«AVA ADORE» ES LA MEJOR CANCIÓN DE AMOR A LAS DROGAS

Fue una de las canciones más populares de 1998.
‘Adore’, el disco de The Smashing Pumpkins fue publicado después de una época muy dura para la banda por problemas de drogas.

Que una banda de rock tenga problemas de drogas no es ninguna novedad, de hecho son casi la totalidad de las más relevantes bandas y no sólo de rock, sino de todo tipo de música, las que han tenido serios episodios de drogas. Sin embargo, si hay una banda a la que este problema de drogas le ha hecho un daño irreparable, es sin duda, The Smashing Pumpkins, un cuarteto de Chicago que dominó la escena de rock alternativo a mediados de los 90 y que compitió cara a cara con pesos pesados como Nirvana, Soundgarden o Pearl Jam, casi nada.

Billy Corgan, su carismático líder, estaba considerado como uno de los más prolíficos músicos de su generación, y entre 1995 y 1997 la banda vivió su máximo clímax compositivo con la edición del álbum «Mellon Collie and the infinite sadness» (1995), que era un mastodóntico doble álbum de 28 temas, que además venía acompañado de numerosos singles con temas inéditos y versiones de canciones de otros artistas que puede considerarse el mayor ejemplo de megalomanía de una banda de rock.

Todo aquello vino acompañado de millones de álbumes vendidos, giras a nivel mundial interminables y una enorme presión mediática. El propio Billy Corgan en aquella época se quejaba de la presión de la industria discográfica y el cumplimiento de contratos millonarios. Supuso una gran factura para los miembros de la banda, especialmente en el caso del batería de la banda, Jimmy Chamberlin, que ya arrastraba problemas de consumo de drogas desde años atrás, incluso en la época de sus primeros discos, «Gish» y «Siamese dream», y en la bajista, D’Arcy Wretzky, que empezó a tener problemas de salud mental debido al consumo de drogas y que fue el inicio de serios problemas internos entre los miembros de la banda.

Pero sin duda, el punto de inflexión en la carrera de la banda fue en julio de 1996, en plena gira promocional de aquel increíble «Mellon Collie», cuando ocurrió la desgracia, y el teclista que acompañaba a la banda, Jonathan Melvoin moría por sobredosis de heroína tras haber estado consumiendo junto al batería Jimmy Chamberlin. Aquello paró en seco a la banda en su mejor momento. Se suspendieron conciertos, y se expulsó al batería de la banda.

Pero como suele pasar, «el show debe seguir», había una enorme gira programada y contratos que cumplir. La banda tuvo que recomponerse rápido, buscando un sustituto en la batería y cumplir así con las exigencias de la industria.

Sin pretenderlo, ya la banda nunca volvió a ser la misma. Sus tres miembros fundadores, Billy Corgan, James Iha y D’Arcy Wretzky ya nunca fueron los mismos. Las relaciones entre ellos se deterioraron hasta el punto de que en la grabación del que sería el sucesor de aquel «Mellon Collie», fue el propio Billy Corgan el que casi se encargó de la mayor parte de instrumentos ante la imposibilidad de trabajar juntos todos los miembros de la banda.


Llega el álbum que lo cambiaría todo

 

Y el resultado de todo esto fue el disco «Adore» (1998), un disco que todo fan de la banda esperaba ansioso, y que cuando llegó, no dejó a nadie indiferente. Una gran mayoría de seguidores renegaron de él, pues poco tenía que ver con el sonido de los anteriores discos de la banda, y otros nunca lo entendieron.

«Adore» es un disco íntimo del propio Billy Corgan, una especie de duelo psicológico para cerrar una época negra no sólo de la banda, sino del propio Corgan. Era un disco negro, oscuro, huraño, lento, pausado, que no se parecía en nada a lo anterior. Había mucho tecleo y pocas guitarras. Muchas de sus letras hablan de la soledad, de la vergüenza, de la culpa, como medio de expiación del propio Corgan tras lo sufrido.

Y dentro de ese álbum, estaba el single promocional, «Ava Adore» que fue el elegido para presentar el disco, y que rápidamente pasaría a ser un himno de esa época. Venía acompañado de un videoclip que en aquel entonces fue uno de los más costosos. Fue un éxito rotundo y todavía hoy sigue siendo uno de los temas más escuchados de la banda.

Sin embargo, pocos saben el trasfondo de la canción. Algunos creen que es una declaración de amor, cuando en realidad, es una balada del propio Corgan al verdadero amor de su vida, la droga. Su frase más célebre, el estribillo que se repite varias veces a lo largo de la canción, «we must never be apart» / «nunca debemos estar separados» es un canto a la realidad de todo adicto a las drogas, pues sus caminos jamás se separarán, pues estarán unidos de por vida.

La canción entera es una referencia a las drogas, y no se anda con rodeos, pues empieza con un «it`s you that i adore» / «eres lo que adoro«, sin contemplaciones, la droga lo es todo, hasta el punto de ser idolatrada. Y continúa con un «you’ll always be my whore» / «tú siempre serás mi puta«, haciendo referencia a que siempre estará a su disposición, y que incluso el sexo no es lo mismo sin droga de por medio.

«You’ll be the mother to my child» / «serás la madre de mis hijos«, y «and a child to my heart» / «y una hija para mi corazón«. ¿Hay algo más fuerte que el amor de una madre hacia su hija? pues eso es lo que dice que es la droga para el adicto, tanto com una madre para un niño, o como una hija para el corazón de un padre, un amor muy fuerte.

