La adicción a las drogas es mentira

publicado en: blog | 0

Llevas toda la vida escuchando lo mismo, que las drogas son malas, que quien se droga termina siendo drogadicto, que las drogas no sirven para nada, que quien se droga es una mala persona, que la cocaína es mala, que el alcohol mata, que la marihuana deja colgada a la gente, y un largo etcétera de mensajes, que a modo de conspiración, te han rodeado desde siempre para que no te drogues.

¿Y si te dijera que todo lo que te han dicho sobre la adicción a las drogas es mentira?

Vayamos por partes, y si sigues leyendo, te explicaré por qué la mayoría de las creencias que la sociedad tiene sobre las drogas está equivocada. Te adelanto, que si piensas que este artículo defiende el consumo de drogas o te va a decir que las drogas no tienen ningún riesgo, te equivocas, pero sí te va a explicar por qué casi todo lo que se sabe sobre la adicción a las drogas está equivocado.

No todo el que consume una droga se convierte en adicto

Es un hecho, no toda persona que consume alguna droga se convierte en adicto a esa droga. El ejemplo más común y conocido es el alcohol. ¿Quién no ha bebido alguna vez alcohol en un evento, en una comida familiar, en una salida con amigos,…? Pocas personas pueden defender no haber consumido nunca nada de alcohol. Sin embargo, no todas las personas que conoces que han bebido alcohol, incluso que lo beben regularmente, se convierten en alcohólicos.

Otro ejemplo muy común es el consumo de psicofármacos, especialmente las benzodiacepinas y opiáceos, dos familias de psicofármacos que son muy conúnmente recetadas por los médicos para consultas de los usuarios de atención primaria. Son pocas las personas, que al igual que con el alcohol, puedan decir que jamás han consumido alguno de estos psicofármacos, ya sea por un problema de ansiedad, por una ligera depresión, por una fase de duelo tras haber perdido a un ser querido, por haber tenido un accidente de tráfico, por problemas de insomnio,… Es muy común haber tomado alguna vez uno de estos fármacos, y seguramente usted los ha tomado en alguna ocasión. No por ello todos los que los consumen se hacen adictos a las benzodiacepinas o a los opiáceos. Hay que decir que las benzodiacepinas son una de las sustancias que más problemas de adicción está provocando en Europa; y los opiáceos ya son en los EEUU la primera causa de muerte por consumo de sustancias, por delante de drogas como la cocaína o el alcohol.

Pero, ¿y con drogas ilegales como la marihuana o la cocaína? Nuestra experiencia profesional dilatada por años, nos ha enseñado que muchas personas han consumido alguna de estas drogas en algún momento de su vida, sobre todo en la juventud. Lo vemos por ejemplo en muchos familiares de nuestros pacientes, que nos confiesan que ellos en su día probaron varias drogas, pero que han seguido con sus vidas.

Una misma droga hace efectos muy diferentes en diferentes consumidores

El modelo orgánico de la medicina tradicional nos dice que una droga produce unos efectos agudos en la persona, porque activa unos determinados neurorreceptores en nuestro cerebro que ocasionan unos síntomas específicos. Sin embargo, la experiencia nos dice que dos personas que consumen la misma sustancia, a menudo la utilizan en contextos muy diferentes, y experimentan unas sensaciones muy distintas. ¿Cómo puede ser esto así, si la droga es la misma y actúa sobre los mismos receptores cerebrales?

Hay quienes consumen alcohol para divertirse, los hay que lo consumen para desinhibirse, los hay que lo hacen para relajarse, otros para dormir por la noche, otros para sobrellevar un dolor,…

Lo mismo con otra droga como el cannabis, que unos la utilizan para dormir, otros como analgésico, otros como ansiolítico, otros para abrir el apetito, incluso otros para divertirse más.

Es más, la misma persona puede utilizar una misma droga para obtener efectos distintos en momentos diferentes. ¿Cómo puede ser esto desde el punto de vista fisiológico?

La droga no es adictiva, tú eres adictivable

Con los casos que ya he expuesto, parece evidente que las drogas, por sí solas no son adictivas, ya que no todos los que las consumen se convierten en adictos, y no siempre que se consume una droga se experimenta el mismo efecto.

Entonces, ¿por qué hay personas que pueden consumir una sustancia y no se hacen adictos y otras personas se arruinan la vida cuando las consumen?

La clave está en cada uno de nosotros, y no en la droga como principio psicofarmacológico. Todas las drogas, ya sean legales o ilegales, producen en nuestro organismo un efecto agudo, que es lo que se busca cuando alguien las consume. Si no produjeran ese efecto, nadie las consumiría.

Sin embargo, hay personas que cuando consumen una droga y experimentan ese efecto de la droga, quedan atrapadas en un bucle autodestructivo que termina por llevarse por delante todo cuanto tenía en su vida.

Las personas que tienen una vida ordenada, satisfactoria, saludable, que están acompañadas socialmente y se sienten queridas, que tienen responsabilidades, en cuanto prueban la droga y ven el efecto que provoca, no vuelven a consumirlas, o por lo menos, sólo lo hacen moderadamente, porque no quieren perder el control, o porque el efecto de esa droga es infinitamente menos atractivo que sus vidas sin drogas.

Por el contrario, en aquellas personas con una vida desestructurada, con falta de cariño, con mucho estrés, con soledad, con una vida vacía de ilusión, donde no hay amigos verdaderos, sin responsabilidades que atender,… cuando se prueba la droga y se experimenta lo que hace la droga, supone una escapatoria para esa vida, soluciona todos los problemas, alivia los dolores,…. al menos temporalmente.

La persona que se convierte en adicto lo hace porque necesita las drogas para combatir un dolor psicológico que ya estaba ahí antes incluso de consumir la droga por primera vez.

Por el contrario, hay personas con un dolor crónico o una enfermedad crónica, y tienen que tomar fuertes medicamentos para el dolor, pero no se convierten en adictos, porque luchan por vivir, se sienten queridos y útiles para sus familiares.

Una vida satisfactoria, la mejor prevención contra las drogas

Con todo lo que se ha expuesto en el artículo, muchos padres que estarán preocupados por sus hijos y que teman que consuman drogas y se conviertan en adictos el día de mañana, deben saber que sus hijos, les guste o no, un día van a consumir drogas, no lo pueden evitar por mucho que se empeñen y por mucho miedo que le impongan a las drogas.

¿Qué pueden hacer entonces? Pues ocuparse hoy de proporcionarles una vida satisfactoria, un entorno familiar estable y agradable, enseñarles a disfrutar de las cosas cotidianas, mejorar sus habilidades sociales para que se sientan adaptados a la sociedad, fomentar el deporte saludable,…. Todo esto hará que tu hijo el día que pruebe las drogas no vea en ellas una solución a ningún problema, ni una evasión, sino un problema a evitar y no volverá a consumirlas.

Dejar una opinión