El «Joker» es una obra de arte, y un perfecto tratado de la psicología humana

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Esta semana se ha estrenado la película de «Joker» (2019) dirigida por Todd Phillips y protagonizada por un excelente Joaquin Phoenix, siendo una de las películas más esperadas del año, hasta el punto que actualmente en la web Filmaffinity esta película está valorada con un 8,5 de nota, suponiendo que a día de hoy, es la mejor película de cómics y superhéroes que se ha rodado. Está incluso por delante de un clásico como fue el Batman de «El caballero oscuro» (2008) dirigida por Chris Nolan, y dejando al resto de películas del género a una distancia importante.

El personaje del Joker ha tenido numerosas interpretaciones en el cine, y la mayoría han sido célebres artistas quienes lo han encarnado. En 1989 ni más ni menos que Tim Burton dirigió magistralmente a un genial Jack Nicholson en su papel de villano desquiciado y excéntrico que ponía en aprietos al Batman de Michael Keaton. Ya en aquella primera adaptación al cine del hombre murciélago, casi tuvo más aclamación por el público la actuación del personaje villano, quitando el Joker bastante protagonismo en la pantalla al mismo Batman. Aquel Joker tenía un toque cómico, un toque despiadado, un toque malévolo, buscaba el mal por el mal, sin más. Por muchos años ha sido esta película la mejor adaptación del personaje del cómic de DC Comics, siendo una losa para las películas que se rodaron años después, siempre muy por debajo en la aceptación del gran público.

Tuvieron que pasar casi 20 años para volver a ver al Joker en las pantallas, con «El caballero oscuro» de Christopher Nolan, con un Batman interpretado por un gran Christian Bale, pero sobre todo, por un impresionante Heath Ledger en el personaje del Joker, y que esta vez sí, quitó todo el protagonismo al personaje principal, al Batman de Bale. Ledger nos mostró un Joker tenebroso, macabro, despiadado, aterrador, premeditado y criminalizado. El papel le valió a Ledger para ganar un Oscar al mejor actor de reparto, aunque fue póstumo, por su desgraciada muerte poco después de rodar la película.

De nuevo en 2016 David Ayer nos trajo otra vez al personaje del Joker en la cinta «Escuadrón suicida», aunque en esta ocasión, el personaje tenía menos protagonismo, se trata más de una película coral, con más personajes que comparten protagonismo. La cinta tuvo muchas críticas, y una valoración bastante negativa. Jared Leto encarnaba al personaje, y le daba un aspecto muy poco convencional, una especie de Marilyn Manson hecho personaje de cine, más interesado en la estética y en hacer gamberradas que en el personaje real de el Joker.

 

La llegada de Joaquin Phoenix, impresionante

Después de ese repaso por los actores que interpretaron anteriormente al personaje del Joker en el cine, este año, en 2019, aparece nuevamente en nuestras pantallas encarnado por el siempre efectivo Joaquin Phoenix. Y esta vez, este personaje no es el villano que baila las gracias a nadie, sino que es el personaje principal, y no comparte protagonismo con nadie. El título de la película, «JOKER», lo deja claro, con él se sobra y se basta para llenar el metraje de la película, y vaya que si lo llena.

Phoenix despliega sus mejores argumentos para interpretar a este personaje, y se postula como el absoluto favorito para el Oscar este año, pocas interpretaciones pueden hacerle frente hasta la fecha. El actor hace de Arthur Fleck, una persona cualquiera de una ciudad cualquiera (en este caso, como no podía ser de otra manera, de Gotham City), que pasa inadvertido, tratando de buscarse la vida humildemente y con la ilusión de abrirse paso en el mundo del espectáculo y del humor. Al inicio de la película se muestra un Arthur ilusionado, con motivaciones comunes a cualquiera de nosotros, pero al que una vez tras otra la vida, la sociedad, la gente, no le acompañan, y sus ilusiones se van marchitando día a día.

El personaje se va volviendo oscuro en cada escena, la mirada de Phoenix se hace más profunda en cada minuto de la película, la cara cada vez más descompuesta, la sonrisa cada vez más forzada y superficial. Pocas veces un actor ha transmitido tan excepcionalmente el derrumbe de su personaje en la pantalla.

