¿Eres un comedor compulsivo?

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Fíjate bien en la foto que encabeza este artículo, porque no está elegida al azar. Seguramente si te ha llamado la atención el titular de este artículo es porque o sospechas que tienes un problema de control con la comida, o tienes alguien cercano con ese problema. En la foto se ve a una persona delante de un frigorífico abierto repleto de comida, todo de gran calidad, muy fresco, con muy buena pinta y muy saludable. Se averigua leche fresca, verduras y hortalizas variadas y en perfecto estado, algunos lácteos seguramente desnatados, sin embargo, la chica está ante tal oferta de comida indecisa y dubitativa, nada de lo que ve le apetece, lo que busca no está en ese frigorífico y lo que hay en ese frigorífico no le apetece.

Esa fotografía ilustra a la perfección un estado de ansiedad con la comida, en el que lo que tu cuerpo pide no es comer saludablemente, sino comer con ansiedad, y la comida que apetece dista mucho de ser saludable. La fotografía recoge además un patrón muy típico en aquellos que sufren el trastorno por atracones, también conocido como comedores compulsivos,  como es el hecho de que todo lo que se ve en el frigorífico es comida saludable, y muy fresca, seguramente comprada ese mismo día, con la voluntad de comer saludablemente, pero sin embargo, nada de eso apetece, y a menudo se termina comprando otra comida como bocadillos, hamburguesas, pizzas, patatas fritas,…. A menudo esto termina con esa comida deteriorándose tras varios días, y generando un sentimiento de culpa y vulnerabilidad  enorme, que, paradójicamente, sólo conduce a tener más ganas de comer más comida basura.

Si esta historia te suena y te ha pasado muchas veces, deberías seguir leyendo atentamente hasta el final este artículo, y haciendo un acto de honestidad para saber si efectivamente eres un comedor compulsivo.

CRITERIO A. Independientemente de tu peso, sufres con la comida, dedicas mucho tiempo a controlar lo que comes, sabes que te cuesta comer bien y haces esfuerzos por mejorar esto, pero continuamente te saboteas tu plan de alimentación. Es uno de los errores más comunes, confundir la obesidad con un comedor compulsivo. Obviamente, un comedor compulsivo tiende a ganar peso, pero no tiene por qué ser un criterio diagnóstico, ya que hay comedores compulsivos que mantienen un peso saludable. El criterio fundamental es que hay una insistencia en llevar unos hábitos saludables, pero que sistemáticamente conduce a la frustración. 

CRITERIO B. Las dietas no te funcionan. Has ido a nutricionistas, digestivos, médicos, parafarmacias, herbolarios, amigos tuyos te han recomendado dietas que a ellos les ha ido bien, pero a ti no te funcionan. A menudo durante unos días consigues perder peso, pero progresivamente vas recuperando otra vez ese peso perdido. Si eres honesto, sabes que no sigues las dietas estrictamente. Las dietas no son lo que no te funciona, sino el seguimiento de éstas. Haces esfuerzos como comprar alimentos saludables o bajos en calorías, grasas o hidratos de carbono, pero finalmente estos alimentos terminan echándose a perder porque no encuentras nunca el momento para comerlos.

CRITERIO C. Tu percepción es que comes en general bien, que comes mejor que la mayoría de quienes te rodean, pero cuando comes compulsivamente, pierdes todo aquello que has conseguido durante días. Esto te supone una lucha continua por comer adecuadamente, luchando contra tus apetencias, hasta que un día sucumbes a estos impulsos y comes insalubremente.

CRITERIO D. Hay una diferencia muy importante entre cómo comes cuando estás acompañado y cómo comes en privado. Cuando comes con más gente, comes con mesura, eliges adecuadamente qué comer, y sabes parar. En cambio, cuando comes en privado, y de forma compulsiva, comes de manera vergonzante, como no comerías nunca delante de nadie, a menudo de pie, o en sitios inadecuados, como en la cocina, en un dormitorio o en el trabajo.

CRITERIO E. Sufres cambios en el estado de ánimo, irritabilidad, problemas de autoimagen y autoconcepto, que además, están ligados a situaciones de abuso de la comida o por el contrario, a un periodo de control. Cuando estás un tiempo controlando la comida, estás más estable, más relajado, duermes mejor, y te sientes mejor con tu aspecto y con tu cuerpo. Mientras que cuando pierdes el control con la comida, estás irritable, cansado, fatigoso y se sientes mal contigo mismo.

CRITERIO F. Haces esfuerzos por controlar tu problema de alimentación, pero no consigues resultados. Te apuntas al gimnasio, compras material deportivo, vas andando a todos lados para llevar una vida activa, subes por escaleras en vez de en ascensor,… nada de eso te sirve.

 

Si cumples todos o la mayoría de estos criterios, muy probablemente eres un comedor compulsivo. En un siguiente artículo explicaremos cómo se aborda este problema.

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