Y tras el citado estribillo de «we must never be apart», la letra de la canción sigue con «lovely girl, you’re the beauty in my world» / «hermosa niña, eres la belleza en mi mundo«, en alusión a que para un adicto a la cocaína lo único atractivo de la vida es el consumo, nada más importa. «Without you, there are no reasons left to find» / «Sin ti, no quedan razones para encontrar», confirmando el hecho de que más allá de la droga no hay nada más.

«And i’ll pull your crooked teeth» / «Y sacaré tus dientes torcidos», en alusión a uno de los efectos más comunes del consumo de cocaína, la pérdida de piezas dentales y el deterioro físico con el paso del tiempo.

«You’ll be perfect just like me, you’ll be a lover in my bed» / «serás perfecto como yo, serás un amante en mi cama». Cuando se consumen drogas todo el perfecto, todo es genial, el sexo se percibe de otra manera, las relaciones se desvirtúan. «And a gun to my head» / «Y un arma en mi cabeza» porque el consumo de esta droga tiene un efecto tremendo en la mente del que la consume, como pegarse un tiro simbólicamente hablando.

Otra de las frases más llamativas es cuando dice «Dressing coffins for the souls i’ve left to die» / «Vestir ataúdes para las almas que he dejado morir». ¿Cuantas personas se han quedado atrás?, ¿cuántas amistades se han desechado?, ¿cuantos compañeros de consumo han fallecido? Quienes llevan años consumiendo cocaína más pronto que tarden ven cómo muchas amistades que consumían con ellos terminan muriendo por sobredosis o por cuestiones relacionadas con el consumo de drogas. Recordemos que esta banda tuvo que despedir a su batería tras el fallecimiento de su teclista por sobredosis de drogas.

La letra continúa con un «Drinking mercury to the mystery of all that you should ever leave behind» / «bebiendo mercurio al misterio de todo lo que debería dejar atrás». Pocas cosas son más tóxicas que el mercurio, que es veneno para nuestro organismo, y todo lo que un adicto a la cocaína debe dejar atrás es tan tóxico como beber mercurio.

Uno de los momentos más llamativos de la canción continúa con…

«In you i see dirty; in you i count stars; in you i feel so pretty; in you i taste God; in you i feel so hungry; in you i crush cars»

«En ti me veo sucio; en ti cuento estrellas; en ti me siento tan bonito; en ti pruebo a Dios; en ti siento tanta hambre, en ti estrello coches»

Una perfecta descripción de cómo se siente un adicto a la cocaína cuando la consume, a la vez se siente sucio, como tiene hambre, como destroza su coche, como experimenta euforia y se ve guapo o se cree Dios.

Por eso, WE MUST NEVER BE APART

El videoclip que acompaña a la canción es una perfecta representación teatral de la adicción a las drogas. El líder de la banda, Billy Corgan va andando en una única secuencia de grabación por diferentes escenarios que se diferencian por un lado con escenas muy coloridas y atractivas que representan lo que el adicto experimenta cuando está bajo los efectos de la droga, son escenas idílicas, hollywoodienses, fantasiosas,…; y por otro lado, escenarios lúgubres, oscuros, con personajes que simulan enfermedades mentales en psiquiátricos, o salas de urgencias de hospitales, representando la vida real de adicto cuando no se está drogando. La escena casi del final es una habitación prácticamente destrozada, sucia, con grafitis y con la que bien podría ser una madre sufriendo por no saber cómo ayudar a su hijo, perfecta representación de dónde terminan muchos adictos a las drogas, solos, en condiciones lamentables y destrozando la vida de sus seres queridos.

Casi nadie entonces entendió ni la canción, ni el videoclips, pero los años posteriores a la edición de este «Adore» puso de manifiesto que la banda que tocó con los dedos el éxito a nivel mundial, nunca volvió a ser la misma, y de hecho, nunca más volverían a coincidir los cuatro miembros originales en un estudio de grabación ni en un escenario.

Después de este disco la banda intentó retomar su sonido alternativo con el álbum «MACHINA/The machines of god» (2000), y volvió a la batería de nuevo Jimmy Chamberlin, supuestamente rehabilitado. Sin embargo, en esta ocasión fue D’Arcy Wretzky, la bajista de la banda, la que fue apartada ya desde el proceso de grabación del disco por su incapacidad para colaborar con el grupo por su deterioro cognitivo por el consumo de drogas, y fue finalmente sustituida por Melissa Auf Der Maur para la gira mundial promocional del álbum.

Poco después de la publicación de este disco la banda anunció su disolución. Corgan inició nuevos proyectos. James Iha colaboró en las giras de A Perfect Circle. Más tarde Corgan anuncia que The Smashing Pumpkins vuelven, pero sólo con él y con miembros rotativos en la banda. Las publicaciones en esos años fueron bastante criticadas, y la formación de la banda era un completo misterio en casi cada show que ofrecían.

Finalmente, y tras muchos años de conflictos, se anuncia que la formación original volvía a reunirse, pero en realidad sólo estaban Billy Corgan, Jimmy Chamberlin y James Iha, pues consideraron que la bajista D’Arcy no estaba en condiciones de participar de nuevo en la banda.

Nunca fue igual para una de las bandas más influyentes tras los estragos de la droga en sus miembros.

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