. Como madre, debes preguntarte si por dedicarte a cuidar a tus hijos estás desplazando tu relación de pareja hasta el punto de ponerla en peligro; si tus amistades han desaparecido de tu vida; o si te sientes realizada profesionalmente, incluso teniendo en cuenta aspectos tan pecunianos pero reales como si tu vida laboral te garantizará el día de mañana cobrar una pensión digna.

 

El deporte es fundamental, no opcional

Cuando alguien tiene un problema, ya sea laboral, social, familiar, de salud,… lo primero que abandona es el deporte. Se tiene la impresión de que el deporte es algo opcional en la vida, o que es incluso caprichoso, y por eso, en cuanto se tiene una complicación en la vida, se desplaza el deporte. En absoluto. El deporte es una actividad que es vital para la regulación fisiológica de nuestro organismo, y si lo suprimimos, nuestra salud fisiológica se verá afectada negativamente y nuestro estado emocional empeorará sensiblemente. En CETPAG el deporte es un aspecto fundamental para la recuperación de nuestros pacientes, y es por ello que está incluido dentro de nuestra cartera de servicios. En este artículo puede ver más información de cómo el deporte tiene un excelente beneficio en la salud mental de nuestros pacientes (LEER).

¿Eres de los que te tiras toda la tarde haciendo deberes?

Este error lo cometen tanto los padres como los propios niños o adolescentes, y hasta gran parte de la comunidad de docentes. Hacer más deberes y estudiar más no tiene un beneficio real en el rendimiento académico de los niños. Se debe estudiar o hacer deberes un tiempo limitado, y durante ese tiempo, previamente establecido, intentar dar el mejor rendimiento. Pasado ese tiempo, se debe parar, se debe cambiar de actividad, se debe dedicar un poco de tiempo a otras actividades como el deporte, el ocio, las amistades, o el descanso. Cuando se lleva una vida equilibrada, nuestro cerebro estará más en forma y rendirá mejor.

¿Cómo gestionas las tareas domésticas?

¿Eres de los que se encargan de todas las tareas de la casa? Error. ¿Eres de los que lo dejan todo para un único día? Error también. Los excesos no buenos, algo que ya a estas alturas debes tener claro. Es mucho más interesante compartir las tareas con los demás miembros de la familia. No está escrito en ningún sitio que las tareas de la casa deban ser para la madre; tampoco está escrito que los adolescentes no puedan ayudar porque estén estudiando. Nada de esto es cierto. Lo más recomendable es que las tareas de casa se repartan entre todos los miembros de la familia, de manera que todos participan, todos se involucran, nadie se satura ni se agota,  y todos valoran más lo que cuesta mantener un hogar limpio y ordenado, por lo que se cuidarán más de ensuciar. Tampoco es recomendable dejar todas las tareas para un único día o para cuando ya no queda más remedio que ponerse a limpiar, porque al final supone un gran esfuerzo, y una vez más, desplazar los demás aspectos de la vida. Es mucho mejor que las tareas se hagan diariamente, necesitando poco tiempo en cada día, y quizás dejando para un día algunas tareas más concretas. Limpiar es necesario, es muy sano y es una tarea muy noble, pero no hay ningún motivo para cometer excesos en la limpieza del hogar.

Aprenda a diferenciar responsabilidades de objetivos

No es lo mismo lo que uno quiere hacer que lo que uno debe de hacer. Pero ambas cosas son necesarias. Es lógico que usted desee conseguir cosas en su vida, como terminar una carrera universitaria, como comprarse una casa, como tener hijos,….. y también es lógico tener obligaciones y responsabilidades como trabajar, estudiar, limpiar, cuidar a una familiar enfermo o hacer deporte. A menudo nos centramos en exclusiva en las obligaciones y responsabilidades, y se nos olvida qué queremos conseguir en la vida. Es muy triste, pero muchísimos de nuestros pacientes no saben de qué va su propia vida. Muchos no saben qué quieren en la vida, qué les gustaría conseguir, y se ven perdidos en una vida sin motivaciones ni sentido, sino atendiendo responsabilidades sin saber por qué lo hacen. Otros en cambio, desean conseguir muchas cosas, pero no dedican el tiempo suficiente a aquellas responsabilidades y se ven abocados a un continuo fracaso en su vida. Son muchos los que quieren conseguir unas oposiciones, pero no dedican el tiempo suficiente para aprobarlas; otros quieren formar una familia, pero no se esfuerzan lo suficiente en ello y nunca lo consiguen. Hay que tener claro qué se quiere conseguir en la vida, definir los objetivos a alcanzar, pero entonces hay que empezar a asumir todas aquellas obligaciones y responsabilidades que sean necesarias para conseguir esos objetivos.

 

La clave está en el equilibrio

Se han puesto algunos ejemplos de errores muy comunes entre nuestros pacientes, podríamos haber puesto algunos más, pero con esos ejemplos debe ser suficiente para entender que la clave para llevar una vida satisfactoria es el equilibrio, dejando espacio en la vida para todos los aspectos sin dejar ninguno olvidado. Ese es el objetivo que seguimos en nuestro método de tratamiento en CETPAG, organizar la vida nuestros pacientes para sacar el mejor rendimiento y conseguir los objetivos que cada uno se ponga en su vida. Te recomendamos seguir las siguientes pautas:

– Utiliza agenda para organizar todas tus tareas y actividades de cada semana. Visualmente la agenda te ayudará a reconocer a qué estás dedicando la mayor parte de tu tiempo y qué otros aspectos estás dejando de lado.

– Ponte obligaciones que debes cumplir, entre ellas debe de estar el dedicar algo de tiempo a hacer algo de deporte diariamente.

– Asegúrate de que a lo largo de la semana dedicas algo de tiempo a cada uno de los aspectos de tu vida, sin caer en el exceso en alguno de ellos, ni caer en el olvido en otros aspectos.

– Tiene que aprender a priorizarse, y tomar decisiones teniendo en primer lugar en cuenta lo que es más beneficioso para usted y no siempre poniendo en primer lugar lo que es mejor para los demás.

– Tenga claro que querer estar bien y disfrutar de la vida es un derecho y no un privilegio. Que usted se cuide, se priorice o se divierta no es egoísmo, no es poco considerado, sino que es bueno para usted, y solo si usted está en las mejores condiciones, podrá ayudar a los demás.

 

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