Pero sobre todo, Joaquin Phoenix en su papel magistralmente interpretado nos hace sentir pena y lástima por un personaje que todos sabemos que terminará siendo un villano. Ya lo estuvo a punto de conseguir Heath Ledger en el «Caballero oscuro», cuando muchos dudamos de si realmente el «bueno» era Batman y el «malo» era el Joker, pero Phoenix ha cambiado la percepción de este personaje para siempre. Quien haya visto este «Joker» no volverá a ver a este villano con los mismos ojos.

Veamos qué más nos enseña la película sobre el personaje…..

¿Los villanos nacen o se hacen?

Es la eterna pregunta. ¿Los delincuentes nacen así o se convierten en lo que son con el paso del tiempo y la vida que llevan? ¿Los terroristas nacen o se hacen? ¿los enfermos mentales nacen o se hacen?

En este film, Joaquin Phoenix hace un tratado de cómo los villanos se hacen. Nos muestra un Arthur Fleck honrado, bondadoso, amable, intentando tener una vida alegre y llevarse bien con todo el mundo, y cuidar de su anciana madre. Pero la sociedad lo iba minando cada día. Unos despiadados compañeros de trabajo que se reían de él; un jefe que se aprovechaba de una época de crisis para pagar poco a los empleados y robarles siempre que podía; una sociedad violenta, injusta, maldita y despiadada con los más débiles y necesitados. La escena con la que abre la película de una pandilla de delincuentes menores robando a Arthur un cartel con el que trabajaba haciendo publicidad para finalmente darle una paliza gratuitamente refleja lo despiadada que puede llegar a ser la gente con una persona que se intenta ganar la vida humildemente.

Otro punto de inflexión en su caída a la locura es cuando los servicios sociales reducen presupuesto para ayudar a los necesitados y pierde las ayudas para medicación y recibir atención sanitaria. No voy a dar más pistas de cómo el personaje se van hundiendo en la injusticia para no dar spoiler, en la desigualdad de clases, en ver cómo los ricos lo tienen todo, y los pobres nada y cada vez menos.

En cada escena Arthur Fleck es menos Arthur y cada vez más Joker. Cada vez hay menos personaje amable y bien intencionado, y va apareciendo un personaje cada vez más huraño, más apartado e incomprendido socialmente, y finalmente, un inadaptado socialmente y un paria de la sociedad, contra la que se vuelve en su contra, en definitiva, aparece el Joker que todos conocemos por los cómics y por las anteriores películas.

Entre todos, como miembros de la misma sociedad, hemos creado un MONSTRUO.

Tabaco, mucho tabaco

En la película no se nos muestra a un Arthur Fleck que consuma drogas, de hecho, ni siquiera el alcohol tiene especial protagonismo, pero sí aparece en casi todas las escenas fumando tabaco. Se puede decir que en la mayor parte de la película vemos a Joaquin Phoenix con un cigarro en la mano. ¿Por qué tanto fumar?

Hasta en eso la película lo borda. Se retrata a la perfección a un enfermo mental con un malestar y una angustia emocional continua. Cualquiera que haya sufrido una enfermedad mental o que haya trabajado en ese ámbito sabe que es un común denominador, el fumar, pero el fumar no solo en gran cantidad, sino con mucha ansiedad.

Arthur se fuma los cigarrillos de forma compulsiva en un banal intento de reducir ese malestar y ansiedad que padece. En cada escena, en cada afrenta que sufre el personaje, el recurso inmediato es encender un cigarrillo. En alguna escena incluso se puede ver que hasta las uñas de los dedos de las manos están comidas por la ansiedad que sufre el personaje.

No es solo ver al personaje fumar, es la forma en la que se agarra al cigarrillo, la forma en la que se refugia en él como único remedio a su angustia.

Joaquin Phoenix, una vez más, magnífico en la recreación del personaje.

