Así mejora el deporte tu salud mental

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El deporte tiene un beneficio muy positivo para todos, independientemente de edad, sexo o estado de salud física

Tenemos a menudo la percepción de que el deporte es cosa o de profesionales que se buscan la vida compitiendo mediante el ejercicio físico, o para personas que están a dieta por un tema de obesidad. Muchas personas que no tienen un problema de peso creen erróneamente que no necesitan ir a hacer deporte porque consideran que no es necesario, y peor aún, piensan que si hacen deporte, pueden tener algún problema añadido para su salud, como lesiones, o una pérdida inadecuada de peso.

Nada de eso, el deporte es siempre recomendable para todos, tanto si somos jóvenes, como si tenemos ya una edad adulta, como si ya estamos en la madurez vital. Da igual si se es hombre o mujer. El deporte es recomendable para todo el mundo.

Pero es aún más recomendable, y hasta necesario, para aquellas personas que tengan algún problema de salud mental. Y no hablamos necesariamente de personas con trastornos mentales graves, sino a personas que puedan tener algún nivel de ansiedad o que estén pasando un episodio depresivo, aunque sea de baja intensidad. El deporte tiene beneficios para todos ellos. 

Veamos a continuación qué beneficios tiene el deporte más allá de ser un deportista profesional o como la mejor forma de perder peso cuando se padece obesidad.

 

 
Reducción muy eficaz de la ansiedad y el estrés

Cuando realizamos deporte, nuestro cuerpo se convierte en una máquina productora de endorfinas como el cortisol, la dopamina o la serotonina, entre otras muchas. El cortisol es una hormona que nuestro organismo libera para reducir el estrés, por lo que cuando lo producimos con la realización del deporte, mejoramos nuestro estado de ansiedad; la dopamina es otra hormona que nos genera una sensación placentera, y la serotonina es la hormona que mejora nuestro estado de ánimo. 

Así pues, con la realización de deporte, nuestro organismo segrega una cantidad de hormonas que mejoran nuestro estado de ánimo, y la respuesta ante el estrés, por eso es muy recomendable para aquellas personas que puedan estar pasando un mal momento de estrés o depresión, porque es la mejor medicación que pueden tomar.

 

Mejora nuestro sistema inmunológico

Uno de los beneficios más ocultos y menos conocidos del deporte, es que mejora nuestra salud física, pero no únicamente porque con el ejercicio mejoramos nuestra capacidad respiratoria, nuestra capacidad cardiovascular o capacidad muscular, como es bien conocido, pero pocos hablan de que con el deporte se mejora también la reacción de nuestro organismo a infecciones y a situaciones de estrés mediante un potenciamiento del sistema inmunológico. Es un hecho que las personas que realizan ejercicio regularmente, se resfrian menos, pillan menos la gripe, tienen menos episodios de problemas digestivos, y su estado dermatológico es mejor, que aquellas que no practican deporte habitualmente.

Nuestro cuerpo funciona bajo el principio de la homeostasis, es decir, todo tiene  que ver con todo, y el deporte incide en muchos aspectos de salud fisiológica, lo que termina mejorando la capacidad de nuestro sistema inmunológico para responder poderosamente a cualquier patógeno externo.

Mejora nuestra imagen corporal

El deporte consigue además que tengamos una mejor percepción de nuestro cuerpo, ya que trabajamos la información propioceptiva, que nos ayuda a conocer mejor el funcionamiento físico de nuestro cuerpo. El equilibrio postural es muy importante, la mejoría de nuestra capacidad de realizar ejercicios posturales y la activación de diferentes grupos musculares, nos ayuda a conocer mejor nuestra capacidad física, así como a conocer nuestros límites físicos.

Esto nos ayuda a prevenir lesiones, ya que al conocer mejor nuestras capacidades y limitaciones, nos ayuda a evitar posturas o actividades que pudieran provocarnos algún daño o problema físico.

 

Reduce la somatización física

Cuando realizamos ejercicio de diferentes intensidad y modalidades, ponemos a nuestro organismo a prueba en muchos aspectos, como cuando generamos una activación cardiovascular elevada, o cuando activamos nuestro sistema respiratorio, o sentimos dolor por el esfuerzo en la realización de algún ejercicio determinado. Sin síntomas controlados que pueden confundirse con síntomas de alguna enfermedad. El deportista está acostumbrado a ver cómo hay dolores o molestias físicas que no suponen ningún problema, y que pronto se alivian y que no requieren ni asistencia médica, ni la ingesta de medicamentos.

Es un hecho también conocido que quienes practican deporte regularmente, acuden significativamente menos al médico y toman muchos menos fármacos. Esto se debe a que los deportistas están acostumbrados a experimentar síntomas físicos, y saben reconocer fácilmente dolencias leves que se van a superar con facilidad, de aquellas que sí pueden ser peligrosas y que sí requieran de intervención facultativa.

Mayor tolerancia al dolor

Cuando hacemos deporte, experimentamos cierta cantidad de dolor. Alguien que no tienen apenas forma física y empieza a correr, aunque sea levemente, experimentará dolor, tendrá agujetas, tendrá molestias en los pies y piernas, porque está sometiendo a su cuerpo a un esfuerzo inusual. Si hacemos ejercicios con pesas, igualmente, sentiremos dolor muscular, porque sometemos a nuestros músculos a un esfuerzo al que no están acostumbrados.

El deportista aprende que el dolor no es malo, que forma parte de la vida, y que simplemente es un mecanismo de nuestro cuerpo para avisarnos de que algo va mal. Igualmente, aprende el deportista que debe escuchar el dolor y no huir de él, es decir, el deportista realiza ejercicios con una intensidad determinada en función del nivel de dolor, sabiendo que un ejercicio de baja intensidad apenas le producirá dolor, mientras que un ejercicio con una intensidad moderada o alta sí producirá más dolor, y deberá controlar el nivel de intensidad de ese ejercicio.

El deportista se expone habitualmente al dolor, se insensibiliza a este, aprende a sufrir, y sabe que el dolor no es malo, es necesario y útil, y que no hay que huir de él, sino aprender a escucharlo.

Las personas que no realizan deporte son mucho más sensibles al dolor, incluso con molestias de intensidad leve, tienden a buscar soluciones rápidas al dolor, como tomar analgésicos. El deportista, en cambio, tendrá más tolerancia al dolor, será capaz de soportar ciertos niveles de dolor, sin sufrir ni buscar soluciones rápidas.

 

Te hace una persona más exitosa en la vida

Quienes no practican deporte ven que hay cosas que jamás podrán conseguir, como correr una carrera, subir una montaña en bici, o nadar un largo de una piscina. Lo ven como metas imposibles de conseguir. Pero cuando empiezan a hacer deporte de forma regular, en poco tiempo ven la mejoría, y notan que consiguen cada vez más cosas y más méritos, y lo que antes eran méritos difíciles o hasta imposibles de conseguir, poco a poco se perciben como asequibles.

El deporte te enseña que puedes conseguir metas que creías imposibles. Quienes hacen deporte consiguen sus metas personales en la vida con más facilidad que quienes no hacen deporte.

En CETPAG somos muy conscientes de los enormes beneficios del deporte para nuestros pacientes, y entre los servicios que oferta en su cartera de servicios, el deporte es una de las actividades obligatorias que todos nuestros pacientes tienen que llevar a cabo y que tienen el mejor impacto en su estado de salud.

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