¿Cómo crecerán nuestros jóvenes consumidores de cannabis?

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Es ya una realidad que pocos pueden cuestionar, sufrimos una epidemia entre nuestros jóvenes con el consumo de cannabis. Sólo tenemos que asomarnos a cualquier parque y veremos grupos de jóvenes, muchos de ellos hasta menores de edad, fumando porros.

Todos hemos visto a vecinos que cultivan en su terraza o balcón una planta de marihuana para consumo propio, en muchos casos, hogares donde hay menores de edad presentes que ya desde muy temprana edad empiezan a normalizar el consumo de esta droga.

Concretamente en Granada, la mayoría de calles huelen a marihuana, ya sea porque alguien está fumando cerca o porque es cada vez más frecuente que haya pisos donde se cultiva clandestinamente esta droga. Ya lo ha denunciado el propio Don Emilio Calatayud en varias ocasiones (LEER).

Pero lo que aún está por llegar es conocer qué va a ser de estos jóvenes que ahora tienen entre 14 y 18 años y que se están desarrollando con el consumo de esta droga. No sólo hablamos de los efectos agudos del consumo de esta droga, como ocurre en cualquier adulto que consume esta sustancia, sino que hablamos de menores de edad que están en desarrollo y que sus capacidades cognitivas no están aún desarrolladas.

Nuestra experiencia en CETPAG en los años que llevamos atendiendo a pacientes que consumen todo tipo de drogas, junto con la bibliografía existente sobre este asunto, nos permite sacar las siguientes conclusiones:

– Los consumidores de cannabis en edades tempranas son de los pacientes que peor pronóstico tienen de recuperación, incluso por encima de drogas más duras como la cocaína.

– El riesgo de desarrollar trastornos psicóticos entre los consumidores de esta droga es muy alto, como para tenerlo muy en cuenta y no ser pasado por alto.

– Uno de los efectos más notables entre los jóvenes que consumen esta droga a edades tempranas es el cambio en el comportamiento, especialmente, en la inhibición y el control de impulsos. Los jóvenes se vuelven más inestables, más impulsivos, a menudo agresivos o iracundos, muy caprichosos y en muchas ocasiones, pueriles o infantiles en sus deseos y peticiones.

– También hay una afectación de la memoria de trabajo, lo que les perjudica en la realización de tareas académicas o laborales que requieran una fuerte concentración y supervisión de la tarea.

– Otro de los síntomas más frecuentes, y para nosotros, de los que peor pronóstico tienen, es la desmotivación y la falta de búsqueda de recompensas, lo que se traduce en un joven que no tiene ilusiones por nada y que no tiene expectativas de cara al futuro, o las que tiene o son irracionales, o las termina dejando de lado continuamente al no tener perseverancia en conseguirlas. Muchos de estos jóvenes entran en una situación en la que no les ilusiona nada, n sus estudios, ni viajes, ni siquiera recompensas materiales como móviles, videoconsolas o ropa, sólo seguir consumiendo cannabis.

Muchos de estos síntomas descritos han sido incluso corroborados en estudios con ratones.

 

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