Empieza a preocupar no solo el consumo de cocaína, sino también los componentes que utilizan para su adulteración

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Las autoridades estadounidenses consideran que el problema para la salud de quienes consumen cocaína no está únicamente en la adicción, sino en el desarrollo de enfermedades crónicas derivadas de algunos componentes utilizados en la producción de la cocaína.

Hubo un tiempo en el que el consumo de cocaína era algo residual, una droga relegada a clases sociales altas, por su elevado coste y marginada a la población con un mayor nivel adquisitivo, como artistas de prestigio, empresarios, y demás personalidades con una economía saneada que les permitía el consumo de esta droga. En esa época, la cocaína no era una preocupación social, ya que sólo afectaba a un porcentaje muy bajo de nuestra sociedad, y a menudo se hablaba de esta droga como algo recreativo y lúdico, y no como un problema de la sociedad. En esa época lo único que preocupaba ligeramente era el poder adictivo de la droga y de cómo podía destruir la vida de cantantes, deportistas, políticos y poco más.

Pero como todo en esta vida, la cocaína se ha democratizado en los últimos años, y cada vez son más los consumidores dentro de la población general, y ya no afecta sólo a famosos y demás miembros de la farándula, sino a nuestros jóvenes, a nuestros padres, a pequeños y medianos comerciantes, y ya las vidas que destroza la cocaína pasan a ser personas cercanas a cualquiera de nosotros, son las familias de nuestros vecinos, amigos y la nuestra mismamente, las que se van al garete por culpa de los efectos de esta droga. Hoy la cocaína es una de las drogas más democráticas y accesibles que se pueden consumir, acercándose cada vez más peligrosamente a drogas tradicionalmente más populares como el alcohol, el tabaco o el cannabis.

Y es por este motivo por lo que cada vez más profesionales sanitarios se están preocupando de investigar qué efectos para la salud pública puede tener un consumo regular de cocaína. Las primeras investigaciones ponen los pelos de punta.

 

El ejemplo del tabaco

Algo parecido ocurrió con el consumo de tabaco entre los años 60 y 70. Antes de esa fecha, el tabaco se presentaba a la sociedad como algo propio de hombres con clase, de famosos, de gente con mucha personalidad. La publicidad que entonces invadía no sólo las pantallas, sino las emisiones de radio y carteleras de nuestras carreteras, eran anuncios de las compañías tabacaleras mostrando rostros guapos y famosos fumando. El cine de Hollywood estaba en aquellos años repleto de escenas en las que se mostraba a los actores fumando en cualquier situación. Fumar tabaco era una conducta de hombres varoniles y de gente con mucha clase y personalidad. 

Pero conforme el consumo de tabaco se popularizó, y cada vez más ciudadanos se iniciaban en el hábito de fumar a edades más tempranas, se empezó a sospechar de que podía haber efectos perniciosos para la salud. En unos años los casos de enfermedades cardiorespiratorias y de cáncer se dispararon entre la población de fumadores, y fue cuando cada vez más profesionales sanitarios se dedicaron a investigar los posibles efectos del tabaco para la salud.

Todos sabemos cómo acabó la historia. El efecto nocivo del tabaco quedó suficientemente demostrado, y en EEUU hasta se sancionó millonariamente a las compañías tabacaleras por el daño a la salud pública ocasionado. Hoy, aunque el tabaco se sigue vendiendo y consumiendo, prácticamente todos los países han tomado medidas restrictivas como su venta a menores de edad, o la prohibición de fumar en espacios públicos.

Anuncio de los años 70 del tabaco Vencedor
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El consumo de cocaína y sus componentes

Pues en la actualidad está cada vez acercándose más el consumo de cocaína a lo que en aquellos años ocurrió con el consumo de tabaco. Cada vez está más popularizado entre la población general y entre los más jóvenes, y cada vez más profesionales sanitarios son conscientes de que el consumo de cocaína no sólo tiene un poder adictivo muy alto, sino que podría estar detrás del desarrollo de algunas enfermedades crónicas.

Un estudio recientemente publicado en EEUU ha encontrado que hasta el 47% de los pacientes que declaraban consumir cocaína regularmente tuvieron algún cuadro médico como fallos de órganos, infecciones gangrenosas o hemorragias en los vasos sanguíneos.

Los primeros estudios apuntan a que estos problemas de salud derivados del consumo de cocaína podrían estar relacionados sobre todo con algunos de los componentes tóxicos que se utilizan en el proceso de elaboración de la cocaína. Son pocos los consumidores de esta droga que conocen que el proceso de extracción de la sustancia de la originaria planta de coca conlleva la utilización de numerosos productos químicos como queroseno, gasolina, ácido sulfúrico, amoniaco, acetona, ácido clorhídrico, y a la que se le añaden habitualmente otras drogas muy peligrosas como el fentanilo, que es uno de los opiáceos que más muertes ocasionan en el mundo.

Son ya muchos los profesionales de la medicina que están convencidos de que la exposición prolongada al consumo de estas sustancias, y más grave aún, desde edades tempranas, puede ocasionar la aparición de diversas enfermedades médicas graves, algunas de ellas crónicas que pueden ocasionar insuficiencias de diversos órganos y fallos en el sistema inmunológico que pueden derivar a un cuadro similar al SIDA

También se advierte del consumo de cocaína mezclado con levamisol, un medicamento de uso veterinario que se usa para erradicar gusanos parásitos en animales, y que en humanos puede ocasionar infecciones graves. Otro componente habitual es la fenacetina, un potente analgésico que fue prohibido en 2009 por sus riesgos de desarrollar cáncer e insuficiencia renal.

Los consumidores, indefensos

Nadie sabe qué contiene la cocaína que podemos comprar en el mercado negro. No lo sabe el camello que la vende, no lo sabe el narcotraficante que la importa ilegalmente a nuestro país, y no lo sabe ni siquiera quien la fabrica en el lugar de origen, ya que es un trabajo artesanal y cada vez que se hace una producción, la cocaína tiene una composición diferente, y a nadie parece importarle, ya que lo único que importa es que produzca cada vez efectos más poderosos en quienes la consumen.

Y esto es muy grave, ya que cuando alguien ingresa en un hospital con un cuadro médico ocasionado por el consumo de cocaína, para los médicos es muy difícil saber a qué se debe ese cuadro, ya que es imposible saber si hay alguna intoxicación por fentanilo, por levamisol, por fenacetina, o por algún otro componente tóxico presente en la droga consumida. Y además, hay un riesgo grave en qué fármacos pueden aplicarse, ya que la presencia de algunos de estos componentes pueden interactuar negativamente con ese fármaco, produciendo un daño más grave aún.

Por supuesto, nadie se hace responsable de nada de esto, la cocaína es una sustancia ilegal, se introduce ilegalmente en nuestro país, y nadie sabe quien la fabrica, en qué condiciones ni con qué componentes. 

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