La adicción a las series, ¿en qué consiste? ¿es peligrosa?

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Horas sin dormir, malas posturas, poco descanso, problemas de pareja, bajo rendimiento escolar,... todo ello está detrás de quienes padecen adicción a las series.

El mundo de la televisión y el cine ha cambiado en unos años por completo. Hace no tanto tiempo, era un evento el estreno de una nueva película de un gran director o de un gran actor. Las colas de espectadores se amontonaban en las puertas de los cines porque todos querían ver la película lo antes posible para no saber nada de ella por otras personas, y querían verla en una gran sala de cine, con un gran proyector donde ver sus efectos especiales y sonido.

Hoy todo ha cambiado, ya venía haciéndolo desde hace unos años, pero con la pandemia el proceso se ha acelerado, pues muchas productoras se han visto obligadas a cambiar sus planes de negocio y dirigirlos más hacia las plataformas de streaming y no tanto hacia el estreno en cines, ya que éstos permanecen en muchos países cerrados, o las limitaciones de aforo hacen que no sea rentable su explotación comercial.

Precisamente es la llegada de las numerosas plataformas digitales que ofrecen un enorme catálogo en streaming las que han cambiado el panorama, junto con la expansión de las televisiones inteligentes, que hacen posible que esta tecnología pase de estar disponible en nuestros ordenadores o móviles, a estar disponible en nuestra televisión de un salón, y poderse disfrutar en familia.

Pero lo que realmente ha llegado para quedarse es el boom de las series. Hace unos años se habló de la «Edad de oro de las series» cuando en unos años salieron series como Los Soprano, The Wire, Breaking Bad, Perdidos, The Big Bang Theory,  o Mad Men, entre otras muchas, se consiguió que muchos espectadores tomaran más consciencia de que se puede disfrutar más de una buena serie de muchas horas en capítulos que una única película de dos horas. Anteriormente se consideraba el mundo de la televisión como el hermano menor del cine o el teatro, eran pocos los actores de primer nivel que se dejaban ver en alguna serie, siendo estas a menudo protagonizadas por actores noveles o actores en momentos de crisis que tenían que aceptar casi cualquier papel.

Pero ahí cambió todo, las series posicionaron al sector de la televisión a un nivel jamás conseguido, y fueron apareciendo con cada vez más frecuencia series protagonizadas por actores de primer nivel y directores de renombre. Fueron llegando cada vez más títulos que tuvieron una gran repercusión en las audiencias.

Con la llegada de Netflix, y posteriormente otras plataformas como HBO, Amazon Prime, Filmin, Disney+, y otras muchas más, se ha pasado de la edad de oro de las series a la edad de la abundancia. Hasta el punto de que es prácticamente imposible estar al tanto de las novedades que salen cada semana en las diversas plataformas de streaming. Hay de todo, desde series históricas, dramas, comedias, ciencia ficción, terror, dibujos animados para adultos, series de niños,… el catálogo es casi infinito.

Con la abundancia, llega la saturación

Ante semejante oferta sin límites, los usuarios se encuentran que no saben qué elegir, a menudo deambulan minutos y minutos pasando títulos de películas y series que o ya han visto, o desconocen, o no les llama la atención. Nunca hemos tenido tanta oferta audiovisual disponible y nunca antes hemos tenido tanta apatía por ver algo. 

Esto es lo que psicológicamente se llama como el fenómeno de la saturación, que es que cuando tenemos mucho de algo, terminamos saciados, aburridos, hartos, saturados de ello, y deja de ser atractivo. ¿Recuerdan la sensación de hace años de ir al videoclub y ver una película nueva de estreno? Pues esa sensación con cualquier plataforma es diariamente con otros muchos títulos más, y sin embargo, nos genera indiferencia, apatía, desánimo.