«Pon una cara feliz»

Es una frase que en la película tiene un protagonismo especial. Esa frase se la decía a Arthur su madre desde que era pequeño cada vez que salía a la calle. Esa frase la veía en el trabajo donde actuaba como payaso infantil cada vez que salía al escenario. Y esa frase se la repetía el mismo Arthur en el día a día para intentar agradar a la gente.

Pero esa frase en realidad esconde una realidad que viven muchos enfermos mentales: INCOMPRENSIÓN. Porque una persona que padece una enfermedad mental no elige estar mal, sino que no sabe cómo dejar de estar mal. Decirle a un enfermo mental «pon una cara feliz» es como decirle a una persona que no tiene dinero «busca un empleo». Hay una escena magistral en la película en la que una doctora le pregunta a Arthur si ha tenido pensamientos negativos, y éste le responde «doctora, yo siempre tengo pensamientos negativos». No lo puede expresar mejor.

Una persona que sufre depresión, siempre está deprimida, siempre tiene pensamientos negativos y emociones tristes. No puede elegir estar bien o estar mal, porque siempre estará mal. Una de las frases que más odia cualquier enfermo mental es cuando alguien les dice «alégrate», como si fuera una cuestión de voluntad. 

Los enfermos mentales no necesitan palabras de apoyo, necesitan ayuda, necesitan un tratamiento efectivo, necesitan herramientas que les enseñen a cambiar su estado mental, necesitan unos fármacos que les ayuden a conseguirlo, necesitan recursos para ayudarles a recuperar una vida social, laboral y familiar adecuada.

Cualquiera puede convertirse en un Joker

Antes de esta película, cualquiera que haya visto las versiones anteriores del personaje del Joker, pensaría que es pura ficción, y que estos personajes en la vida real no existen, o si existen, son personas muy enfermas, muy desviadas y muy malditas que llegan a convertirse en villanos.

Quienes hayan visto esta nueva versión del Joker sabrán que en la creación del personaje no hay nada de ficción, que todo es perfectamente real, que las desgracias que sufre el pobre Arthur Fleck pueden ocurrirle a cualquiera. Nadie está exento de haber tenido un padre ausente, de haber tenido que se cuidado por una madre que padece otra enfermedad mental; nadie está exento de sufrir aislamiento en la infancia, la pubertad o la adolescencia, y redundar en un déficit de habilidades sociales; tampoco nadie está exento de sufrir acoso o malos tratos. Es la vida de Arthur Fleck, y cómo se va transformando cada día en el personaje macabro de el Joker.

De hecho, en la película tiene una breve aparición de un joven Bruce Wayne cuando aún era un inocente niño, y que aún no sabe que un día se convertirá en el justiciero nocturno. La película contrapone la decadencia de un Arthur Fleck a la opulencia de un joven Bruce Wayne. No es ningún spoiler, todos sabemos que ese joven Bruce también tendrá una dramática infancia que le lleva a transformarse en el futuro Batman. ¿Qué diferencia a un Arthur Fleck que se convierte en el Joker de un Bruce Wayne que se convierte en Batman? ¿Por qué un pobre inadaptado socialmente es considerado un villano y en cambio un rico también inadaptado socialmente es considerado un héroe?

En la vida real, fuera de los cómics y de las pantallas, hay muchos Arthur Fleck, hay muchos niños que sufren una infancia deficitaria, hay muchos adolescentes que sufren marginación y aislamiento, y que finalmente se convierten en adultos traumatizados, inadaptados y desadaptados a la sociedad.

Es frecuente ver noticias de jóvenes que protagonizan tiroteos en institutos y matan a todo el que se pone delante. Hay jóvenes que a pesar de haberse criado en país desarrollado europeo se convierten al yihadismo extremista. Son solo ejemplos de «Arthur Fleck’s» que se han convertido en «Joker’s».

Por todo ello, la película de Joaquin Phoenix del «Joker» no sólo es una película que se ha convertido de inmediato en una película de culto, sino que es un perfecto tratado de la enfermedad mental, de cómo se va desestructurando mentalmente una persona hasta convertirse en un marginado social. 

Pero ante todo, se trata de una de las mejores películas del cine moderno, disfruten de ella en los cines.

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