Cuando ser inteligente es un problema

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Cuando ser inteligente es un problema

Luís con seis años veía con su hermano mayor de ocho años programas de ingeniería en la televisión. Miguel con tres años ya sabía leer perfectamente sus cuentos, pero en realidad los recitaba a la perfección porque se los había aprendido de memoria. Paula con siete años se dedicaba a pintar cuadros y a visitar museos con su familia,….

Son sólo algunos ejemplos de niños que han sido diagnosticados de altas capacidades intelectuales. Una buena noticia para los padres y para los niños, podría pensarse. ¿A qué padre no le gusta recibir una noticia como que su hijo es más inteligente que la mayoría de sus compañeros?

La realidad es que no es tan buena noticia. Muchos de éstos niños tienen serios problemas de adaptación a su entorno social, y sobre todo, cuando no son detectados y abordados siguiendo unas pautas adecuadas, a menudo sufren mucho, con una frecuencia inesperada fracasan escolarmente a pesar de su capacidad; son niños diana para ser víctimas de acoso escolar; tienen muchas dificultades emocionales y afectivas; terminan desarrollando conductas disruptivas que provocan dificultades de adaptación y diagnósticos erróneos como Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) o Trastorno de conducta Negativista-Desafiante.

La línea entre que éstos niños tengan éxito en su vida social y escolar o que terminen fracasando y desarrollando múltiples problemas psicológicos es muy fina.

Es fundamental en éstos casos la detección precoz de éstos niños para implementar unas pautas de actuación desde edades tempranas y evitar que se desarrollen malos hábitos que luego detonan los problemas anteriormente descritos. Algunos de los hábitos peligrosos más comunes que éstos niños desarrollan son:

  • Desarrollo de hábitos de trabajo insuficientes. Son niños que con facilidad consiguen los objetivos curriculares, y por ello, adquieren hábitos de bajo esfuerzo y sacrificio, dejan las cosas para el último momento.
  • Baja tolerancia a la frustración. Se acostumbran a conseguir las cosas sin esfuerzo, y cuando no consiguen lo que quieren, se frustran enormemente.
  • Rabietas frecuentes y malestar generalizado. El niño empieza a no estar a gusto ni en casa ni en el colegio, y cada vez emite más conductas disruptivas y su estado es cada vez más irascible.
  • Su capacidad empieza a eclipsarse progresivamente. Lejos de seguir destacando, el niño empieza a perder brillantez, empieza a dejar de esforzarse, a perder la ilusión por aprender.
  • Aparecen problemas académicos. Lo último que podría esperarse es que un niño con alta capacidad pueda tener dificultades académicas. Sin embargo, desgraciadamente, la mayoría de niños que son detectados y diagnosticados, lo son por la aparición de problemas académicos y la sospecha del profesorado y padres de que el niño podría dar más de lo que está dando.
  • Dificultades de socialización. El niño tiene motivaciones e intereses peculiares y muy distintos a los de la mayoría de sus compañeros, lo que provoca que progresivamente se vaya alejando de sus amistades.
  • Acoso escolar. En muchos casos, el niño con alta capacidad es víctima del acoso de sus compañeros, que lo tratan de “sabiondo”, “listillo”,….
  • Desmotivación. El niño termina por rendirse y deja de esforzarse.

Un niño que podría ser brillante, puede terminar totalmente eclipsado al no ser detectado a tiempo y convenientemente atendido, por ello, si se detecta un niño con alta capacidad, se recomienda que se tomen medidas como:

  • Nunca se le olvide que detrás de un niño con altas capacidades, sigue habiendo un niño, con su ingenuidad, con sus caprichos, ilusiones, necesidad de amor, cariño y amistad.
  • Tenga en cuenta que un niño con altas capacidades no tiene que destacar en todo, habrá aspectos en los que será excepcional y otros en los que será un niño normal.
  • Aunque tengamos la sensación de que es un niño que está por encima de su edad en aspectos intelectuales, sus necesidades fisiológicas son las propias de un niño de su edad cronológica.
  • Haga un esfuerzo por buscar niños con intereses similares, pero no pierda de vista que el niño también tiene que relacionarse con niños de su clase o su zona residencial. No conviene que el niño se aísle de la sociedad.
  • La capacidad nunca debe sustituir el esfuerzo y el sacrificio. Aunque para él sean más fáciles algunas tareas, debe hacerse hincapié en que les dedique el tiempo necesario para desarrollarlas, que las haga con la calidad adecuada, y que desarrolle estrategias de esfuerzo y sacrificio.
  • Enseñe a su hijo que ser diferente no es un problema, pero que debe saber adaptarse a diferentes situaciones sociales.
  • El hogar debe ser el lugar seguro para el niño, donde pueda expresarse libremente, donde tenga la garantía de que puede mostrarse como es sin ningún temor a ser censurado.
  • Deposite responsabilidades en el niño adecuadas al nivel de desarrollo que haya alcanzado, que tome decisiones, que dé su opinión en asuntos de interés familiar, que se hagan actividades en las que él es el protagonista.
  • Facilite experiencias en el día a día que sirvan para ser constructivos en aspectos interesantes como noticias de actualidad, sucesos de la vida pública, acontecimientos históricos, eventos deportivos,…
  • Toque aspectos de diversas temáticas, desde cultura, historia, astronomía, genética, política, deportes,…
  • Apoye y refuerce el esfuerzo del niño en tareas escolares, no las dé por hecho. Si hace algún trabajo destacado u obtiene una calificación alta, felicítele por ello.
  • No tenga miedo a realizar tareas divertidas, recreativas o lúdicas, no tiene tiene que ser intelectualidad.

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