Y entonces, llega la adicción a las series

Alguien podría pensar que ante esa apatía o aburrimiento lo normal es dejar de consumir televisión, apagarla, levantarse del sillón y salir a la calle a pasear, a hacer deporte, a quedar con amigos o familiares,…. pero no, todo lo contrario, nos atrapa más aún. Es como un alcohólico que ya está saturado de beber alcohol, que sabe que le hace mal, pero que lejos de dejar de beber, sigue bebiendo aun más.

Las plataformas digitales saben perfectamente lo que hacen, y lo que proponen es hacer maratones de una misma serie. Seguramente en tu correo recibirás antes de cada fin de semana un correo corporativo proponiéndote una maratón de una serie que te gusta, o proponiéndote una serie similar a otra que ya has visto, o te hacen sugerencias de películas con el lema de «porque has visto esta película, no te puedes perder estas otras», y al final, terminas el fin de semana tumbado en el sofá viendo una serie completa episodio tras episodio.

Otra estrategia que han utilizado las nuevas plataformas digitales es estrenar una temporada de una serie de golpe, el mismo día de estreno, y no como antaño que había un episodio cada semana. Esto es porque antes la serie de publicaba en episodios semanales porque la forma de explotarla era tener una gran audiencia que en los intermedios veían la publicidad. Pero ahora es diferente, con las plataformas digitales, el producto eres tú, y no la publicidad, lo que quieren es tenerte cuantas más horas delante de la tele mejor, porque así seguirá pagando mes tras mes su cuota de suscripción.

¿Por qué es una adicción?

Pues porque tiene el mismo funcionamiento que el de otras adicciones conductuales similares, y además, está muy asociada a hábitos y comportamientos disfuncionales como el de la comida basura. Todos tenemos asociado el ver series con comer palomitas, patatas fritas, hamburguesas,… De hecho fíjate como la mayoría de anuncios que hay en las plataformas digitales son de este tipo de productos o de empresas que envían estos productos a casa sin tener que salir.

Se convierte el hábito de ver series en una adicción cuando dedicamos mucho tiempo a ello, cuando desplazamos otras actividades sociales, deportivas, de ocio o familiares por ver series. También es un problema cuando desarrollamos problemas paralelos como el abuso de la comida basura, que puede estar asociada a una vida sedentaria y a la aparición de obesidad; o cuando adquirimos malos hábitos de sueño, pues pasamos muchas horas de la noche viendo series, quitándonos horas de sueño y de descanso, y teniendo posturas que pueden afectar a nuestra musculatura y tener dolores de diverso tipo.

Hábitos como el dormir en un sofá mientras vemos la televisión son muy comunes; o el de quedarnos dormidos en nuestro dormitorio con la tele puesta también son frecuentes. Son hábitos que pueden generarnos dolores de espalda, de cervicales o lumbalgia; o provocarnos problemas de conciliación de sueño y no descansar adecuadamente.

Y un síntoma también habitual de que tenemos una adicción a las series, es que terminamos dedicando muchas horas incluso a una serie que no nos está gustando, pero que como ya hemos empezado, tenemos que terminarla. La sensación que queda al final es de cansancio, de desagrado, de saturación, como decíamos antes.

Otra característica es el elevado coste que puede llegar a tener esta adicción, ya que es imposible tener en una única plataforma digital todos los contenidos que queremos. Es común que las plataformas compartan contenidos similares y relacionados, como secuelas o series relacionadas, por lo que si quieres verlas todas, tendrás que suscribirte a varias de esas plataformas, lo que hará que tengas un coste mensual en suscripciones elevado.

No es normal nada de esto, por eso se considera adicción.

Y las consecuencias más habituales de quienes tienen adicción a las series son:

– Dedicar excesivo tiempo a ver series

– Coger malos hábitos asociados como dormir mal, malas posturas o comer comida basura.

– Cansancio generalizado durante el día

– Desplazar otras actividades que pueden ser más saludables y hasta más placenteras

– Sensación de que nunca es suficiente y tener ansiedad

– Un coste considerable de dinero

– Problemas de pareja o con otros miembros de la familia.

– Malestar, ansiedad, frustración, irascibilidad,…

– Bajada de rendimiento escolar en el trabajo

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