Eres tan grande como el obstáculo que te detiene

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El tamaño de los obstáculos que nos retienen de conseguir nuestros objetivos, nos da la dimensión real de nuestras capacidades, así como de nuestras debilidades.

Las leyes de la naturaleza impregnan todo lo que vemos y conocemos y que nos rodea. Así que observando qué pasa en la naturaleza, aprendemos de mucho de lo que nos pasa a nosotros en nuestras vidas. 

Observemos por ejemplo un elefante, uno de los más grandes mamíferos que han existido en nuestro planeta, un animal gigante en todos los sentidos, con una fuerza inmensa, un tamaño enorme que dificulta cualquier estrategia de transporte y manipulación. Y sin embargo, es uno de los animales más fácilmente contenibles en cualquier zoológico o en cualquier circo ambulante. No se concibe un circo sin elefantes, donde los vemos realizar todo tipo de números de actuaciones que impresionan a los asistentes precisamente por el enorme tamaño y poder de ese animal, que sin embargo, se deja manipular fácilmente por sus cuidadores.

Veamos ahora un animal que es prácticamente el polo opuesto al elefante, la hormiga, un insecto que en algunas de sus especies puede medir sólo unos milímetros de tamaño. Parecen frágiles, inofensivas, inocentes,…. sin embargo, son unos animales que proporcionalmente a su tamaño consiguen hacer grandes logros, superando varas veces su peso el tamaño de los objetos que pueden llegar a movilizar. Una colonia de hormigas puede llegar a tener una enorme sofisticación, cada hormiga tiene una función asignada para el bienestar de la comunidad, y están dispuestas a morir por cumplir con su función.

Así pues, tenemos dos ejemplos de nuestra naturaleza que bien podían representar a muchos de nosotros en nuestras vidas cotidianas. Por un lado tenemos aquellos que tienen un gran potencial, pero que son retenidos por un simple obstáculo. Son aquellos que se pueden identificar con el elefante, un animal con un poder inmenso, pero que basta con ponerle un ridículo cerco para que se inmovilice y dependa de sus cuidadores, cuando tiene una fortaleza tan grande que podría huir cuando quisiera.

Por el contrario, tenemos el ejemplo de personas que son equiparables con las hormigas, que son personas que tienen una vitalidad incansable, que aunque sea poco a poco, pero con su enorme perseverancia, consiguen grandes logros que nadie podía esperar que consiguieran. Las «personas hormiga» son un ejemplo que deja en evidencia a la mayoría de nosotros, pues no necesariamente tienen un don especial, ni una gran fortaleza, ni son necesariamente muy inteligentes,…. pero con su insistencia y esfuerzo continuado, consiguen todo aquello que se proponen, que muchas veces es mucho más que lo que consiguen otras personas con muchos más recursos.

¿Qué te está impidiendo progresar en tu vida?

Si ves que no consigues tus objetivos, si ves que no estás satisfecho con lo que tienes en tu vida, analiza en primer lugar dónde está tu obstáculo, mira dónde está la trampa en la que siempre caes y busca la forma de solucionarlo para superarla.

Las hormigas no se detienen ante nada. Transportan su mercancía superando grandes obstáculos, lluvia, calor, frío, depredadores,… Cuando no pueden, piden ayuda a la colonia y decenas o centenas de ellas acuden a su rescate, pero tienen el claro objetivo de conseguir su logro por encima de todo. Prácticamente nada las detiene.

¿Qué te detiene a ti? ¿cuál es ese obstáculo que no te deja avanzar?

Quizás no estés satisfecho con tu trabajo, con lo que ganas, con tu jefe, o con tu economía en general. ¿Qué estás haciendo para mejorar? Además de quejarte de tu jefe, además de echarle la culpa a la crisis, además de hablar de la «mano negra»,…¿qué estás haciendo para cambiar tu situación? Ponte en lugar del elefante, y verás que se rendirá enseguida, pensará que no puede huir, que lo que hay más allá del circo es peligroso, que a dónde va a ir él solo; y seguirá triste, como cuando vemos a un elefante en un circo, que se ve triste y apagado.

Ponte en lugar de una hormiga, ¿qué haría la hormiga en tu lugar? No se rendiría  jamás, buscaría ayuda a otras hormigas, seguiría esforzándose por mejorar, huiría en cuanto pudiera de esa situación. La hormiga buscaría otro trabajo; la hormiga incluso emprendería su propio negocio; la hormiga buscaría ayuda de otras hormigas sin ningún temor al qué dirán; la hormiga estudiaría o se formaría en cosas nuevas para mejorar y cambiar la situación.

Los grilletes emocionales, los más difíciles de eliminar

Cuando pensamos en grilletes, en esposas, en barrotes para retener a un preso, enseguida pensamos en acero, en hierro, materiales muy duros y resistentes que pensamos que son imposibles de romper.

Sin embargo, hay grilletes mucho más resistentes que el acero o el hierro, y son los grilletes que nos ponemos nosotros mismos, aquellos grilletes que nos pone el miedo, aquellos grilletes que nos ponen las opiniones de los demás, aquellos grilletes que nos ponen las ideas y creencias de que no podemos conseguir las cosas, que no somos capaces, que no es posible, o que «el mundo» no nos dejará conseguir aquello que deseamos.

En nuestra experiencia clínica de todos los pacientes que han acudido a CETPAG evidenciamos que los verdaderos grilletes que retienen a las personas para no conseguir lo que desean, lo que vemos es que son sus propias creencias las que les limitan, las que les infunden miedo, las que les impiden conseguir lo que quieren en sus vidas.

A todos ellos los ayudamos a quitarse estos grilletes, a ver de qué son capaces realmente de llegar y darles el poder de decidir qué quieren conseguir y cómo.

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