Qué hacer para que el alcoholismo no sea la salida a los problemas de la pandemia

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Durante la cuarentena por el coronavirus el consumo de alcohol se ha disparado.
El alcohol se presenta como un remedio formidable para preocupaciones por la salud, el aburrimiento, la incertidumbre económica y laboral, y hasta para el duelo por la muerte de algún ser querido por coronavirus.

Ya estamos saliendo de la cuarentena provocada por la pandemia del coronavirus, poco a poco vamos iniciando la llamada «desescalada» que supuestamente nos llevará a la nueva normalidad después de tres meses muy duros en los que muchos de nuestros hábitos han cambiado. Durante este periodo, el consumo de alcohol doméstico se ha disparado hasta niveles nunca vistos, junto con el aumento exponencial del tiempo que dedicamos a nuestras redes sociales, plataformas digitales o apuestas online.

La imagen que se está transmitiendo en los medios de comunicación de esta desescalada es la del consumo desmesurado, la imagen de bares que por fin abren sus puertas, terrazas llenas de gente, restaurantes que ofrecen sus servicios a sus clientes después de tanto tiempo, como si el único sector que recupera la actividad sea el sector de la hostelería. 

Todas estas circunstancias están provocando que muchas personas que antes de esta cuarentena no tenían un problema de consumo de alcohol, estén empezando a desarrollarlo, unido con la situación de ansiedad y preocupaciones sobre el futuro laboral y económico, suponen un caldo de cultivo perfecto para el desarrollo de un alcoholismo.

Son muchas las personas que están llegando estos días a pedir ayuda por alcoholismo con problemas serios para mantener sus obligaciones en el trabajo, para gestionar el dinero, para mantener unas relaciones de pareja y familiares saludables, y a menudo son los propios familiares los que buscan ayuda porque la situación es insostenible en casa.

Desde CETPAG hemos recibido a numerosas familias que ya no podían gestionar la situación en casa y han visto la necesidad de buscar ayuda profesional. En muchos casos, ya antes del confinamiento había un problema de alcoholismo latente, y con la ansiedad de este periodo se ha agravado enormemente. Otras familias, en cambio, han visto cómo este problema ha aparecido de forma inmediata en sus vidas a consecuencia del confinamiento y se ven del todo desbordadas e incapaces para hacer frente a un miembro de la familia alcohólico.

Esta situación supone un enorme riesgo para quienes tienen un problema de adicción al alcohol, ya que ha supuesto una situación de mucha ansiedad y preocupaciones por cuestiones como la salud, el miedo a contagiarse, el hecho de que algún ser querido haya resultado contagiado, o incluso que se haya perdido algún familiar o conocido a consecuencia del coronavirus. Pero también hay un elevado nivel de ansiedad relacionado con la incertidumbre laboral y económica, ya que no saben que va a pasar con sus trabajos, tanto si son autónomos como trabajadores por cuenta ajena, hay muchas dudas sobre el futuro inmediatamente posterior a esta cuarentena.

El alcohol se presenta como un remedio para todos esos problemas y es muy fácil caer en la trampa de asociar el consumo de alcohol a un remedio para la ansiedad y las preocupaciones. Es por ello, que este periodo es de enorme riesgo tanto para quienes ya tenían algún problema de alcoholismo previo, como para aquellos que no lo tenían pero lo están desarrollando a consecuencia de esta grave situación social.

Desde CETPAG, estamos comprometidos en ayudar a todas aquellas familias que están sufriendo los graves efectos del alcohol a consecuencia de la cuarentena y la posterior desescalada. Ofrecemos diferentes modalidades de tratamiento en función de las necesidades y disponibilidad de casa familia.

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