Cómo educar hijos responsables

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Manuel: “Todas las noches igual, mi hijo de cinco años dejaba todos los juguetes en el suelo y había que enfadarse con él para que los recogiera. Nunca los recogía, y lo único que conseguíamos era discutir todos en casa, enfadarnos los adultos, y meternos en la cama a dormir muy alterados y agitados por la discusión. La mayoría de las veces los juguetes los recogía yo o mi esposa, ante la impotencia de que nuestro hijo lo hiciera por sí mismo”.

 

Lucía: “Tengo una hija de 16 años, estudia en secundaria, sale con sus amigas a divertirse, pero no consigo que respete las normas de casa en lo referente a la hora de llegada. Le compramos un móvil para que pudiéramos localizarla, pero no hay manera de que lo coja cuando la llamamos. A menudo pasamos hasta altas horas de la noche esperando impacientes su llegada a casa para asegurarnos de que no le ha ocurrido nada. No se hace una idea del sufrimiento que ocasiona a los demás”.

 

¿Le resulta familiar alguna de las situaciones que han descrito los padres Manuel y Lucía? Si usted es padre de un niño de temprana edad o de un adolescente, seguramente habrá experimentado esas sensaciones o parecidas. Como es normal, le preocupa el bienestar de sus hijos y que sean responsables, aunque tengan edades tempranas. Difícilmente como padre podrá permanecer impasible ante situaciones similares y tratará de ayudares y protegerles. Sin embargo, lo más deseable es que como padre, consiga que sus hijos sean responsables, una enseñanza que será diferente en función de la edad que tenga su hijo.

Los padres deben entender que su hijo va a crecer, que ese niño de cinco años del que hablábamos antes seguirá creciendo y llegará a ser un adolescente; y que por supuesto, la adolescente de 16 años antes mencionada, algún día será una mujer adulta y tendrá que ser muy responsable. Sea cual sea la edad de sus hijos hoy, no pierda nunca de vista que terminarán creciendo y que tarde o temprano llegarán a ser adultos, dejarán el hogar familiar y tendrán que hacerse cargo de sus propias responsabilidades. Es por ello que como padres no deben perder el tiempo en trabajar la responsabilidad en sus hijos, no dejen nunca esta obligación para un futuro que está por llegar. Pero, ¿cómo puedo como padre educar a mis hijos en su sentido de la responsabilidad? Veamos cómo.

 

 

Educar con el ejemplo

Sus hijos aprenderán más fácilmente valores como el esfuerzo, el sacrificio o la responsabilidad si los ven representados en sus padres. Como padre, tiene que llevar una vida ordenada, diligente, estructurada y saludable, de manera que sus hijos ven en usted un ejemplo a imitar. Cuando hable de sus obligaciones, no lo haga como una carga negativa o desagradable, sino hable de ellas en positivo, muéstrese orgulloso de cumplir con sus responsabilidades, valore positivamente el tener un trabajo o exprese satisfacción cuando haya realizado un esfuerzo importante; en vez de quejarse o compararse con otras personas. Sus hijos aprenderá que las obligaciones y responsabilidades no son algo de lo que huir, sino de lo que sentirse orgullosos. Cuando su hijo tenga edad suficiente, llévelo a su trabajo, que conozca cómo se gana la vida, que sepa a qué se dedica y qué tiene que hacer todos los días para ganarse el salario. Así su hijo aprenderá que las cosas que él tiene o que desea tener, tienen un coste, un esfuerzo y un sacrificio.

Póngase objetivos razonables

Tenga en cuenta que su hijo es pequeño, que se está desarrollando y que aún no es un adulto con todas sus capacidades y funciones plenamente desarrolladas, no puede pretender que de un día para otro adquiera todas las responsabilidades que espera de él. Dedique primero el tiempo suficiente para que su hijo adquiera una responsabilidad, y sólo cuando la haya adquirido, exija otra más compleja, su hijo irá adquiriendo responsabilidades progresivamente a medida que va creciendo. Puede ir exigiéndole que se encargue de su higiene personal (cepillarse los dientes, ducharse solo), ordenar su habitación, recoger la mesa, ser puntuales o administrar bien el dinero. Otro aspecto importante es hacerle responsable de atender a sus tareas escolares de forma autónoma. En el caso de Manuel, descubrió que la forma de conseguir que su hijo recogiera sus juguetes no era repetirlo hasta la saciedad y enfadarse con él, sino ponerse con él a recogerlos juntos. Rápidamente el menor aprendió que la tarea de recoger sus juguetes no era tan compleja y empezó a realizarla solo y sin necesidad de enfados ni enfrentamientos. En ocasiones hacían juegos entre ambos, compitiendo a ver quién los recogía antes. También le propuso que si los recogía solo y en un tiempo determinado, le leería un cuento antes de acostarse. Es una excelente idea que incluya a su hijo en la realización de las tareas domésticas, y así aprenderá a hacerlas y cada vez se hará más autónomo e independiente.

Exponga claramente lo que quiere que haga su hijo

A menudo los menores no tiene claro lo que esperan sus padres de ellos. Esto es un proceso muy largo en el tiempo, que empieza desde tempranas edades y dura hasta que sus hijos se hacen adultos responsables. Como padre debe acompañar a su hijo en cada desafío que se le presente, debe ayudarle a enfrentarse a sus problemas, mostrarle las diversas opciones, pero lo que no debe de hacer es evitarle que cumpla con sus obligaciones, ya que así nunca aprenderá. Confíe en que su hijo es capaz, si lo consigue, refuércelo positivamente, y si no lo consigue, muéstrele cómo hacerlo mejor la próxima vez. En el caso de Lucía, consiguió grandes avances cuando se sentó con su hija y hablaron de la necesidad de que cumpliera con sus horarios, y que utilizara el móvil que le había comprado su madre para avisar cuando tenía algún imprevisto. Cuando empezó a hacerlo, Lucía enseguida la reforzó, diciéndole que confiaba en ella, y más adelante incluso llegaron a un acuerdo en flexibilizar el horario de llegada siempre que ella fuera responsable. Poco después, Lucía estaba más tranquila cuando su hija estaba fuera de casa, y sabía que si ocurría algún imprevisto, enseguida la llamaría. Puede probar a delegar en su hijo obligaciones o responsabilidades que pueda asumir, y progresivamente delegar otras más exigentes, su hijo se sentirá más responsable y seguirá madurando.

No olvide nunca que si cada vez que su hijo tiene que hacer frente a una responsabilidad, usted como padre la asume en su lugar, no les estará haciendo ningún favor, estará entorpeciendo el desarrollo de su personalidad. Es mucho más interesante tanto para la madurez del hijo, como para la satisfacción y relajación del padre, enseñarles a enfrentarse a sus responsabilidades y convertirse en personas maduras.

 

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Antonio José Gijón López

antoniogijonlopez@gmail.com

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